Augurios

Cuando las agujas se juntaron en la cúspide del reloj y, con un efecto domino, el cielo se encendió con truenos de colores, la última hoja del calendario se desprendió lentamente del calendario y cayó al suelo.

Las casas aledañas están ahora ahogadas en gritos de deseos y buenos augurios para el año nuevo venidero.

Mientras en la antigua mesa familiar solo veo los rostros de las personas que realmente me importan del todo. Hace varios años que decidimos no aparentar de más en las festividades.

Mi copa luce media llena esta noche mientras se eleva en el aire para dar paso al tradicional brindis y los rostros de todos brillan expectantes por este acontecimiento que se espera con tantas ansias año tras año.

Observo en los que me rodean esa mirada atípica de entre alivio y esperanza, esa mirada que cae con todo el peso sobre la inmensidad de la paz, toda esa paz de descansar aunque sea por un instante con esa pesada mochila que cargamos día a día.

Las copas chocan y quiebran la magia con sus golpes y mientras todos desean feliz año me repito a mi mismo mis propios deseos: felicidades…felicidades por estar vivo otro año, felicidades por aprender del pasado y aplicarlo al presente, felicidades por mantenerte honrado un año más, felicidades por lo que tengo hoy en día y por el tiempo que me queda por conseguir lo que no tengo, felicidades por esas penas sufridas y por esas alegrías disfrutadas, esas, que ahora quedan guardadas en aquel cajón que siempre está dispuesto a abrirse en cualquier momento para recordarnos de que estamos hechos. Feliz año pasado y bienvenido año nuevo. Una nueva hoja en blanco para manchar a placer y para dejar escrito en este efímero cuaderno del vivir.

Un sorbo largo y seguro a mi copa para terminar el ritual; una sonrisa y una lágrima derramada por los que ya no están pero que nos ven crecer igual y un abrazo con los que día a día seguimos peleándola. Porque un año recién termina y al ver tan fresco el porvenir suspiro…suspiro para agarrar con fuerza de nuevo la mochila y seguir. Siempre seguir. 

También podes leer:
Histeria

El año pasado escribíamos:
Conchuda total