La amistad entre el hombre y la mujer si existe

Después de darle muchas vueltas al tema y de defender siempre la postura contraria, he de retractarme y decir que concluyo con lo que el título de esta nota afirma.

Lo que sí, porque siempre hay un “lo que sí” (¿O era un pero?), dicha afirmación es valedera siempre y cuando se cumpla alguna de las siguientes condiciones: O que tu amiga sea muy fea, pobrecita, o que vos seas homosexual (no voy a decir puto ni ninguna de esas cosas porque no sé si el Inadi sigue expectante con seguir denunciándonos), por lo que todo lo que sigue es irreal, ficticio, antinatural, un insulto a la vida, que muchas casualidades tuvieron que pasar como para que surgiera.

No puedo ni voy a entender nunca cómo dos seres que fueron creados para atraerse, gustarse, copularse, amarse y perdón la expresión, pero hasta cogerse, cometan la aberración de andar por la vida tomando mate y hablando del mundo en general como si nada, sin que eso lleve a nada, que no sea un antes o un después de un acto de intercambio sensorial, o porque no, un durante, ya que no hay nada mejor que hacer dicho intercambio en un ambiente de soltura y simpleza.

Como para compararlo, porque sé que ya hay más muchas que muchos que se están tirando de los pelos, con ganas de irse ya al final de la nota para comentar: “pero si sho tengo a mi amigo, el Víctor, que me hace el café con leche a la tarde, y le sale muy rico” (con esa voz chillona y detestable de las que tienen razón), debo decir que para mí es como que me digan “en un imán, el lado positivo se atrae con el lado negativo, ¡pero no siempre!” o “cuando apretás el freno el auto frena y cuando apretás el acelerador anda más rápido, ¡pero hay excepciones!”, o sea, inencastrable, inexplicable, injustificable ante cualquier ley de la vida, escrita o no.

Una de las peores escenas que puedo llegar a ver en la vida, casi tan conmovedora hacia mi persona como ver a cachorros huérfanos en busca de su madre, es ver a un hombre amigo de una mujer porque prefiere conformarse con eso antes que no verla de ninguna manera. No es para pegarle porque demasiado tiene en la vida con eso, y para rato, y con el trauma que le va a quedar a futuro ni hablemos. Encima a veces pienso que la mujer cree en serio que hay amistad de su parte, y es cuando me sale el pensamiento machista de que no son muy despiertas que digamos.

Otra de las cosas extrañas, pero que me causa indignación, es ver al “cancherito” que tiene diez, quince, veinte amigas, “total, alguna tiene que caer”, mientras tiene razón, sí que caen, pero con otro que viene y le va de frente. Encima este personaje sigue feliz sin darse cuenta de la realidad, tal creyente con su dogma.

Como otro punto, destacable, esencial, primordial, es la pregunta más que retórica, retoriquísima de: “¿Por qué tener amigas mujeres si se puede tener amigos hombres?”. Le pueden dar muchas explicaciones, teorías, tesis y monólogos al estilo femenino inentendibles para algo básico como somos los del género masculino más o menos definidos sexualmente, pero es ya demasiado sabido que no hay nada mejor que un amigo hombre, dicho tanto por nosotros como también por ellas, con la diferencia de que por mí, ellas se las arreglen solitas. O sea, si encontrás a una mujer interesante, centrada, que te mueva los pensamientos, que te rompa estructuras, ¿Cómo podés cometer la aberración de dejarlo ahí? ¿Cómo no te mueve nada a ir más allá? ¿Cómo se puede reprimir ese instinto milenario adaptado a la atracción de dejarse llevar también por la cabeza y no solo por lo físico y las “feromonas”? ¿No es ya demasiado haber llegado al punto tal de controlar tanto la naturaleza que hasta el instinto de reproducción y supervivencia queremos manejar? Porque para debates interesantes, acalorados, con la guarnición de anécdotas, historias, opiniones, etc. está tu amigo de la esquina, el del colegio, el de la facultad o el del trabajo, no jodamos.

Igual, habiendo llegado a este punto, concluyo que me vuelvo a equivocar, y los felicito, no hay nada peor que ser directo con este tema, y que después se te aparezcan de a ratos diciéndote “pero si yo te considero un amigo”, “no te acordaste de mi cumpleaños, ¡que mal amigo!” o “¿por qué estás tan desaparecido?…. ¡amigo!”, y mirá que le aclarás eh, y de forma bien clara… o es que simplemente la conclusión a todo esto es que no soy puto, pero sí soy feo…

¿Venís a tomar mate a casa o voy a la tuya? ¡Porque leí el último capítulo de Marcos Valencia y lo tengo que hablar con vos!

Conclusiones:

La mujer, más que el hombre, cree más en la amistad entre el hombre y la mujer porque si dependieran de la amistad entre ellas, estarían todas solas.

Cuando uno de los dos siente, la amistad está perdida, guste o no, por ende, ya no hay amistad. No es entendible que alguien crea y sienta algo que no existe, pero bueno, no nos vamos a meter de nuevo en el tema Pastafariano, que para algo ya hice esa nota.

Para amistad con una mujer tenés a tu vieja y a tu hermana y nada más, todo lo demás es dable, desde las primas en adelante. Se los dejé con verso y todo.

Y como última conclusión, que más que conclusión es una advertencia, este tema me tiene de los pelos, harto, como todos los temas que tratan de mujeres, por lo que voy a contestar a todos los mensajes de mala forma, estén a favor o en contra.

También podes leer:
El detestable e incomprensible acto de la lectura

 El año pasado escribíamos:
Eros y Mandy juntos para nuestro deleite 

ETIQUETAS: