Lecturas para el colectivo: Ser parte de la historia

Dicen por ahí que una vez en la vida tenes ese sueño donde te ves acostado en tu cama durmiendo y te preguntas qué sos en este mundo…

Ocurre generalmente en esa etapa de la adolescencia, cuando surgen infinitas incógnitas existenciales, imposibles de contestar, de dirimir. En épocas de cambios donde los esgrimas del corazón y de la mente se cruzan para primar una sobre otra. Donde parece cotidiano el pasar de un lado a otro de la red, de opinión y contradicción constante, producto de las escasas primaveras que cargamos sobre nuestra espalda.

Como por arte de magia, como la fórmula de un hechizo encontrado sin desarrollo previo, las contradicciones merman y aparece la calma. Esa etapa de cambios nos desafía a creer en nosotros, en el bagaje que hayamos adquirido, y pensar que es posible ponerse la camiseta y jugarse un partidito. Quizás haya llegado la hora de actuar, de pensar hacia afuera, de poner a disposición del mundo algo o todo lo que el coraje de nuestras ideas, sentimientos y palabras nos permitan.

Cuando esto sucede sin dudas tomás conciencia de que hay algo que se está escribiendo sobre tu vida, que hay una historia desarrollándose, que es el “nudo” del cuento lo que tus pasos transcurren y terminás por entender que sos parte de esa historia, que te tiene en el reparto como actor principal.

Un masoquista disfrutaría del estado de crisis, un depresivo quizás no distinguiría el comienzo ni el final del mismo estado, un entusiasta lo pasaría sin pena ni gloria, pero privándose de estrujar al máximo el crecimiento que el mismo estado conlleva naturalmente. Esa persona que distingo en el sueño descansando, o intentando hacerlo, debe tomar papel, lápiz y dejar su sello. Debe saber que el sentido de la vida lo obliga, que si alguna vez fue un masoquista, un depresivo, o un entusiasta, todo puede volver a suceder pero siempre caminando.

El trabajo y las obligaciones, los estudios, las distancias, el tiempo, la estatura, la edad, y cuantas excusas más para escondernos sigilosamente. Todo tiene un comienzo, y se da cuando se da, cuando alguien o algo lo motivo, y cuando ese alguien sos vos, ¡también!

Saber que algún día se apaga la tele y el punto final de esa historia llega, es el placer los mortales que le ponen su impronta a la misma.

Mi primera vez desde El Mendolotudo intenta esto, invitarte a buscar dentro tuyo lo que te moviliza, lo que te deja sin aliento, lo que te humedece los ojos y te llena las venas de vida, para que sin pelos en la lengua lo saques al mundo.

No hay peor día que el que no se vivió, nada puede ser mejor que esto, lo que hoy pasa por tus ideas y a donde cada una de estas letras te hicieron volar. ¿­Quien nos priva? Si alguna vez me dijeron no vas a poder, no es lo tuyo, hay muchos de eso, no es rentable, paso de moda, y bla bla bla, puede que halla sido así; pero si tenes la alarma de la misma idea que te persigue no la apagues mil veces más, va a seguir sonando hasta que la atiendas. Sin lugar a dudas, ponele la cara, y verás como en cada amanecer se hará de día para vos también. Ya no más levantarse para salir de casa a la jungla de la rutina sin sentido alguno.

“Lecturas para el colectivo” son esas letras que al ojear una revista te detuviste a leer, es ese cartel que en el semáforo llamo tu atención, es la frase de una propaganda o publicidad que te quedo girando en la cabeza, un simple disparador para invitarte a crear ideas y asociarlas a tus días. “Lecturas para el colectivo” no son más que el fruto que nos llevamos a ver un cuadro abstracto, con la característica de no extenderse en el tiempo de lectura mas allá de lo que precise despertar algo en tu interior. Como aquello que puedas leer en un colectivo de corta distancia rumbo a tu futuro, con pasos lentos pero firmes.

No es tarea fácil, yo busco continuamente el norte para ponerme en dirección al mismo, pero es necesario que una vez encontrado pongas a disposición cada una de las herramientas y te encomiendes a la tarea con esfuerzo e inteligencia. Al final de cada jornada encontraras la paga que justifique todas y cada una de las gotas de sudor impresas en el gran proyecto de tu esencia: Tu Vida.

El año pasado escribíamos:

Torombolo nos trae su teoría del Limón