Nosotros

Una vez mas no se que sucedió, me quedé vacía y en soledad. Ésta vez prefería que te vayas y dolió…volvió a doler como las otras tantas veces y entendí nuevamente que era lo mejor para nuestras almas.

Puedo sentirlo, está impregnando mi cuerpo, invadiendo hasta los rincones torpes de mi mente, porque hasta ellos reconocen el dolor de perderte. Me voy a atrever a compararlo porque se que así cualquiera lo va a entender. No es como una puñalada tajante que deja asomar un todo, más bien es una corte de hoja de papel, esa que pasa sutilmente por tu mano y no reconocés el dolor hasta que comienza a arder…más y más. Así te siento, lamento decir que estar con vos es acostumbrarse a pequeños cortes a diario.

Estar con vos es asumir que vuelve a suceder más de lo mismo, es aceptar la responsabilidad del llanto que en algún momento vuelve asomar, es reconocer que tiene fecha de vencimiento aunque se encuentra borrosa en la lata. Es ver la etiqueta de veneno y transformar el contenido en caramelos para saborearlo sin culpas.

Más de una vez nos quedamos enredados en la cama, entrelazando brazos, piernas, encimados, sin aliento y respirando sudor. Un cansancio exquisito con aroma a excesos de posiciones ancestrales. Fue ahí cuando descubrí que tu pecho era la almohada preferida de mi sien, sin darme cuenta fui encastrando mi cuerpo, casi perfectamente al tuyo.

Siempre esperando algo, que sabía que no iba a llegar. Siempre tratando de empujarte a mi precipicio, para que nadie pudiera rescatarte de mí. Siempre escuchando susurros de promesas que nunca hiciste.

Tranquilidad absoluta porque ésta vez no quedaron cuestiones sin resolver…o si, pero ya mi cabeza se va a encargar de encontrar respuestas incoherentes y rebuscadas.

Ya no van haber nuevas oportunidades, de parte de ninguno de los dos. Asumo que no funcionamos, que la cadena de nuestra bicicleta está oxidada porque dejamos pasar el tiempo y no logramos que ruede…vos con tu egoísmo y yo con mi histeria.

Solo me atrevo a hacer un solo pedido porque estoy convencida de que lo merezco, si te cruzo en la calle, vereda, barrio, institución, campo, cursos, supermercado, el lugar que sea…no me ignores, voy a esperar tu saludo…

Escrito por María Silva para la sección:

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