3 grandes fraudes new age

Todo el mundo quiere creer. En algo, en alguien. Dejar atrás mágicamente todos los problemas personales y de salud. Es el caldo de cultivo perfecto para que todo tipo de charlatanes les roben tiempo y dinero, además de crearles falsas esperanzas. Veamos algunos ejemplos de “terapias alternativas” que están de moda. Todas igualmente fraudulentas.

Fotografía Kirlian

En el año 1939 el matrimonio Kirlian, Semyon y Valentina, realizaban experimentos con campos electromagnéticos de alto voltaje. La leyenda, porque de historia ya no le queda nada, se cuenta de varias maneras. Al parecer Don Semyon recibió una descarga y vió un resplandor en su mano. Esto era, obviamente, producto de la electricidad que su cuerpo había recibido. Sin embargo, al igual que los marineros que se aterrorizaban con los FuegosdeSanTelmo, el matrimonio prefirió pensar que esta luz tenía un origen misterioso y sobrenatural. Tomaron fotografías de partes del cuerpo y de diversos objetos, llegando a la “conclusión” de que habían visto un “campo bioenergético”. De ahí a que otros pseudocientíficos asociaran esto con el aura de la que hablan las religiones orientales hubo solo un paso.

La forma de obtener una de estas fotografías es la siguiente. Se utiliza una bobina que genera una tensión muy alta (10 mil voltios o más) pero con  baja corriente eléctrica, de manera que no es peligrosa para quien la opera o el voluntario cuya mano vamos a fotografiar. Esta bobina es un invento de nuestro amigo Nicola Tesla, a quien todavía le debemos una nota. Se conecta a una placa metálica, sobre esta se coloca una placa fotográfica y encima de todo un vidrio, sobre el cual pondremos el objeto a fotografiar. Cuando la tensión de la placa se eleva, en algún momento es suficiente para vencer la resistencia del aire y el vidrio y producir una pequeña corriente. Ese fenómeno se llama ionización. Las cargas eléctricas de los átomos de un material reaccionan a un campo eléctrico intenso y este comienza a conducir electricidad. Se ven pequeñas descargas eléctricas de diferentes formas que se producen en los bordes de los objetos, formando imágenes muy llamativas. Si hay humedad sobre el objeto, la conductividad es mejor y las descargas se producen más fácilmente en esas zonas. Estas descargas son del mismo tipo que las que se ven en las “bolas de plasma” que se utilizan como adorno.

 

Los partidarios de la explicación sobrenatural tienen varios problemas, que por supuesto no aclaran y achacan a la “conspiración de los científicos para ocultar la verdad”. Habrán oído este argumento de boca de charlatanes más de una vez. Una prueba muy simple que se puede hacer es fotografiar el mismo objeto, por ejemplo una hoja de árbol, con y sin aire alrededor. Al extraer el aire el efecto Kirlian desaparece. ¿Será que la bomba de vació se chupó el aura? No, es simplemente que sin aire no hay ionización y por lo tanto no hay descargas eléctricas. Otra cosa difícil de explicar es por qué una moneda de 5 centavos como la de la foto tiene aura.

A pesar de que no hay pruebas suficientes, mucha gente sigue consultando a estos “expertos” para que diagnostiquen enfermedades basados en la fotografía Kirlian. ¿Estoy diciendo con esto que el aura no existe? De ninguna manera. Simplemente digo que lo que se ve en las fotos no es el aura y no demuestra que existe. Si quisieran hacerlo correctamente deberían diseñar un experimento cuyo resultado solo pudiera explicarse con la existencia del aura. Lo demás es una cuestión de fe, que no se discute.

Biomagnetismo médico

Este es un invento del Doctor Isaac Goiz Durán, un mexicano que luego de unos años de ejercer la “medicina tradicional” vió la luz y decidió que era más fácil vivir del cuento. Según este iluminado todas las enfermedades son producidas por una infección, que puede manifestarse o no. Sí, todas, no importa cual. El origen de estas infecciones es un desbalance biomagnético o bioquímico y puede curarse colocando imanes en ciertas zonas del cuerpo, que Isaquito y sus secuaces relacionan vagamente con los puntos de la acupuntura china, como para darle un aire un poco menos loco a todo el asunto.

 

 La forma de curar cualquier cosa, desde una alergia hasta un cáncer, sería entonces colocar imanes en ciertas partes del cuerpo, lo cual ayudaría a restablecer el equilibrio y sanaría al paciente. No hacen falta máquinas costosas, ni electricidad, ni agujas. Solamente imanes, más o menos como los que cualquiera tiene pegados en la heladera. 

