Una noche de viernes en Cariló

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Siendo las 21:30 voy arribando a este destacado local bailable ubicado en las alturas de Mendoza, distrito El Challao (¡¡¡Las Heras!!! Que horror), Mendoza. Lugar estratégico si  los hay, a metros de la iglesia de Lourdes, lo que pone en duda si algún religioso no se manda camuflado a mirar pebetas (o pebetes), sumado que quién no pensó: ¿Cuánto habrá puesto de cometa el Tito Bustos para que los curitas no le hinchen las pelotas? Y además, destacamos el fácil acceso a conocido telo de alto nivel con nombre de santo (como para sentir menos culpa) si te levantás un gato y tu novia se quedó en su casa mirando en la trasnoche los capítulos atrasados que pasa el Canal 9 Televida de Dulce Amor.

Volviendo a mi horario de arribo, el mismo es debido a que después de pasar a buscar a todos mis amigos ratas que no tienen auto, y pasar por la Arístides a retirar unos free o precintos (que aclaro los cambian permanentemente, así que no crean que los que guardaron de la temporada pasada funcionan, así que no lleven el muestrario de precintos en el bóxer porque no sirven). Tenemos que bajar en banda a comprar puchos y unas petaquitas que nos acobachamos en el drugstore del  Dalvian, desde donde se vislumbra la inagotable fila de autos que se dirigen hacia el norte. Tiempo estimado desde los Maristas a la Rotonda de Lourdes: 30 minutos, donde nos encontramos con una cogedero de autos y gente que la viene pateando desde el autocine como si fuera el día de la virgen.

Pero eso es solo el comienzo, nos encontramos con la primer barrera o peaje, si, ¡¡¡$20 mangos la playa!!! Un afano, y encima esos pseudo-patovas que  por hacerte perder el tiempo te piden documento aunque te vean la cara de matado…flaco ¡¡¡tengo 35, ya salgo con pañalín!!!

Y ahí comienza el verdadero caos, un dominó de autos, un quilombo de motores, minas que se te cruzan y se gritan de una punta a la otra porque se olvidaron el dni, pendejos que ruegan a los patovas que los dejen entrar aunque sean menores de 25, un hervidero de pendejas fluors y mal maquilladas, al pedo estuvieron toda la tarde con las chotas de las amigas hablando de qué se iban a poner para llenarse de tierra en ese pasillo eterno hasta la puerta de la disco, ni te cuento si te mandan a la playa del fondo…

La llegada a la puerta  es aún más temeraria, olas de gente a los gritos, como si estuvieran tratando de subir al Arca de Noé, o como animales alrededor del  oasis en el desierto. Una cantidad de celulares encendidos en 40 mts a la redonda imposible de creer, desde el boludo que se fue de ojotas y le pide a los vagos que todavía no llegan que le traigan las topper porque no lo dejan entrar, hasta la que llegó tres minutos después de que se vencieran los free y por poco no le tira la goma a los patovas para que la dejen entrar, ¡¡¡y pensar que  para ir a la “escuelita” ahorré como dos años!!! Pero bue ese es tema para otra nota…

Tema aparte, los RRPP, patéticos, te miran como diciendo “flaco si me la sobás entrás”, ¡¿pero quién sos gil?! ¿El dueño? Por favor… ¡¡¡sos un simple empleado, que empezó como tarjetero en La Gitana y te arreglaban por dos Gancias Batidos!!! Más patéticas son las minas que se franelean a los RRPP. No discrimino, pero la gorda y la fea se olvidan de lo que son y no les importa pasar el ridículo, pero les sale el lado seductor tipo las hermanitas Pombo y mediante herramientas como abrazos, besos, paqueteos de bulto y demás tratan de que el RRPP las deje pasar, hasta he visto que llevan anotados sus celulares en papelitos, cosa que si pasan se los entregan como diciendo “Vale por un touch”. ¡¡¡De Terror!!!

