Los cuentos que Diem Carpé cuenta: Para Nadie

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“Ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie”

Probablemente cuando te mires a un espejo en el que nunca te reflejes, podrás verte destellado en el mar de incertidumbres que te rodean.

Es que hoy no estás entendiendo nada de lo que te está sucediendo. Te arrastrás por un pozo de nada y te sentís volar. Estás perdido y vos lo elegiste así. Hoy no estás poniéndote en la piel de nadie. Hoy te está consumiendo la apatía. Simplemente hoy, no es hoy para vos.

Caminás entre la gente con altanería, luciéndote del brazo de una pobre mujer que padece tus desencantos. Conquistada por la furia de tus mares y los engaños de tu mente, es la joya más grande que ostentás ¡Pobre victima de tus astucias!

Pero todo no termina en tu vacía impunidad. Lo más triste de toda tu desgracia, es verte enamorado por ley, y no por sentimientos. Lo más triste, es verla a ella sometida.

Todas las mañanas se levantará y se perfumará para un ser que no valorará ningún acto. Y detrás de toda esa mascara, las lágrimas le brotarán a borbotones. Pero vos no estarás ahí para poner un dedo en su mejilla y desviar el curso del llanto. Ni siquiera vas a estar para entender o tan sólo escuchar su pesar. Estarás a su lado, si, pero estarás a kilómetros de distancia de su alma. Estarás a un centenar de besos, a un millar de caricias.

Y en el fin de los días te veré sólo. Tal vez saliendo apenas de tu propio caparazón, mirando con curiosidad y un dejo de tristeza. Y en ese instante, en ese preciso instante, te darás cuenta que la deseas, que la necesitas…pero que tal vez nunca la amaste.