Orgullo y dignidad

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Era una mañana de domingo de esas donde uno viene a desayunar al café “ISAAC ESTRELLA” porque sabe que el TULIO te va a abrir la puerta aunque vengas destilando alcohol y penas.

Yo era cliente y amigo del lugar, lo cual me permitía un plus de poder tomarme un último Wisconsin (como suelo llamarlo) aunque la ley diga que no. Me senté en mi mesa y con un gesto acompañando la mirada me pedí una medida. El viejo TULIO (dueño del lugar) me trajo un café bien cargado, haciendo caso omiso de mi petición, pero actuando en lugar de amigo…”ma see si hasta hora me da igual”´_ Me conteste solo.

Y ahí me quede revolviendo aquel café, recordándote, con el celular en la mano dispuesto a mandarte un mensaje cargado de sentimientos que aún te guardo, de cosas que no te dije, de extrañarte como extraño ver el atardecer en una playa junto al mar, de hombre perdido sin su estrella, de macho vencido en el amor…ahí me quede poniéndole azúcar a esta amargura traída a la mente por el exceso del alcohol ingerido, que si bien nadie niega que está mal, que arroje la primera piedra aquel que no lo ha vivido. Ahí me quede, mirando al ventanal que daba hacía la calle, buscándote entre la gente que va a trabajar un domingo…soñando con la posibilidad de que te pasara lo mismo que a mí y que, al saber, donde podías encontrarme, vinieses a buscarme. La puta madre, que poco queda de un hombre en estas situaciones, menos mal que casi siempre son cosas que uno las vive solo, porque la dignidad indica que hay que sufrir en soledad, la puta madre…que poco queda de mí.

Los minutos empiezan a pasar como rayos, una taza de café parece ser un litro y un cigarro dura dos pitadas, el problema está en lo que uno piensa entre pitada y pitada y yo pensaba en volverte a hablar, en que no se si por culpa de la ebriedad o cosa del destino le encontraba solución a todo aquello que nos separó y quizás por la misma ebriedad, estaba dispuesto a dejar mi dignidad en aquel café para vivir a tu manera, con tus reglas, pero a tu lado. “zonzo el hombre cuando se enamora”_ decía mi abuelo.

Ya pasaron como dos horas, el TULIO me recarga el café, a mi paquete de puchos le queda una vida, el sol indica que se me hace tarde para todo, pero a mí, me queda un mensaje y ¿Qué hago? ¿Lo mando o no? ¿Y si no me contesta? ¿Y si esta con otro? ¿Y si ya me olvido?…que por más que duela, suele pasar más a menudo de lo que uno piensa ¿ y si me contesta, pero la respuesta no es la que me sirve? Y es ahí donde tu orgullo y dignidad empiezan a jugar un papel sumamente importante, de repente parecen ser tus únicas partes razonables, lo único que te queda por perder pero ¿Cuánto valen? eso depende del premio.

Mire una vez más mi celular, con ese mensaje escrito, solo me falta apretar la tecla “SEND” o el sobrecito. ¿Qué mierda hago?
Volví a mirar por la ventana y por enésima vez a mi celular, me fui a “contactos” busque tu nombre y tal como si fuese mi propio verdugo, apreté “ELIMINAR”… es la única forma en la que no volveré a entrar en esta duda, en la que tentación no podrá vencerme, no me lo sé de memoria, no hay forma de que pueda ubicarte. Quizás me estoy condenando, a lo mejor este error es peor que haberte dejado ir, quizás me hubieses perdonado, pero el precio que pides por la mísera posibilidad de hablarnos es muy alto. Prefiero irme con mi orgullo y mi dignidad intactos.

Buena vida y buena suerte.