¿Y por qué no se va todo al carajo de una vez?

Pregunta recurrente en la mente de tantos, o de tan pocos. Por qué no estalla todo a la mierda, se desintegra completamente hasta que solo queden unos yuyos chamuscados en el horizonte, sin nada vivo que pueda tener siquiera un último estertor antes de convertirse en polvo? Después de todo la entropía tiende a infinito… dicen.

La pregunta anterior puede aplicarse al sistema económico argentino, y sin mucho análisis, a la vida misma de cada uno de ustedes. Por qué no colapsa definitivamente la economía, actualmente globalizada, donde un gobernante estornuda en Asia y se cae la bolsa de un país sudamericano? Y muchos llegan a preguntarse, pero que carajo me importa lo que pase en la bolsa si yo no juego a esa timba? Me preocupa más si salió mi número en la quiniela…

Lo raro de estas supuestas dudas existenciales, es que las respuestas las tiene cada uno en su propia mano, considerando sus manos como simplificación del elemento a través del cual cada uno exterioriza su voluntad. Y es que resulta que la duda como tal en realidad no existe. Lo que existe es la ceguera autoimpuesta a reconocer que es algo no solo conocido por todos, sino que además, es algo a lo que estamos aferrados con uñas y dientes.

Podemos idealizar una hipotética situación en la que todos seríamos iguales, como felices ovejitas que pastan en una pradera infinita, con buen clima eterno y sin más preocupación que decidir si queremos seguir engordando, tirarnos una siestita, mirar el cielo, hacer más ovejitas o darnos un chapuzón.

Pero

Resulta que no somos todos iguales, y sobre todo, no queremos serlo. Cada uno quiere ser lo que se le cante su mismísimo culo. Después verá si lo logra, dependiendo de sus capacidades y lo que la suerte le depare. A quien le da lo mismo ser una cosa u otra, y encima delega esa definición en un tercero, es alguien que no tiene valor como individuo. No tener valor como individuo implica suprimir su capacidad creativa, su ambición, el deseo de auto-superación, de crecimiento y la evolución misma de la población. Pero como no somos ostras, no queremos buscar maneras de subsistencia absolutamente individuales. Nuestra cabeza, al igual que la de los insectos y otros bichos, es capaz de darse cuenta que al relacionarnos podemos beneficiarnos.

No tiene sentido pensar en un sistema sinérgico aglutinando elementos que no tienen valor individualmente. No puede existir sinergia sin partir de valores individuales que puedan potenciarse al compartirse. Y esto lo sabe cualquiera de nosotros, como también los sabios bichos. Nadie en su sano juicio se asocia con alguien si piensa que el esfuerzo no será parejo y que el resultado no será beneficioso para los dos (dejando a los garcas y a los boludos de lado). Y tal tipo de decisión se aplica al momento de formar una familia, al emprender un negocio, ir de vacaciones con amigos, juntarse a estudiar con alguien, etc.

Pero para que esto funcione, hay que vivir en un sistema que respete las decisiones individuales, siempre que estas no dañen a los demás. Y esas decisiones incluyen poder elegir a qué dedica cada uno su esfuerzo y qué hace con la retribución que percibe a cambio. En cuanto no esté de acuerdo con la retribución, debe poder elegir no aportar más su esfuerzo en eso y buscar algo nuevo. Y por aquí pasa la causa, supuestamente oculta, de que la economía no termine de colapsar, aunque sufra tremendos sacudones. El sistema económico que se usa por esta parte del mundo, se apoya en el hecho de que la gente quiere seguir decidiendo dónde carajo pone su esfuerzo y qué hace con lo que percibe a cambio. No quiere supeditar ninguno de los dos puntos a la decisión de nadie más que a él mismo. Obligarlo a aceptar lo contrario haría que en un segundo baje los brazos y diga “que lo haga otro”.

Bajando esto a piso, pensando por ejemplo en el planteo que está rondando últimamente de distribución de ganancias entre los trabajadores, conocido como el “fifty fifty” del gran Huguito, podemos suponer la siguiente situación:

Viene un típico mendolotudo, libre de mente y por lo tanto muy emprendedor, al que se le ocurre producir algo. Piensa que puede venderlo muy bien porque es novedoso, que puede fabricarlo con muy buena calidad, diseña su proceso, consigue proveedores, diseña un sistema de venta, saca su cuenta total y estima un margen muy jugoso al final del camino. No tiene un mango. Patenta el producto y cae a un banco. El banco se copa y lo financia. El mendolotudo invierte la guita en instalaciones  y contrata la gente. Ofrece sueldos en función de los puestos, que son aceptados de manera voluntaria por los que entran a trabajar. La rueda empieza a girar, el mendolotudo cancela el crédito del banco, que como lo ve muy capaz y prolijo en sus números le ofrece ampliar el crédito para empezar a exportar, ya que lo que vende saldría muy bien en un país vecino. El mendolotudo lo piensa con cuidado y ve que en efecto, es el paso siguiente. Se manda y la cosa sigue creciendo.

