Oh oh…Amè se enamoró

Ya. Tras analizar fervientemente cada etapa de lo que pasó. Tras haber dejado en el pasado ese primer estremecimiento que se siente ante «El portazo final», al que le sigue un asombro y descreimiento de lo sucedido bastante dañino para uno mismo; dónde la sensación de caer lentamente sintiendo sólo dolor es inexplicable (e inentendible), todo aparenta estar medianamente «controlado». Pero no.

La desesperación profunda, el instinto asesino indominable, la lástima y el auto-odio también son parte. ¿Lo bueno? cuando se van sintiendo estos síntomas, quiere decir que los ladrillos post «Portazo» están siendo recorridos. Y de a poco, con miedo, con fichas y nada que perder (más que la poca dignidad que a uno le queda), recordás muy escasos momentos con él, que te sacan una sonrisa y decís «Listo. Lista para sufrir más».

Porque si no es In love nuestra postura frente a la Vida, ¿Para qué vivimos? Vamos Mujer! Basta de rodeos. Vos, yo y ellas, sabemos que amamos estar enamoradas, que somos sumamente dramáticas, noveleras y soñamos con el Príncipe, Sapo o Mendigo. Pero soñamos y eso, nos prepara para seguir. Y seguimos.

Y ahí está. Lo vemos, lo presentimos… El momento de exponer nuevamente nuestras más íntimas vísceras está latente y rememoramos todo lo que nos pasó, para tomar coraje y no abrir esa puerta, la que nos aturdió con su último golpazo.

Buscás condescendencia en tus amigas y te encontrás describiendo la situación con tanto ñoñísmo, cursilería y brillo que te desconocés.

Riiing. Sonó.

La sirena de peligro sonó. Atinás a reconstruir las capas de la cebolla como Shrek, querés aplicar las técnicas de Mac Giver para evadir o la fuerza de King Kong para sacarte todo lo que estás sintiendo en el pecho. Pero no. It’s late. Tarde demais. Troppo tardi. Es tarde. Está dentro tuyo.

Te encontrás pendiente de su respuesta, de su opinión, de su visión, de su existencia.

Dos caminos se han unido, nadie sabe si en una intersección o si directamente serán paralelos durante un tiempo más.

Pero Ya. Dijimos «Lista para volver a sufrir» sin tener la certeza que esto vaya a suceder y nos expusimos, sabiendo que, mientras dure, los días serán más cálidos, «Soledad» será simplemente un nombre y todo lo sucedido, será parte ahora, de las hojas del libro de la Vida.

También podes leer:

¿Un café a las 4 de la mañana?

El año pasado escribíamos:

María Conchita, su amor y su mendolotudez desde EEUU

ETIQUETAS: