¿Cómo es ser un pobre en Mendoza y por qué los odio?

Todo bien con las selfies… ¡pero así no chocotorta!

Todos los días de mi vida, al levantarme de mi sommier King en algún hotel de lujo del mundo, me pregunto ¿Cómo será ser pobre? Más específicamente ¿Cómo será ser pobre en Mendoza? Porque los pobres no son iguales en todos lados, no es lo mismo ser pobre en Suiza o Noruega, que en Mendoza o peor, que en San Juan.

Quiero primero aclarar mi concepto de pobre… es eso, ser pobre, otros sinónimos que puedo agregar son indigente, infortunado, miserable, carente, necesitado, etc…

Hay diferentes tipos de pobreza: de recursos,  de hábitos de sociabilidad, de alma, de buenos modales, de gusto por la moda.

Aclaro que en esta nota, NO me refiero a la gente humilde y laburante (antes que me denuncien con el  INADI), ni a la gente que vive en condiciones campestres, esa es la gente que conforma  el colchón social sobre el que se recuestan vorazmente los políticos de mala calaña, los gremialistas inescrupulosos, las pseudo familias oligarconas surgidas del menemato y posterior pingüinazo.

¿Maquillaje para que crean que estuviste en la nieve? ¡Meeeaaamoooorrr!

Algunos elementos que te hacen pobre son:

