Los Chacareros

Por Little Star
Prólogo y edición de Celso Jaker

Mucho se ha hablado sobre los distintos departamentos de nuestra querida Provincia, y sin duda ya estaba pidiendo pista hace tiempo la gente del Este, en concreto el corazón del Oriente mendocino. ¿Qué otro sino St. Marteen?
Siempre se ha hecho un parangón entre el Este y las cosas buenas, o cool o top, por ej. Punta del Este, East Coast (Palm Beach), El mismo Oriente, con todo su misticisimo y su onda zen nos deja pensando en el Este como el paraíso soñado, pero como toda regla siempre hay una excepción y ésta es el bendito puebo de San Martín!
Por lo que en un rapto de genialidad, mi entrañable amiga Little Star, gran participante en los comentarios de varias notas, devenida ahora en novel escritora, nos regala esta “perlita esteña”, como nos gusta denominarla.
Si de hablar del Este provincial se trata, vale aclarar que no hay chacarero que no sienta que San Martín es el ombligo del oriente mendocino. Departamento que queda “del otro lado del charco” (en referencia al río Mendoza) se caracteriza por auto-considerarse el más grande del Este.

Para llegar a San Martín, no hay nada más leeendo que tomarse el bondi en la terminal del Sol. Y es ahí en donde empieza la travesía de un poco más de 40 km y casi una hora de distancia. Plataforma 59 en adelante. Para el que jamás viajó al Este, son las últimas de la terminal, Señores! Las que limitan con la Ruta Nº7. Paraditos en el andén, aparecen los famosos trucheros que te llevan por el mismo precio que el bondi, pero con el que llegás más rápido. Eso sí… 7 en un Fiat 128… y no esperés menos por ese precio tan bajo! Pero decidís esperar el autobús. Vale aclarar que no es lo mismo tomarse un “Directo San Martín”, un “Expreso Junín-Rivadavia” o un “Común”. La diferencia no radica en el precio (porque cuestan lo mismo) sino en la cantidad de pueblos que visites y en el tiempo invertido en el viaje que puede variar de 50 minutos a 2 horas y media. Desde que subís al bus, el chofer te da la muestra de lo que podés encontrar en San Martín. Seguramente, te va a decir que vive en San Martín, así sea de La Colonia (que aunque sea un distrito de Junín, para los chaca es San Martín) o de Palmira (que aunque para los palmireños sea una “Ciudad”, pertenece a San Martín).

Que sensación de placer viajar así, con la radio del Perro Videla de fondo! A penas iniciado el trayecto, aparece “Villa Cariño” y sus diferentes ofertas placenteras aptas para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Un poco más avanzados en el camino, aparece la Feria La Banana, orgullo de Rodeo de la Cruz; la Damajuana gigante en Rodeo del Medio, un avestruz por ahí también y el OTTO CLUB (ex Nonquén, para los mayores de 25). Y es ahí, cuando aparece el gran río Mendoza que en esa etapa, no es el mismo que vemos en Cacheuta debajo del puente colgante, sino un hilo que a veces lleva un tanto más de agua y al que nadie puede determinar el sentido de la corriente. El chacarero, cuando lo pasa tiene la sensación de estar atravesando las aguas del mar Egeo para llegar a su tierra prometida.

San Martín ciudad florida, reza la zamba… Que paraje sin igual! El bus entra en el antiguo carril Montecaseros, el que lo comunica con “la Panamericana” (así le llaman en esas tierras a la Ruta Nac. Nº7); glorioso nombre de una batalla de nuestro héroe San Martín, hoy en día reivindicado por los gobiernos (peronchos) con el nombre de una gran heroína… Av. Eva Duarte de Perón (sin palabras… para el pueblo, sigue siendo “el Montecaseros”).

