Cuando el adiós significa hasta siempre

Desearía tratar de poder escribir algo más cargado de sentimientos emotivos hacia lo positivo. Desearía poder despegarme un poco de lo vano y dañino para poder contarles a ustedes alguna historia atractiva de narración, una historia con nudos y desenlaces acertados. Pero es que hoy no puedo, sinceramente no puedo.

Estoy viendo como el cursor se mueve en lo blanco y trato de guiar a mis dedos por palabras llenas de fantasía, pero el teclado marca en la hoja las cosas que, tal vez, debería ocultar.

Quizás esto sea más una hoja de diario que una nota, pero aquí va.

Hace poco estuve hablando con gente extraña sobre el misterio y la magia de las letras. Resolvimos que servían para sacar de adentro lo que nos corrompe el ser y tratar de ser mejores personas en el exterior. Creo es la definición más correcta a la que llegamos. Pero hoy entendí una cosa. Hoy entendí que todo eso se logra cuando la persona es pura de corazón. Porque a uno se le ensucia el alma y la conciencia muchas veces, pero si el corazón esta puro todo tiene solución.

Voy a ir directo al grano, no me gusta rondar cuando hablo de estos temas. Me toco vivir en algunos de estos días con personas que no tienen pasión alguna, personas que viven sometidos a la rutina de sus vidas y que se conforman tan rápido con lo que tienen que se vuelven seres sin corazón, seres desagradables de tratar. Personas que no tienen ni el más sentido de lo que es seguir adelante. Personas que quieren tirar cualquier cielo ajeno hacia su propio infierno y consumirlo en solo segundos. Personas que hablan desde el lado de la ignorancia. Personas que no son personas en pocas palabras, porque uno deja de ser persona cuando ya perdió el corazón.

Mentiría si dijera que no he falseado delante de seres así. Tuve que hacerlo, es la cuestión de vivir en sociedad. Pero me di cuenta que fue un error, y que a estas personas que nos miran con desprecio por ser distintos solo se les vence con indiferencia. Porque no sirve tratar de ayudarlos, son como animales salvajes de golpe enjaulados, uno los verá dóciles, pero a la hora de acercar la mano para entablar alguna especie de cariño, ellos nos lastimaran sin pensarlo dos veces. Llámese instinto o solo ser mal parido de la vida. Pero no tienen solución la mayoría de las veces.

Estoy seguro que a muchos de ustedes les ha tocado convivir con personas similares, y que cada uno tiene su decálogo de cómo actuar ante la gente así. Pero creo que en mi caso las cosas son como las describí anteriormente. Somos seres totalmente diferentes, y que lo distinto se atrae es pura química mal aplicada. Prefiero hacerme a un lado y dejar pasar las cosas, prefiero ser yo de una vez por todas.

Decidí tocar este tema con el mejor de los propósitos, hacer sentir.

Hace poco estuve hablando con gente extraña sobre el misterio y la magia de las letras, y creo que hoy se aplicó la resolución hablada. Todo lo malo está afuera y así con la conciencia limpia una vez más, me toca salir adelante, tratando de esquivar los obstáculos del día y día.

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