  • Ir a bailar en bondi, llegar mientras es el free, tener la billetera con tres billetes de $20, uno de $10 y seis de $2, tomar champagne barato o esos hoy puestos de moda “vinos espumantes” en vaso plástico con sorbete y hielo . Ser pobre es creer que Suter es de nivel, que Frizze te hace un ganador, grasa es que encima te hagás el copado y le pidás al barman una frapera para estas bebidas, eso es hacerle perder tiempo a un empleado que dentro suyo piensa “pobre gil, cree que es un bon vivant”.
  • Ser pobre es salir del boliche, decirle a tus amigos que te pasan a buscar, y correr sin que te vean a  la parada del micro con la Red Bus en el bolsillo de la camisa.  De última si sos pobre asumilo, y andate pateando, de paso estirás las piernas, respirás aire sin tabaco y bajás el pancho que te comiste de parado en Mister Dog a las 23 hs.
  • Imitación de perfumes, tema áspero… los odio cuando se creen que la falsificación puede pasar, no señor… Ud. Huele a chombi, ahorre y cómprese uno maso pasable, pero original… si usás Internacional pasás a un nivel peor que el de pobre… sos indigente con mal olfato, después te preguntás por qué no se te acerca ni la que limpia el baño.
  • Ir a bailar de ropa deportiva, usar traje con zapatillas Topper blancas, bolsos imitación, relojes imitación comprados a nigerianos expatriados, cualquier prenda de polar para un evento social es chasqui, zapatos mal lustrados y zapatillas sucias es pa-té-ti-co…
  • Ser pobre es manguear TODO, el transporte a la disco, la entrada, la bebida… para eso quedate en tu casa, pero no hagás alarde por FB con estados como “Graann Nooche en AL SUR, soy muy reggiiaa”, “Partuza increíble en Apeteco, lo que hace un buen rostro”, “Muerta de cansada pero feliz por la noche vivida con las chichis en La Guanaca, que manera de beber” y saliste de arriba… ¡¡¡asco!!! ¡¡¡$2!!! Apeteco y La Guanaca, lugares toscos…
Con ese slogan… esta todo dicho.
  • Es de pata sucia tener como plan de viernes o sábado a la noche ir a la Av. de Las Palmeras, levantar el baúl, armar una barra simplona con aperitivo Marcela, bitter Torino o Fernet 1882, sacar las papas fritas “Gonzalo” por kg y sentarse a ver los pelotudos que aceleran los motores de sus Fiat Uno década del ’90… ¡¡¡mi amor!!! en el mismo que vas al Átomo y le ponés la alarma como si fuera un alta gama.
  • Rudimentario es ir a Palmares a mirar vidrieras, lo que decimos los mendocinos “a abrir la boca”… otro de los estados que odio del FB “En Palmares, salida de primas”, “Palmares = tardecita top”, nena no te dá ni para tomarte un café de parado en Starbucks y te mandás la parte, lejos estás de pagar una entrada al cine, olvidate de pasar por la puerta de Don Mario. Me detengo en lo desubicado de  las chimangas fluorescentes de pelo recogido que deambulan por este centro comercial, querida sos sapo de otro pozo.
  • Ser pobre es no tener modales en una reunión social de nivel, no saber agarrar los cubiertos, comer y hablar con la boca abierta y haciendo ruido, sonarte la nariz en la mesa, no ponerte la servilleta de tela en las piernas, que se te caiga la misma servilleta cien veces al piso. No crean que soy un maldito careta, tampoco exijo saber  distinguir clases de cubiertos, pero lo básico para no quedar en ridículo ni ordinario.
  • Foto en el baño con el espejo chorreado, el vasito con el cepillo y el Colgate, los azulejos llenos de moho, la bata de tu vieja,  las bombachas colgadas en la canilla de la ducha, la bolsa de ruleros, ¡¡NO!!!
  • Es de gordo sebo ir toda tu semana a comer al Comedor Universitario y subir todo el finde  fotos de la cena a la que te invitaron por primera vez en tu vida a un restaurante de clase. Quedás como un tirado ante tus contactos, que se darán cuenta de tu exaltación por una comida bien presentada.
Boe… claro ejemplo de cómo cagar un negocio con el nombre, o limitarlo al malevaje.
  • Típico de grone es vivir en un sucucho, pero hacer alarde de la TV LED 32 pulgadas y tu súper equipo de música ante tus vecinos, abrir las cortinas al todo y poner la música al palo es de carucha rastrero, lo interesante es que las cortinas te combinan con las que tenés suplantando la puerta de tu habitación.
  • Ni hablemos de los que lavan el auto tuneado que compraste usado y con GNC sin remera, de joggings y ojotas con medias con el estéreo a todo volumen.
  • Los sándwich de mortadela y paleta en las tardes de pileta son ordinarios, esos típicos picnics improvisados con sifón de soda incluido son reprobables. Ni hablar del tetra, encima caliente…
  • La cerveza con hielo, los Philip mentolados, hacer globos con el chicle, sacarte los mocos en público, tirar la toallita femenina en el inodoro, robarse los vasos de vidrio de los boliches, salir con musculosa a bailar (hombres) y pesar 90 kg con las axilas peludas, usar camisa abierta con un rosario plástico, anillos de sello de bijou, tatuajes tumba, maquillaje económico, entre otros…
  • Es de pordiosero tener como planes únicos de fin de semana tomarse el tour por la ciudad, recorrer las bici sendas, tirar una cañita en el Lago del Parque, ir al Río Mendoza y meter las patas con el jean arremangado, ir al Wal-Mart o al Easy a chotear, comprar un kg de helado y tragárselo echado en la cama mirando Av. Brasil, tener solo el 7 el 9 de Mendoza.
Cúspide de la grasada, casi sin palabras. Ni a la Mole Moli le chorrea tanto la grasa.
  • Ser pobre es mentir con tu profesión, si sos empleado de comercio, decí que lo sos, que te fumás a las viejas chotas que te van a comprar, o a los viejos verdes que te acosan, no digás que te dedicás al “asesoramiento en vestuario”, o si trabajás en un resto de mozo que sos “crítico gastronómico y sommelier”.  Me desagrada los que entran a un laburo y te hablan como “Mi negocio”, sos empleadooooo, ni es tu negocio, ni lo será, por ser tan básico pelotudo. Típico de mendocino adueñarse de los éxitos ajenos.
  • Merece atención esa gente que pasa lo grasa cuando te ve bien con alguien, de novio, pareja, o feliz y te tira mierda, te busca la boca, te quiere soplar la nuca, esos directamente merecen la muerte.
  • Vos que no salís nunca, y cuando juntás unos manguitos pretendés entrar a una VIP, ser la estrella de la noche, y bailarte todo, quedate en tu casa, vas a ser un papelón, más que cuando fuiste la única que reprobó el Pre a la Facu de todo tu grupo de amigos y te tuviste que ir a la privada o a hacer un cursito para no estar ociosa todo el año.
Se nota que pasas poco a buscar minas…

Esto es solo el principio de algunas críticas que hago a ciertos especímenes que andan pululando por Mendoza. Continuará…

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