Carta a ese amigo del alma que viene cada mes

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¡Hola compañero! ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo! Creo que debe ser la primera vez que te escribo, pasa que cada vez te veo menos y menos y la verdad te extraño, tantos momentos juntos tanto tiempo, ya hace seis años que nos conocemos, me acuerdo como si fuera ayer, que te vi en mis manos con tanto orgullo después de haber estado todo un verano bajo el sol haciendo zanjas en la tierra, levantando ladrillos y haciendo mezcla, ¡fue tan lindo verte y eras tan chiquito!

Desde ese momento no puedo parar de pensar en vos, quiero que sepas que me esfuerzo mucho para nunca dejar de verte porque, aparte de que me encanta tu compañía, te necesito ¡y mucho! Sin vos la verdad no podría hacer nada, sos la razón por la cual me levanto cada mañana, tenga sueño, hambre o frío, extraño ese momento épico y mágico cuando miraba tu foto en un cajero, estabas tan lindo y me ilusionaba a futuro, imaginaba en mi cabeza todo lo que viviríamos juntos durante todo el mes, ¿entendes ahora cuanto te quiero?

Entonces ahora va mi pregunta ¿Por qué cada mes te veo menos? Antes me acompañabas firme entre veintiocho y treinta días, dándome los caprichos que se me antojaran, vistiéndome de la mejor forma, dandome de comer lo mejor que el sistema capitalista estandarizado, consumista y vacío me podía ofrecer ¡y ahora con suerte te veo quince o como mucho veinte días y desapareces! ¿Qué pasa? ¿Es culpa de la AFIP? ¿Es culpa de la pobreza? ¿Quién es el causante de tu ausencia? Quiero saber.

También Quiero que sepas que espero con ansias verte grandote para que me puedas acompañar firme de la mano un mes como hacías antes, sentir ese sentimiento renovado de amor hacia vos al ver tu foto en el cajero y reír, apretar el puño y los dientes en señal de victoria como hace Rafael Nadal cada vez que gana un set, quiero volver a vivir eso, ¿cuánto falta?

No estoy enojado con vos, solo te extraño, sos lo peor y lo mejor que me puede pasar a mi y a toda la humanidad, te prometo que la próxima vez que te vea grandote, te voy a guardar, no te voy a desperdiciar rápido, antes era muy pendejo, ya estoy mas madurito y no tan gordo.

Bueno mi querido sueldo, me despido de vos, nos vemos a fin de mes si dios quiere, cuídate mucho capo te mando un abrazo gigante.

PD: hace seis meses me lo encontré a tu hermano el aguinaldo, pero fue un saludito casual, rápido, un apretón de manos y desapareció como siempre el muy guacho, te manda un saludo grandote dice.

Escrito por Fabrizio Nahuel para la sección:

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