Bueno siendo las 00:00 hs, ya estamos adentro del boliche, el objetivo: llegar a la Vip, o mejor, a la Vip de la Vip de la Vip… ¡¡¡si, existe!!! Para algunos el paraíso de los viernes, el único momento en su semana que sienten que pueden aspirar a ser parte de la sociedad civilizada y de barrio privado… ¡¡¡Cuak!!! Si te vas hacia la derecha le erraste, está el resto… que se ha venido a pique por demás. En los inicios la atención era excelente y la comida genial, hoy vamo’ y vamo’ con una muzza o un lomito berretun que te sale un ojo de la cara, obvio. Lleno de viejos gateros que hacen tiempo porque se tomaron la “agarompa” a las 23:00 hs y se van haciendo la cabeza con las minitas que van entrando por el túnel de los precintos.

Encarando hacia la Vip nos encontramos con la pista Latina, grasa si la hay, una fiel copia del 30 y pico, y no es porque sea del mismo dueño (¡cuak!). Camisas caribeñas sudadas ellos, botas blancas y vestidos flúor ellas. Ya a esa altura te está dando un ataque de regresión de cuando caíste por error (o por ebrio calentón) en “Patio de Tango”. Ahí tenés 30 minutos más de demora. ¡¡¡Ojo con los túneles que si te comés esa escalera no te para ni el Dique Papagallo!!!

¡¡¡Llegamos al patio, por fin!!! AIREEEE PURO… bue digamos. El olor a faso que emana esa carpa, que para los que se hacen los más heteros en Cariló, no saben que en la misma se inició la Vendimia Gay. Si ahí, en esa misma que te chamuyás la minita, ¡era un muestrario de trabucos y geishas! La música electrónica… bue dejémoslo ahí. Si viene David Guetta se pega cinco tiros en los huevos.

Allá al fondo la ves, la tan ansiada VIP. Demora en cruzar el patio: 45 minutos – una hora. Cuando llegás, ¿adivina?: MÁS PATOVAS, que vale aclarar, desde el estacionamiento hasta la VIP su cara de orto se va potenciando. Te miran el precinto que te lo pusiste a los empujones mientras sentías como te corría el trago por la espalda de una chota que bailaba como si fuera el último día que salía y esquivando los puchos que las mismas revolean, porque hablan y gesticulan con el cigarro en la mano.  Pero, tu amigo te puso el precinto, porque hay que decirlo, uno mismo no se lo puede colocar, es una mierda. Y entrás a la 1er VIP después de que el patova te miró con lupa el puto precinto. Pero no es ese tu objetivo, tu objetivo es sobrepasar la “súper vip” y llegar a la “ultra vip”, así tus compañeros de la facu, tu vecino o ese pelotudo que ni le importa te ve ahí y piensa “Que grande este loco, quiero ser como él”. Especímenes de la 1er VIP: modelos desconocidas de Canci, amigos de los RRPP, la chica del kiosko al que va el RRPP, el vecino del RRPP, los primos del RRPP, todos los chotos del Dalvian y algún rata de Las Heras colado. 2da VIP o “súper VIP”: Los RRPP obvio, rodeados de sus gatos preferidos, que obviamente no garpan nada o solo hacen una vaquita entre cuatro minas para comprarse un Murville con dos speed con el que tiran toda la noche, y los viejos del resto que ya les está pegando la pastillita.

Y llegaste… ¡chan! la “híper re contra súper ultra VIP”, después de mostrar la tarjetita con código de barra (¡qué TOP!)… ¡no hay nadie! ¡El Tito Bustos, la Turca Nicoletti y algún boludo que como vos, no sabe cómo llegó!  Dos opciones: o te embriagas en una esquina solo porque perdiste a tus amigos por decantación natural en el camino, o te comés a la Turca y mejor que no te vea nadie porque te van a gastar diez años seguidos (en el peor de los casos, si no, te tenés que comer al Tito).

En fin… así es una diabólica noche en este boliche infernal, al cual volvemos una y otra vez todas las temporadas esperando ansiosos su apertura.

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