Carta a papá

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Viejo, tanto tiempo. Yo sé que hace mucho no hablamos y me contó la vieja que te calentaste por la foto que viste en el diario, bancando la parada con las pibas en el congreso.

Perdón si me confundo cuando hablo y no entendés cuando digo yo, o vos, o él. Esto de ser tres en uno es tener mucho alter ego. Espero que me entiendas.

Aprovecho tu molestia para decirte algunas cosas, milenarias, que me molestan hace bocha y nunca te las dije, empezando por cuando se te dio por escribir.

No me gustó el libro que sacamos. No tuvimos los huevos de ponerle el autor y dijimos que había sido el palomo. Fuimos unos boludos, el libro se hizo re famoso y nosotros somos personajes, protagonistas, pero personajes al fin.

Ya de entrada no me gustó ni un poco que en el libro no sumáramos a Lilith, nos comimos gran parte de la historia. Después más adelante, por Jueces en el capítulo 19, mismo inciso, no pará ¿Cómo es que le decís vos? ¡versículo!, mismo versículo pusimos:

“He aquí mi hija virgen y la concubina de él; yo os la sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame. Más aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que, tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron a ella y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana y la dejaron cuando apuntaba el alba. (…) Y se levantó por la mañana su señor y abrió las puertas de su casa, y salió para seguir su camino; y he aquí la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa con las manos sobre el umbral. Él le dijo: Levántate y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, se levantó y se fue a su lugar. Y llegando a su casa, tomó un cuchillo y echó mano de su concubina y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por el todo el territorio de Israel. Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa. Considerad esto, tomad consejo y hablad”.

Primero, una historia de mierda. En todo el libro nos jactamos del inmenso amor, pero la violaron, descuartizaron y la repartieron. Y lo permitimos porque toda la obra es una constante enseñanza que enaltece la figura del hombre y denigra a la mujer poniéndola en cualquier plano, nunca como una igual.

Segundo, ¡que afán por el punto y coma que teníamos en esa época!, y decí que dijimos que el libro lo había escrito el palomo, porque puso mayúsculas después de los dos puntos en todo el tomo.

Y tercero, tuvimos minas re grosas en toda nuestra historia. Que trabajaban solas, que eran instruidas, buenas mujeres como vos decís, pero con otras convicciones que no eran la familia. No solo que no me dejaste hablar de ellas sino que resumiste todo lo que eran en la etiqueta de “prostituta” creando así un falso insulto que dura hasta hoy.

Padre, siempre hice lo que quisiste. Aún cuando no eran mis verdaderas intenciones. ¿Te acordás cuando me retaste porque usé los poderes para hacer vino con el agua? Con los pibes nos habíamos quedado sin escabio y bueno… En el libro lo pasamos como muestra de poder porque no querías que mi imagen se viera perjudicada. Todo un mánager. Y ¿te acordás cuando, con los chicos, quemamos una zarza -que después nos enteramos que no era una zarza- y quedamos todos re locos y teníamos que ir a dar esa charla? La charla estuvo zarpada, pero nos pintó un bajón que ni te cuento y sólo teníamos cinco panes y dos peces. Otra vez hice de “superyisus” como me decían los wachos y ya que estábamos comimos nosotros y todos los que estábamos ahí, que no éramos cinco mil, pero bueno, nunca se lo dije a nadie.

Viejo, de verdad, la mejor con vos. Te amo, pero tenemos ideas muy distintas hace varios -muchos- años. Toda mi vida, y mi muerte y la resurrección me la manejaron ustedes, yo nunca pude decidir nada. Desde que estoy mirando la serie de Luis Miguel, en Netflix, me di cuenta de que tal vez yo sufrí lo mismo. Luis Rey y vos… Luismi y yo. Me sentí muy defraudado cuando nos encontré en esa historia. No te lo niego, estaba quemando una zarza cuando lo descubrí, pero la flashé. Flashé como revelación algo que siempre estuvo delante de mis ojos y no lo quise ver.

Hoy digo basta. Loco, a la vieja la violó un palomo, en una especie de viaje astral. ¿Y pudo elegir? No. ¿Le preguntaron si quería? No. Veo en todos lados nuestra imagen, del otro lado de donde yo estoy hoy.

La vieja no tenía recursos, no tuvo opción. No quiero más pibas que pasen por lo que pasó mi vieja, que la sufrió en su momento. Me tuvo en un pesebre, cochino, sucio. ¿Ella realmente quería eso? ¿No se vuelve turbia la historia?

Yo no banco tu postura. No banco que las mujeres no puedan elegir. No banco que se sigan enriqueciendo con el negocio. No banco que hayamos escrito en el libro que la mujer solo tiene un propósito, el de concebir. Yo no lo veo así, no es humano. El 13 de junio yo me puse el pañuelo y me quedé haciendo la vigilia con ellas porque la fuerza y la voz que tienen esas mujeres no tiene comparación. Se está haciendo historia, y de esto se escribirán muchos libros más que marcarán un sendero nuevo. Lo bueno es que el protagonista no soy yo, sino las pibas con la voz que a mi vieja le callaron.

“En el nombre del padre del hijo y del espíritu santo”.

“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Amén.

Te ama… Yisus.