Mi universo y tu todo

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¿¡Qué esto viene de otras vidas!? ¡Por supuesto!

No sé qué es lo que mantiene esta atracción hacia vos, pero te aseguro que no consigo evitarlo. Nuestros destinos están cruzados desde otros tiempos; desde un pasado remoto que desconocemos y, probablemente lo hayan estado desde los comienzos. Miles de teorías he escuchado desprenderse de ésta “fatal attraction” pero ninguna de ellas consiguen a ciencia cierta, explicarlo.

 Tus palabras resuenan en mi mente, me permito afirmarlas y las hago más que mías: Sí, soy tu amiga, tu compañera… tu “TODO”.

 Soy tu amiga desde tiempos inmemoriales… Podría afirmar que nacimos siendo amigos y los seguiremos siendo más allá de ésta vida. Me basta sólo con recordar el momento en que nos conocimos para descubrir que ya te conocía desde antes; qué ya éramos amigos aún antes de encontrarnos.

 Tu compañera de aventuras, tu compinche, tu resguardo… ¡Eso sí que me reconforta saberlo! Porque vos significas lo mismo para mí. Y aún en el sentido más sociológico y rebuscado del término “compañeros”, también compartimos nuestros sentimientos e ideales.

 Pero algo me queda sin resolver… Tu “TODO”… No sé exactamente lo que implica la totalidad para vos. Ni siquiera yo sé lo que significa mi todo. Por momentos, ni yo estoy segura de que formes parte del mío… ¿Por qué vos te tomás la licencia de afirmarlo así, como si nada, sin medir las consecuencias que tus palabras provocan en mí?

 Sé que cuento con vos… no hasta diez o hasta cien, cuento con vos para lo que necesite. Serás mi apoyo, como yo seré el tuyo. Sé que no me abandonarás en ninguna circunstancia… Pero ¡¿Mi Universo?! No sé, te siento tan lejos de serlo… ¡¿Tu Todo?! No estoy segura… Siento que estoy en el otro extremo de concretarlo.

 Y aunque nuestra existencia mundana, nuestro Hoy es efímero, actuaría desde la idiotez si afirmara que jamás fuiste o serás mi todo. Nuestros destinos siempre estuvieron cruzados… ¡Y sí! Llamáme loca… Pensá lo que quieras, pero te afirmo que en otras vidas vos fuiste mi Todo y yo, tu Universo.

 ¡Cuánto te necesito! … Cierro los ojos y pienso en vos… ¡Por favor! No te asustés si de pronto sentís que te abrazo.

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