Dime que sexo eres y te diré que odias del sexo opuesto

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A medida que va pasando el tiempo nos vamos poniendo más intolerantes (me incluyo porque es mi realidad hoy en día). A uno ya le empieza a molestar cosas que antes directamente pasaban por alto. Pero cuando estás en pareja la intolerancia muchas veces llega a cero, principalmente cuando va creciendo, en tiempo y convivencia.

Como todo comienzo de relación, todo es mágico, no queres estar en ningún lado más que al lado de él, lo llames mil veces al día (preguntando qué comió, qué lleva puesto, que va hacer, etc.), y lo único que haces en los primeros meses es hacer el amor incansablemente en cualquier lado varias veces al día. Pero ¡puff!, como una bomba de humo, después de un tiempo todo eso desaparece mágicamente y te encontras con la realidad de la pareja; y esas cosas que antes amabas ahora te sacan de quicio.

A pesar de que sabemos lo que le embola al sexo opuesto, uno lo sigue haciendo insistentemente, creo que es algo que no se puede cambiar (o de eso me he convencido). Creo que viene en los genes de las mujeres por ejemplo ser indecisas e impuntuales cada vez que hay que salir. Y a ellos, con la simplicidad que los identifica (no en todos los casos, aclaro), se les olvida más de una vez de los aniversarios o fechas que nosotros tenemos gravados como un sello.

Somos dos sexos totalmente opuestos y es por eso que estamos acá para amarnos, pelearnos y odiarnos en esas pequeñas (para los hombres) y grandes (para las mujeres) cosas.

AQUELLAS COSAS CON LAS QUE PODEMOS SACAR A CUALQUIER HOMBRE DE SUS CABALES

  • Que estemos mil horas cambiándonos
  • Que nos demoremos haciendo las compras y seamos indecisas a la hora de comprar ropa
  • Que queramos hablar de todo lo que pasa en la pareja hasta situaciones insignificantes cuando a ellos no les va ni le viene
  • Que estemos colgadas mil horas al teléfono chusmeando con alguna amiga
  • Que demos mil vueltas para decirles lo que nos pasa
  • Que les digamos que son unos “niños” e “inmaduros” cuando se pasan horas jugando a la play con amigos
  • La impuntualidad
  • Cuando vas por la calle y alguna chica lo saluda, preguntemos: ¿Y ESA quién es?
  • Que busquemos en cada frase, comentario o palabra el mensaje oculto. Cuando en realidad es sencillamente lo que nos quieren decir
  • Cuando vamos a comer y él se pide unos súper sorrentinos con salsa bolognesa y uno se pide una ensalada porque está a “dieta” y después le terminas comiendo todo su plato
  • Que seamos enroscadas y rencorosas ante situaciones insignificantes
  • Cuando está en un casamiento de un amigo y que les estés diciendo “deja de tomar” “arreglate la corbata” “compórtate”
  • El «sí anda, no hay drama» de nosotras y cuando llegas: “CARA DE ORTO”
  • Que les exijamos que nos cuenten todo con lujo de detalle cada vez que salen solos
  • «Me duele la cabeza” “estoy cansada” “me duelen los ovarios” cuando te están insinuando tener sexo
  • Que les gritemos o nos pongamos idiotas cada vez que ellos no nos dicen que estamos lindas
  • Que cada vez que salen a un casamiento, cumpleaños, les preguntemos si estamos bien, si le gusta, si estás más linda, más flaca…
  • Que hagamos incansables preguntontas sobre sus ex novias, amantes, desde cómo eran hasta qué perfume usaban
  • Cuando están callados o simplemente descansando seamos totalmente insistentes preguntando mil veces “¿qué te pasa?”
  • Que nos hagamos las superadas con relaciones “superficiales” y después somos las primeras en estar pidiendo compromiso
  • Lo complejo que nos resulta entender que una juntada de amigos es eso… (Al menos el 85% de las veces) y que simplemente están comiendo un asado jugando al truco y hablando de fútbol
  • Les embola que en el baño se nos caigan los pelos
  • Que vayamos al baño con alguna amiga
  • Que seamos demasiado sentimentales y lloremos por cada comentario o película
  • Que nos vistamos sexi cuando salimos con amigas
  • Los “no” que son “sí” y los “sí” que son “no”.
  • Que les hables de tus amigas, de los chusmeríos, de todo lo que pasa en el trabajo cuando simplemente están relajados tomando una cerveza y viendo fútbol
  • Que les investiguemos su billetera, celular, Facebook, Twitter
  • Que nos hagamos la vírgenes y las que nunca nos acostamos con ningún hombre
  • Que seamos paranoicas y que nos van a dejar cada vez que nos dicen algo que no les parece