Por donde empiezo…a ver…Más allá de si la acupuntura y sus técnicas son efectivas o no, lo que está claro es que el efecto de un imán puesto sobre la piel de una persona (o sobre su ropa) no existe. No hay nada en el cuerpo que reaccione a un campo magnético tan débil. Hacen falta enormes aparatos para producir campos electromagnéticos potentes cuando se realiza una resonancia magnética nuclear, por ejemplo. En ese caso sí se pueden ver efectos y utilizarlos para diagnosticar una enfermedad. Y ni siquiera se trata del campo magnético, sino de ondas de radio que alinean los núcleos de los átomos que componen a la persona. Como en cualquier pseudociencia, la clave está en un charlatán hablando en difícil a un público que quiere creerle, porque está desesperado.

Medicina cuántica 

Esta es la más nueva de las burradas médicas new age. De nuevo, parece ser que cualquiera que hable de cosas difíciles de entender es sabio. Nadie se atreve a desmentirlo por miedo al ridículo (les recomiendo, si no lo leyeron, el cuento “El traje nuevo del emperador”, de Andersen). Hay mucha gente que va por la vida escribiendo y diciendo cosas, con un séquito de aduladores que no entienden un catzo de lo que dice, pero que no serían capaces de contradecirlo.

Bueno, volvamos al tema. Según la medicina cuántica es posible restablecer la salud de un paciente aplicando campos electromagnéticos, con lo que ellos llaman “generadores de cuantos de energía”. De esta manera se produce una resonancia mediante el flujo energético dentro del cuerpo. La idea general es que el cuerpo enferma porque su balance energético no es el correcto. ¿Entendieron? Yo tampoco, porque no tiene ningún sentido. De todas meneras déjenme tratar de explicarles estos términos para que la próxima vez que los escuchen se los puedan tirar por la cabeza al curandero de turno.

El nombre cuántica tiene su origen en la rama de la física que estudia los objetos subatómicos (más pequeños que un átomo) y que comenzó a desarrollarse a principios del siglo XX. Max Planck propuso que los átomos solamente podían absorber o emitir energía en unidades limitadas, que bautizó cuantos. Albert Einstein fue un paso más lejos y dijo que en realidad no era un tema de los átomos, sino que la misma energía venía “empaquetada” en cuantos, a los que llamó fotones. Son las partículas que forman toda la radiación electromagnética, incluyendo a la luz visible. Es decir que un “generador de cuantos de energía” podría ser cualquier cosa: una linterna, un control remoto que usa luz infrarroja para controlar un aparato, un emisor de radio. El nombre en sí es tan genérico que pierde el sentido. Es como llamar a una lamparita “generador de fotones en el rango visible del espectro electromagnético”. No deja de ser una lamparita y servir para iluminar.

¿Qué es la resonancia? Cualquier cosa que pueda oscilar, como un péndulo, tiene una frecuencia de oscilación natural. La frecuencia es el número de veces por segundo en que pasa por una posición determinada, por ejemplo un extremo del recorrido que realiza cuando oscila. Esta frecuencia depende exclusivamente de las características del péndulo: la longitud del hilo y el peso que cuelga de él. Pero también podríamos hacerlo oscilar forzadamente. En lugar de sacarlo de la vertical y soltarlo, podríamos darle un empujoncito cada vez que llega a una extremo, igual que hacemos con un niño que se hamaca. Si la frecuencia de nuestros empujones coincide con la frecuencia natural, entonces la amplitud de la oscilación (la longitud del camino recorrido) será cada vez mayor. Esto vale en general para cualquier cosa que pueda oscilar o vibrar, por ejemplo una molécula. Entonces, está gente dice que nos puede curar aplicando radiación electromagnética con la frecuencia exacta para que coincida con la natural de las moléculas que componen nuestro cuerpo. No sé ustedes, pero yo me siento como un pollo en un microondas pensando en esto…

¿Habrá gente que se cura con estos métodos? Es posible, pero seguramente no se trata de otra cosa que de sugestión y ganas de curarse. La mente es muy poderosa en este sentido. Todos sabemos que los problemas mentales, el estrés y la depresión se manifiestan como enfermedades y problemas físicos. El cerebro no está bien y enferma al cuerpo, así de simple. Las defensas bajan cuando estamos tristes, nos sentimos débiles cuando nos pesa algún problema que no sabemos como resolver. Hay estudios, cada vez más, que indican que lo opuesto también es posible. Que una enfermedad puede curarse más rápidamente si hay voluntad de parte del paciente. En un experimento famoso les permitieron a chicos enfermos de cáncer jugar a un videojuego donde el objetivo era destruir con rayos láser sus propios tumores. La recuperación de estos chicos fue más rápida de lo esperado de acuerdo al tratamiento al que los sometían. La “buena onda” parece curar a la gente o al menos ayudarla a superar la enfermedad. Todo lo demás es palabrería barata para desplumar giles. 

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