La eterna encrucijada: insistir o aguardar

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No sé si les habrá pasado a ustedes, queridos amigos lectores solteros y solteros, que sienten esa necesidad acomplejada de querer buscar a una persona especial con quien compartir parte de sus vidas. Sí, estoy hecho un Arjonita hoy.

Obviamente, que si son golondrinas solitarias que no quieren vivir con otra persona o autoproclamados chacales sin límites que creen que van a tener muchas parejas en la vida, no les va a interesar demasiado pensar que va a ser de su caminar dentro de 10 años y menos con quien.

No sé, la verdad ni porque me puse a pensar en esto, ni porque lo estoy escribiendo.

Soy un pibe chico todavía, debería estar pensando que voy a hacer el finde, organizando un asado con mis amigos o preparando mi equipo en el Gran DT. No en tener un noviazgo o algo importante ¿No? Pero esta idea me viene arrebatando la mente hace un rato ya, y me ha dejado una marca en la cabeza, como la marca que le dejo esa olla de aceite caliente a Carlitos Tevéz en el cuello.

Me sorprendo, constantemente, viendo como las personas de mi edad eligen a sus parejas, y me atranco en la decisión de seguir siendo como ellos o esperar para algo mejor y ver si la situación se hace más idónea o cambia por completo con los años.

Para que entiendan mejor y a modo de ejemplo, veo minas que hacen todo lo posible para conquistar a vagos que son como pavos reales, llenos de colores, que llaman mucho la atención, que se la tiran de jefes de la jungla. Pero al final, son solo eso, pavos.

Veo en contrapartida, pibes yendo detrás de minas que son como gatos. No porque sean trolas, sino más bien, porque son minas que cuando te necesitan te buscan, te sonríen y te enamoran, pero cuando pierden interés o consiguen lo que querían, te descartan como si no fueras nadie. Tal y como los gatos, que solo te dan bola cuando necesitan comer o que le abrás una puerta.

Cortando con las analogías con animales, entiendo perfectamente que no todas las personas son así. Pero cuesta encontrar a gente que realmente valga la pena en esta etapa de la vida.

Es difícil encontrar aún más a una persona que valga la pena y al mismo tiempo congenie acertadamente con vos. Es decir, que cuesta descubrir a un individuo/a que sea de tu agrado totalmente y tenga un vínculo sincero con vos que no tiene con nadie más. Es un hallazgo importantísimo como lo fue el del fuego.

El problema es que, para flacos como yo, generalmente dilucidas a minas que parecen ser ese fuego, las invitas a salir, las cortejas y todo el boludeo, pero no, al final resulta que eran simples chispazos, y vos fuiste el zopenco que se dejó llevar por los destellos. Ahí es cuando quéres mandar todo a la mierda, y te convences nuevamente, de que salir todavía no es para vos y que deberías hacer otras cosas.

Y viene la gente que tiene tu misma antigüedad y te dicen lo mismo, que deberías disfrutar, ponerte re empedo, jugar al futbol, fumar, drogarte (si el que te lo dice es un manija) y todas esas cosas que hacemos los bestiapibes de hoy, y no pensar en relaciones serias todavía. En fin, disfrutar estos años de tu vida «que nunca vuelven» porque eso es lo «copado» de esta edad.

Pero te cansas. Mal. Siempre las mismas salidas, siempre la misma gente predecible, siempre los mismos personajes aburridos, siempre los mismos problemas, y la verdad que lo «copado» se vuelve algo bastante monótono y ordinario. Y, eso mismo, sucede con la idea de empezar algo serio a esta edad y más grande todavía. Están las mismas figuritas repetidas.

Como cuando la mina no te gusto y le tuviste que cortar el rostro, solo para comerte una puteada después, como cuando la situación fue al revés y vos terminaste con la cara punzada, como cuando hiciste hasta lo imposible por una mina que te termino descartando porque no eras suficiente para ella, como cuando un amigo te comentó que la mina que te gustaba era re puta (o cuando tu amiga te dijo que el flaco que te gustaba era un gatito de ulé), como cuando estuviste noches enteras hablando con la persona que te gustaba con toda la ilusión, sabiendo perfectamente que no sentían lo mismo, como cuando te gastaste plata en dos entradas en el cine  para pagar algo que en el fondo sabías que no iba a funcionar, y así podría seguir un largo rato.

Y al final, los intentos de encontrarle forma a la relación fracasan, porque no te toca la figurita que querías. Y hacer el intento de «cambiar» una figurita que no es por la que vos necesitas es al pedo.

“Si se fuerza se marchita y sin tener principio, llega a su final”. Recitaba una canción de Sin Bandera con muchísima razón. Sí, escucho Sin Bandera y soy re machito. Vengan de a uno, giles.

Entonces, volviendo al tema, después de todos estos disgustos desde tan temprano, con lo que te terminas encontrando es con la decisión de cambiar la estrategia para seguir con tu lovelife, para no seguirte bajoneando en los años venideros. Hacerla más fácil ¿Me entendé? Podes seguir intentando nuevamente y tratar incansablemente con estos chispazos…

Por ahí conseguís que esa persona en la que estas interesado, realmente muestre interés en vos, y/o a vos realmente te termine gustando ella, y concreten un vínculo hermoso (arriesgándote irremediablemente a terminar llorando en un rincón con canciones de la gorda Adele sonando de fondo en cualquier momento) O…

Esperar que todo venga solo, sabiendo que puede ser que la vida no atine nunca.  No se vos. Yo voy a jugar la carta del pibe resentido.

Yo voy a esperar.

 

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