El día que le encontré porno a mi jefe

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Hay cosas en la vida que te marcan de por vida y ya no volvés a verlas de la misma manera. Por ejemplo tu primer beso, el modelo de auto que manejaste por primera vez, la minita que te hizo hombre, así puedo seguir con número incontable de cosas que te cambian la vida y te cambian la manera de percibir esto por el resto de tu vida.

Esta es una historia que me tenía que pasar a mí, solo a mí.

Un día, como cualquier otro, llego a mi trabajo y me dispongo a hacer mis labores. Lo primero que hago es preparar mi café, fundamental para poder coordinar el resto de la jornada.  Me siento en mi pc para mandar un par de mails importantes y como dice la ley de Murphy… no tenía Internet. ¡Pero la PMQLP! Ya venía con este problema hace tiempo.

¿Qué hago? Me doy vuelta y veo la sumisa y sensual pc de mi jefe. “Bueno, tengo que mandar este mail y listo” me dije. La prendo, abro el explorador y como soy un tipo curioso, miré rápidamente los marcadores que tenía guardados. Y acá es donde empieza a cambiar mi vida.

De repente todo se hace silencio. Veo un marcador con la letra “P!” ¿Será lo que yo sospechaba? Abro el marcador y si, era lo que me imaginaba. Una lista interminable de sitios y enlaces guardados con títulos merecedores de aplausos. Yo seguía obnubilado.

Habían de todos colores, y tamaños. Altas, petisas, morochas, pelirrojas…. Todo ordenando en carpetas y subcarpetas. Tenía ese sentimiento de no saber si seguir o parar, pensar en que momento llega alguien y me ve infraganti me ponía los pelos de punta. Pero bueno, decidí ojear un poco más… hasta que llegue a lo impensable.

No era un link, sino una carpeta titulada “La tanguita de la flaca” y ahí fue cuando recordé que a su novia le dice “flaca”. Sabía que si hacia clic iba a ver cosas que no se me iban a borrar nunca de la cabeza. Pero en realidad la novia esta buena, asique deje de pensar con la de arriba y comencé a pensar con la de abajo. “Listo, si ya llegue hasta acá no me voy a volver” me dije y accedí a la carpeta.

Yo pensaba que podía ser cualquiera, pero no, era la novia, la misma que venía todas las mañana para buscar los papeles del banco. Ese culo que siempre me miraba fijo, ahora lo tengo acá como vino al mundo. Que más les puedo contar, lo vi ahí, de todos los ángulos posibles, posturas y aberturas. Hasta que de repente vino el amigo con corazón de duracell y le entró como pancho por su casa. Por el frente, por el jardín de atrás y por arriba. Después de perder la cabeza con esa mujer, tome conciencia de la hora, de lo que estaba haciendo, y de lo que podía pasar si me pescan. Cerré todas las ventanas, borre el historial, mande los mails con otro explorador y apagué la pc.

El crimen perfecto, nunca nadie se enteró de que estuve ahí. Y acá es donde vuelvo al principio, nunca mas en la vida lo voy a volver a ver como antes, no por verle el culo mundial a su novia, sino porque también vi la gaviota que él se carga.

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