Le cae el gremio. El díalogo sería el siguiente:

Gremio: Esto no puede ser. Te estás llenando de oro. Repartilo, ¡pedazo de hijo de puta!

Mendolotudo: Pero si te pago el sueldo del 1 al 5, te actualizo por la inflación real, te tengo en blanco y te pago unbono por productividad. Eso es lo que ofrezco pagar por tu trabajo y es lo que aceptaste cobrar.

Gremio: Pero sin nosotros vos no producirías nada. Tenemos que ir 50 y 50.

Mendo: Chupame un huevo. Si te parece que te pago poco, sos libre de ir a buscar trabajo a otro lado. La idea de todo el negocio se me ocurrió a mí, la patente del producto es mía, el financiamiento me lo dieron a mí y si no salía bien era yo el que iba a estar de por vida devolviendo la guita, por qué te daría la mitad de algo que no generaste? Sería como que yo te pida la mitad de tu sueldo porque si yo no te doy trabajo vos no cobrarías nada. Inventate un negocio, hacelo crecer desde cero, y ganá lo que pensás que deberías ganar. O lo que consigas ganar…

Gremio: Sos un explotador, liberal carnicero, desalmado, inhumano, no tenés conciencia social. No pensás en nada más que en tu propio beneficio.

Mendo: sí, me mueve el interés en mi propio beneficio, igual que a vos y por eso estás acá. Pero al ser como soy, tenés dónde trabajar. Valoro la capacidad de mi gente y son los mejores que pude conseguir. Les pago mejor que mi competencia para que no se vayan. Sin mi capacidad para generar este negocio ni siquiera estarías acá planteando nada. Si generar un negocio que permite que todos trabajemos y ganemos dinero es no tener conciencia social…

Gremio: No importa, te voy a cagar, voy a conseguir una ley que te obligue a darme la mitad de la torta.

Ese día llega, la ley entra en vigencia. Poniendo estaba la gansa, que era blanca y era mansa.

El mendolotudo paga lo que dice la ley. Acto seguido decide vender las máquinas, indemniza a la gente, vende el terreno con el galpón, agarra toda la guita, se compra muchos departamentos y vive de renta. Luego, se toma un avión, y como es dueño de la patente abre la misma empresa en otro lugar donde no se paga el fifty fifty de Huguito…

Algún iluminado podría pensar en la posibilidad de que el estado expropie la patente, se la regale al gremio, en pos de reflotar la industria nacional, de bandera, patriótica, para todos y todas. Estallan aplausos, fuegos artificiales, la gente se abraza de alegría, el país está desbordante de felicidad. Es la reivindicación histórica de los DERECHOS de los trabajadores.

Al otro día, un par de mendolotudos jóvenes, recién salidos de la facultad, que se pelaron el lomo estudiando mientras laburaban, amigos de la infancia de otro que no estudió pero que es muy creativo, se están comiendo un lomo en el Super Hot. La charla deriva en una idea que podría darles mucho trabajo y los haría ganar buen dinero. Piensan qué parte haría cada uno, y la cosa empieza a tomar forma. Llega el momento de dar el primer paso y arrancar con el proyecto. No tienen un mango. Se miran los tres, piensan dos segundos. Se van a la bolsa de comercio de otro país que funciona en el consulado y presentan su proyecto. Al mes están presentando el proyecto en ese otro país, que los recibe con los brazos abiertos.

Traidores, pensarán muchos, pensantes, pensarán otros. Yo prefiero quedarme con una frase de Esteban Echeverría, que leo cada tanto cuando paso por su monumento y que dice así:

«Los hombres sometidos al Poder Absoluto no tienen Patria, porque la Patria no se vincula a la tierra natal sino en el libre ejercicio de los derechos Ciudadanos»

Colorín colorado… este lindo país, se habrá acabado…

Ese día, miren a los costados y verán muuuuchas ovejitas, re felices, retozando por la pradera, al menos durante los días que dure el pasto que generaron los mendolotudos que ya se fueron a otros lugares, donde no hay Huguitos que les rompan las pelotas.

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