Una lectora opina: ¡Hay que ser bien pelotudo!

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Abre signo de exclamación, “Hay – que ser – bien – pelotudo”, cierra signo de exclamación. Seleccionar… centrar… control “ese”… Bien, con eso ya tengo el título de esta nota pelotuda que hago para ver si “por ahí” consigo volverme escritora de notas pelotudas, (sí, dije pelotuda dos veces), en alguna sección del  Mendolotudo.

¿Por qué diablos quisiera alguien escribir para esa manga de pajeros que no hacen más que publicar pelotudeces? Supongo que si pagaran bien sería justificable, pero lo primero que aclararon es que no te van a dar un mango. Igual, con la economía que tenemos como que me voy acostumbrando a ver siempre el mismo billete de dos pesos que guardo de emergencia en mi billetera.

Hablando de plata, creo haber leído por ahí que querían hacer billetes de doscientos y quinientos pesos para no sé qué carajo. Una fuente me dijo que era porque querían ponerle la cara de Piñón Fijo a uno y al de quinientos la de Susana Giménez. ¿No se dan cuenta que ya ni olemos a los moraditos esos de cien? Además, imagínense, saliendo del banco, después de hacer como mínimo tres horas de cola para de recibir el sueldo en efectivo, dos papelitos de quinientos, ponle que eres exitoso y son cuatro… ¡Nah! Era joda, eso es mucho, ponle que son tres. Y como buen Mendolotudo te dio paja sacar la billetera y te los metiste al bolsillo. Llegas a tu casa, o sea, a la de tus viejos, porque probablemente aunque estés bien peludo, medio calvo y panzón o en el caso de que seas mujer estés menopáusica y con las lolas rodeándote el ombligo, tus viejos tienen que seguir cargándote en el lomo porque no das para cuidarte sólo/a, y te das cuenta que te falta plata.

Tratas de mantener la calma. Revisas ochocientas veces tus bolsillos, miras en la billetera que en algún momento por pajero no sacaste, cuentas los billetes “Uno, dos… Debí contar mal… Uno, dos… La puta que los parió… uno, dos… a ver… tres menos dos… ¡la concha de su madre!… deben estar pegados… uno dos…” y así por un rato hasta que tu cerebro logra comprender que te falta uno, un hermoso papelito que dice quinientos pesos con la carita de la Susana photoshopeada violentamente.

Si fuera yo en esa situación me sacaría los ovarios manualmente y me los comería sin sal. De pensar que una vez perdí trescientos pesos en el súper  y lloré como nena a la que se le cayó el helado sabor a “chicle” al suelo, sí, esos color celeste Avatar. En fin, a mi no me gusta hablar de plata así que vuelvo al tema. ¡Hay que ser bien pelotudo! Y no me canso de decirlo, supongo que además de pelotudo hay que estar bien al pedo, como yo, por ejemplo. Ni si quiera estoy segura de ser apta para esta labor patriótica tan “importante” porque para empezar ni si quiera soy argentina.

Para el que no se dio cuenta, redacto en neutro y eso es porque soy del otro lado de la cordillera, de donde la gente modificó el lenguaje a tal punto que los diccionarios son gratis y todos son “wn”. Para los poco entendidos, “wn” viene de “won” que viene de la palabra “weon” que viene de “wevon” que vendría a ser lo mismo que de “huevon” que viene de tener los huevos grandes. Si todavía piensan que vengo de España, les aviso que eso no queda atravesando la cordillera sino en Europa, vengo de Chile. A fin de cuentas, no necesito haber nacido en Mendolotudolandia para ser Mendolotuda, la cuestión es peor que la porcina, se contagia rápido y es pandémica, de todos modos, algún día le encontrarán la cura. ¡Hay que ser bien pelotudo! Pero también se necesita ser culto, aunque sea un solo un poco. El “Staff” del Mendolotudo requiere gente que escriba sobre deportes, política, historia, leyendas urbanas –terror – suspenso, comidas o moda.

Y estas fueron mis conclusiones sobre cuál podría ser una opción para mí:

Deportes: Con respecto a football, o futbol… Sé quién es Messi y Maradona, que la cancha es de pasto y que gritan “gol” cuando meten la pelota en el arco. Con respecto a otros deportes, sé lo mismo que mi perra sobre física nuclear. Creo que los deportes no son lo mío.

Política: Sé que en la política hay un problema con las calculadoras y un circo en el que actúan payasos que se llaman diputados, si me preguntan la diferencia de los diputados con los payasos normales, estos usan traje de marca y tienen plata, o así al menos me lo explicaron a mí en la escuelita. Sé que hay una derecha y una izquierda, pero no entiendo todavía si en la derecha están los diestros y en la izquierda los zurdos o es por cómo se ubican los asientos en las reuniones. Por las dudas, si es que me equivoco, dejo este tema de lado.

Historia: De historia no sé un pito. Fin.

Leyendas urbanas – terror – suspenso: Antiguamente, más o menos hace como ayer, solía redactar microcuentos o cuentos cortos de terror y suspenso, onda así medios macabros pero artísticos. Pero como que vi que la cosa no tenía futuro, justamente, porque morían todos. Y como que se puso de moda que la mina no muera asesinada violentamente por el vampiro, sino que se lo coja y se casen y tengan hijos, no valía la pena redactar algo con hombres lobo sin zoofilia de por medio o vampiros sin necrofilia y una pizca de pedofilia. Y con respecto a leyendas urbanas, nunca me gustaron, simplemente porque me cansaba del “Un amigo de un amigo, amigo del amigo de otro amigo del novio del primo de tercer grado de mi tío lejano hermano de su hermano…”. Resumiendo, el tema quiero dejarlo en el pasado.

Comidas: Soy buena cocinando y comiendo, pero me da paja escribir sobre comida, la verdad, preferiría hablar de gatos.

Moda: Sé que es una enfermedad de la cual, hasta ahora no logro contagiarme. He hecho de todo para enfermarme, incluso me he puesto en el Mall Plaza Shopping un vestido cheto de tres mil mangos a ver si se me pegaba la “onda” pero nada. Como sea, de moda no puedo hablar más que eso.

Conclusión: No cumplo con las expectativas.

Conclusión dos: Soy tan pelotuda que me deprime saber que no las cumplo. ¡Hay que ser bien pelotudo! para ser como yo, por ejemplo. Al menos dicen que están “abiertos” a cualquier escritor que escriba con humor. No voy a especular sobre eso último, supongo que se refieren a que aceptan también ese tipo de escritores y no que están, literalmente, “abiertos”. Si fuera lo segundo debo aconsejarles que no sean tan explícitos con sus intenciones, sean un poco más difíciles, que la desesperación no los domine. Por cierto, me parece haber leído que no aceptan escritos onda “diario íntimo”. Aclaro que esto no es uno de esos, para nada, si fuera así ya les hubiera contado sobre el grano que me salió en el culo la semana pasada, pero no es así, ¡jamás se enterarán de eso! Y si hablo de mi misma, no es que esté haciendo eso realmente, soy mi mejor fuente de información periodística, es todo.

En fin, ¡Hay que ser bien pelotudo para querer escribir para el Mendolotudo! ¡Súper-ultra-re-contra-pelotudo! Tipo Dr. Bomur…

Escrito por Caracola Mágica para la sección:

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