Carenciados de huevos

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Si hay algo que siempre me gustó fue El Mendolotudo, porque sí, admitámoslo viejo, boludos en Mendoza sobran. Es más, parece que últimamente se están reproduciendo; salís a la calle y seguro van a haber mas de dos ahí mirando con esa cara de giles a la cuarta potencia que llevan todo el día. Pero hoy me voy a enfocar en El Mendolotudo más desagradable de todos, ese que te ganas de untarlo de mierda en toda la cara, bajarle los pantalones (que seguro son feos, por imbécil) y sacarle una foto para subirla a facebook, y reírtele en la cara, forro. Sí, a ustedes se los dedico, a los carenciados de huevos. 

Este espécimen habita en lugares no identificados, simplemente porque nadie sabe algo sobre la vida de tal animal; no cuenta nada, ni de su familia, su existencia, o del perro con el que vive (que es el único ser vivo con el que se relaciona con normalidad). Cuando sale a la calle, solo lo hace rodeado de su grupito de amigos, que aunque no dejan de ser unos boludos importantes, lo cubren lo suficiente como para que su presencia se camufle cual camaleón contra la pared. 

El vago no habla si hay minas presentes, a menos que se haya bajado él solo un barril de cerveza y lo haya mezclado con vodka (porque encima de que es inadaptado social, el muy tarado es un borracho de la puta madre), y si ese es el caso, el flaco se tirará uno o dos comentarios con los cuales las flacas presentes dudarán de su capacidad de hablar, de relacionarse, o de si tiene alguna neurona que le sirva. Algunas incluso se plantean la posibilidad de estar hablando con el hermano de Raj de “The Big Bang Theory”. 

Todo lo anterior podría pasar totalmente inadvertido, porque en verdad, este mendolotudo no le rompe las pelotas a nadie, solo permanece ahí, disimulándose como una planta inofensiva. Pero el problema empieza, cuando el tipo en cuestión quiere chaparse a una mina. Ustedes se preguntarán, ¿cómo hará una persona con tan pocas facultades para pronunciar dos oraciones seguidas, chamuyarse a la minita? Y ahí entra el factor que me revienta tanto: el flaco carece tanto de bolas, (eso que esta al costado de lo que te cuelga, aclaro para los que no las conozcan y se estén familiarizando ahora) que le pide a los amigos que lo ayuden. OJO, que con ayudar no me refiero a la gauchada normal, la típica: vení, te presento a mi amigo. No señores, me refiero a que lo tengan que agarrar de la manito, cual niño que va a entrar a la guardería, lo lleven con la flaca, y por poco le digan: a ver, abrí la boca… así, bien bien… ahora saca la lengua… 

Pero no termina ahí, después de haber hecho esa transmisión de saliva con la ayuda de la mitad de la fiesta(que para colmo duró unos diez minutos contados por reloj, porque el susodicho estaba apurado, vaya a saber uno para hacer qué), el pibe se retira, y después la vergüenza(volvemos al punto anterior: hacete hombre) no le permite hablar con la chica, que se queda mirándolo con cara de WTF cuando pasa por al lado de ella sin mirarla, con esa cara de boludo que le queda tan para el ojote, haciendo de cuentas que la tipa era la vecina de la tía, como si no hubieran pasado cinco minutos desde que él tenía su lengua metida hasta la garganta de la flaca. 

Lo cierto de todo esto, es que hay una pura relación de oferta y demanda: hay tantos giles y forros, porque hay muchas minas que nos gustan los giles. Maduremos un par muchachas, o de última, hagamos una vaquita para comprarle unos huevos al pibe…

Escrito por 4-4-2 para la sección:

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