Los trapitos y un reclamo más que justo

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Amanecí el día de ayer viendo en los diarios y en redes sociales toda la cobertura sobre una nueva protesta en nuestra provincia, otra vez un sector de la población disconforme, nuevamente gente quemando gomas en las calles, de nuevo una injusticia que se agranda cuando la gente que quiere ir a laburar o a hacer un trámite, no puede hacerlo.

Me indigné al ver que quienes cortaban la calle era gente trabajadora, gente que se esfuerza por llevar el pan a su casa, gente educada y respetuosa. Los trapitos son amigos de todos, prácticamente todos los que están por la Arístides dicen ser mis amigos. No entiendo por qué la policía, hombres malos uniformados, viven llevándolos presos, siendo que su labor hace que la población se sienta segura y protegida.

Para un trapito todo es chiquito: “Le damos una miradita”,“veinte pesitos””¿le damos una lavadita?”. Loco, no sean ortivas, ¿cómo les va a caer mal alguien que cuida sus cosas? Realmente no sé en qué piensan las autoridades cuando alguien mete entre rejas a un samaritano.

La gente los critica, porque no saben lo difícil que es estar en la esquina jalando y chupando mientras cuidás un auto. Tampoco saben lo difícil que es indicarle cómo y dónde estacionar a una mina que recién está aprendiendo.

Ellos laburan de eso porque en todos los trabajos que buscan no los quieren, y los discriminan solo por tener cara de rotos, por no ser puntuales, por no recibir críticas y por no acatar una orden. Nadie los entiende, encima los planes de mierda que dá la presidenta no alcanza ni para la previa, pobres, no les queda alternativa.

Cierro esta nota dirigiéndome a las autoridades policiales, si a ustedes, como les dá la cara para cometer tal injusticia hacia gente que suda la camiseta por la buena imagen de la provincia, por la comodidad y confort de sus habitantes. Con gente que aporta a la cultura y la educación, y que presta un servicio tan primordial como el de cobrarnos para no rayarnos el auto. Gracias a ellos nos ahorramos miles de peso en pintura y en repuestos de gomas. Lo que hacen es una injusticia, y el pueblo ha hablado.

Esto es lo que me dijo mi abuela mientras veía la noticia…

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