El idioma de las viejas


Seguramente en el inconsciente colectivo de todos nosotros tenemos esas palabras rebotando que en algún momento de la infancia tu abuela haciendo torta frita te decía:

– Carlo no tomes agua, comiste torta frita y te va a hacer mal a la panza.

Y vos tomabas agua fría.(fracasaste como nieto si no lo hiciste).

Para escuchar seguidamente el:

-¿Por qué sos tan “porfiado”? Ahora jodete cuando te duela.

Es interesantísimo recordar aquellas palabras que no dejaban de ser raras, graciosas, absurdas, casi tanto como la vecina que se pone a regar en short con medio cuerpo adentro de la acequia.

El momento llegó, analizaremos esos conceptos, aquellos que mi abuela, la tuya, y doña Elvira te decían cuando eras un pendejillo.

Si te comías 5 sopaipillas y seguidamente tomabas agua helada, eras un porfiado por no hacer caso. Hoy se podría decir que sos un pelotudito que se tendrá que bancar un dolor de panza de la san puta, no se aplica la regla a Jorge Porsel jr.

En cambio cuando te hablaban y vos estabas hiperconcentrado viendo a pikachu y su espectacular impactrueno, te tocaban el hombro y te decía pánfilo ponente la mesa. Si lo traducimos al hoy sería algo así como: poné la mesa no seas tarado querés, esa cagada te quema la cabeza.

Otra palabra que también te decía, por lo general cuando la acompañabas a la clínica y te ponías a jugar con los demás guachitos que encontrabas, sobre todo si eran menores que vos y los hacías llorar, tu abuela te tironeaba suavemente del brazo y te decía : dejá de jorobar, ¡sosegate, querés!

Traducido tristemente al día de hoy por el famoso: guacho cul* h.d.p. quédate quieto acá, acompañado de un tirón de oreja y/o cabello seguidamente de llanto desconsolado y los rostros de impotencia de los demás pacientes.

Pero lo asombroso era que, si no vivías en Las Heras, jamás de los jamases ibas a escuchar una mala palabra de boca de tu abuela, ella buscaba la manera de insultar sin insultar con palabras del estilo:

-Me cache en diez.
-Caráfito.
-Carajo.

Yo no sé ustedes, pero ya llevo mucho tiempo siendo porfiado, sin ir a poner la mesa para comer alto guiso de mondongo, me hago el pánfilo y mi abuela ya está cachándose en diez, me dice que me voy a quedar ciego por ver muy de cerca lo que escribo, mejor me dejo de jorobar y me voy a comer.

Permiso.

Escrito por Richard Barreda

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