AQUELLAS COSAS QUE NOS EMBOLA DE ELLOS

  • Que terminen de tener relaciones (sea con amor o placer) y en dos segundos y medio prendan el televisor o se vayan (un poco de tacto hermano!)
  • Qué te pida que cocines milanesa con puré con la receta de la madre
  • Cuando están mirando un partido de fútbol ni siquiera puedan responder una simple pregunta
  • Que les embole que llores cuando estás discutiendo o peleando “tildándote de exagerada”
  • Cuando le pedís un favor, sea correr la cortina, pasarte el control remoto, apagar la luz te digan “ya voy”
  • Que no paguen en las primeras citas y dividan todos los costos en dos. (¡Hasta te pide plata para la nafta!)
  • Que no sean HOMBRES y te digan “me da igual” a cualquier cosa, desde ir a comer a el lugar para elegir las vacaciones
  • Que nos digan “estás más gordita… pero seguís siendo bonita” (¡joder!)
  • Que no se den cuenta si te compraste ropa nueva, cambiaste el look de tu pelo, que fuiste a la peluquería o simplemente que te compraste ropita “especial” para la ocasión
  • Que se duerme apenas termina de hacer el amor
  • Que no se saquen las medias para hacer el amor
  • Que coman como un chancho y ronquen como un tronco
  • Que no se gasten en comprarte ni el regalo de cumpleaños, y simplemente te dicen que lo elijas y él te da la plata
  • Que tengan los bóxer agujereados
  • Que tengan “mamitis aguditis”
  • Que sean babosos y cada vez que pasa una mina se den vuelta a mirarle el culo
  • Que lo llame la madre cuando estas durmiendo un domingo a la mañana
  • Que le tengas que repetir 20 veces las cosas
  • Que los besos largos y cariños sean sólo cuando quieren hacer el amor
  • Que se hagan los misteriosos cuando tienen una juntada
  • Que en los ambientes laborales se sientan superiores ante una mujer y si sos su jefa no respeta tus órdenes y simplemente las desestima («hombres» qué se creen!! magnánimos!! Qué vamos a quitarles, ¿el orgullo?)
  • Que se arreglen más que nosotros, desde usar rodete, ponerse cremas, peinarse y usar pincita de depilar. (Salís a una fiesta y están más tiempos mirándose ellos en el espejo que nosotras)
  • Cuando llegas a tu casa después de haber salido del trabajar, buscar a los niños del colegio, hacer las compras en el supermercado, buscar el traje del señor en la tintorería, pagar las facturas, te miren con cara de orto porque son las 2 de la tarde y el almuerzo no está listo. (Queridos, ¡la mano en la cocina no los hace menos hombres!)
  • Que cada vez que está buscando algo, antes de empezar ya están preguntando dónde está. (A ver… ¡si te estoy pidiendo que lo busques es porque no lo encuentro!)
  • Están permanentemente criticando a las mujeres, pero jamás las buzardas que le cuelgan
  • Cada vez que vas a un lugar desconocido en auto odien preguntar cómo llegar y al final terminas perdido por algún lugar
  • Les embola que miremos telenovelas, a Rial o Tinelli, pero si se pasan viendo mil horas fútbol desde la A a la Z, uno no tiene porqué joderlos
  • Que dejen la tapa del baño arriba y cuando les pedís que la bajen la respuesta de ellos es: “porque no la subís vos cada vez que vas al baño”
  • Que sean mentirosos y vuelteros a la hora de contarte algo
  • Que creen que salir a bailar con “amigas” es ir a la barra con un trago en la mano esperando que te levanten. Cuando a las mujeres nos gusta “BAILAR”
  • Que cada vez que hablas de un compañero, amigo, conocido, colega, crea que sólo el tipo está hablando con vos porque te quiere encamar
  • Que no te cuenten absolutamente nada, y cuando preguntas de ¿cómo están? su respuesta más profunda es “bien, todo en orden”.

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El año pasado escribíamos:
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