Empiezan a aparecer los caseríos. Perdón! … La zona New Rich del departamento! Rodeada de antenas de celulares y encabezada por el hotel más moderno situado al lado de una estación de GNC, es el lugar en donde los barrios privados empiezan a afincarse. Preciosa vista: la ruta y las antenas. Lindo para la salud, pero es moooy top vivir en La Posada o tener un terreno en Los Silos. Después de esto, viene el famoso barrio San Pedro. No hay que pasar por alto, la estatua del General que da fin al carril. Muchos pensarán que es de San Martín… ERROR SEÑORES! En la Avenida Eva Duarte, se erige un busto de Perón. Obra también del emperador Jorge Omar I. Haciendo la rotonda del hospital, se retoma la calle principal del departamento que lleva el nombre del lugar en donde falleció el Padre de la Patria. La avenida Boulogne-Sur-Mer reivindicada al estilo Miami Beach, surcada por un boulevard de palmeras, a la derecha el parripollo nuestro de todos los domingos; a la izquierda, el escudo albirrojo que reza A.C.S.M…. Y ahí yace el León.

El panorama cambia, sobre todo con una jirafa gigante iluminada al estilo del Moulin Rouge y vuelven a aparecer las palmeras, pero de un solo costado para bordear el famoso Parque Sarmiento. Lugar de encuentro milenario de niños, jóvenes y adultos para festejar el día del amigo, la primavera, el día del maestro, del arquero, del chacarero, el asado de fin de cosecha o simplemente, para tomar mates los sábados de calorcito.

El joven chacarero es tal por el solo hecho de dar “la vuelta del perro” todos los fines de semana. Recorrido que empieza en 25 de mayo y Espejo, para en el Casino de Mendoza y se gasta toda la quincena, dobla enfrente de la iglesia y enfila hacia la calle paralela hasta llegar a Espejo otra vez y volver a empezar. No importa de qué condición social seas. El chaca va a dar la vueltita en la renoleta tuneada con luces de neón tanto como en la jailux último modelo. El chaca común y con un trabajo mensual pago que le alcanza para llegar a fin de mes y cubrir sus necesidades básicas, no se va de vacaciones, se guarda la plata para el LCD o el Aifon. Todos los domingos van a misa no como pueblo cristiano pecador, sino para demostrar que son los elegidos por Dios.

En San Martín no hay restaurantes sino cuatro pizzerías cada 100 metros. No hay cine (había) sino Casino. No hay museos, sino la réplica de “Las Bóvedas”, casa de San Martín, que tiene tanto de museo como la casa de mi abuela: tres muebles viejos, una réplica de la bandera del Ejercito de Los Andes y el orgullo de haber sido “la chacra de los Barriales”. Ah! Pero eso sí… Hay” autódromo” para el TC 2000 al que el TC 2000 se niega a pisar por lo berreta delasfalto; hay “anfiteatro griego” al que cada año le suspenden los eventos por la lluvia; hay “Palmira”… bue… ya con eso tienen todo: es la cuna y hogar de la otra mitad de los delincuentes que viven en Mendoza (el otro 50% está en Las Heras).

La old society sanmartiniana perteneció a ciertas familias encumbradas que tuvieron algo de poder en alguna remota época. De ellos no queda nada, solo el hecho de sentirse parte de la alta sociedad mendocina que vive en una chacra porque la city es too much para ellos.

Para el sanmartiniano viejo, no hubo mejor gobierno que el de Don Pancho (interventor militar de la provincia desde 1970-1972; antes dos veces gobernador en la década del 60, afiliado al Partido Demócrata); no hubo mejor gobernador que Don Felipe (1983-1987), radical que salió de las tierras del este y que todavía se perpetúa su apellido en cargos políticos y reinas departamentales.

Para ir terminando, en San Martín todo el mundo se conoce. Sea por la pertenencia a una familia arsitocrática, sea por la cantidad de veces que se asiste a misa o sea por la popularidad ganada por “el boca en boca” de sus vecinos. Es sorprendente como un chacarero de alma reconoce al instante un foráneo de otro departamento o provincia que osa apersonarse por los pagos.

Si jamás viviste ahí y vas de visita, seguramente sabrán a donde te dirigís, la frecuencia y el motivo de ellas. Si viviste ahí y volvés a ver a tu madre, medio vecindario sabe de tus últimos movimientos fuera del pueblo y conoce a la perfección tu agenda personal. Siempre hay alguien observando tus pasos. Te sorprendería verdaderamente hablar con alguien que no conocés pero que sabe perfectamente tu vida, con más detalles que vos mismo.

Verdaderamente, el que vive y ha vivido ahí sabe que la ciudad de Gral. San Martín es el ejemplo vivo de la frase: pueblo chico, infierno grande.

Escrito por Little Star

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