Consejo femenino para no pasar el peor día de tu vida

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¿Qué sería de la vida de una mujer sin el odiado y amado periodo menstrual?, ¡sería una vida sin drama, sin excusas para no querer hacer algo, sin hormonas despavoridas, ni nada! y ¿qué loco no?  Porque en lo personal lo detesto, siempre me caga alguna ocasión copada, como un recital, o una salida entre amigos, o alguna que otra juntadita con algún huesito, pero que nunca llega cuando se lo necesita como cuando iba al secundario y tenía educación física, siempre me venia una semana antes, y no tenía la divina excusa de “me vino profe”. La otra ocasión en la que esperas que llegue y mas se la desea, es cuando pasaste una noche increíble con alguien que bueno, quizás no veas mas o solo para darte un par de besos y el hecho de que no te venga, eso, te pone de los pelos, paranoica, nerviosa, loca y es de lo que trata esta nota.

Esto pasó ya hace un buen tiempo, era primavera, estaba cursando en la facultad, rindiendo uno que otro examen, en fin, todo normal. Una mañana, como todos los lunes nos escapamos con las chicas del curso a desayunar en el buffet porque no alcanzábamos a comer antes de salir de casa y nos dormíamos en clase o porque simplemente nos daba paja estar en clases y punto. La cosa es que ese lunes fue totalmente distinto a todos los otros, Estábamos tomando un café cuando de repente entra al buffet el chico mas lindo que había visto: fachero, pantalón de jean chupín, remerita de color azul, zapatillas rojas, se cargaba encima un misterio irresistible, era en pocas palabras exótico, porque a mis amigas no les gustó. La cosa es que se sienta en la mesa de al lado y bueno, no hace falta que diga que me recontra re mil babosee con el porque es re obvio.

Después de conseguir su facebook y de stalkearlo cual loca psicópata, descubrí que iba a la otra comisión de mi misma carrera y que aparte era soltero, fue así que me puse en marcha para conocerlo, ¿cómo no? Si yo estaba sola y al pedo como toda mi vida, y aparte hacía mucho que no salía ni con mi sombra.

Empezamos a hablar por Face y en la facu también, (no doy nombres para no escarchar) nos llevábamos muy bien, él era un poco serio, pero nos gustaban las mismas cosas, etc., etc., etc., y seguimos hablando por un tiempo, viéndonos en reiteradas ocasiones, pero nunca nada.

Una tarde me contó que sus viejos se iban a San Luís con sus hermanitos y que la casa le quedaba sola, y que me invitaba a comer algo, que él cocinaba, y que si quería me quedaba a dormir ¡Imagínense! ¡Yo estaba súper feliz y nerviosa, me gustaba tanto ese misterio que tenía! No podía creer que me estuviera proponiendo ir a dormir a su casa, sin dudarlo acepte.

Llegó el esperado día, nos juntábamos en la plaza Independencia para irnos juntos por que él salía de trabajar, yo temblaba, el sueño se me estaba cumpliendo, iba a dormir entre sus brazos, iba a besarlo, iba a… bueno, la cosa es que llegamos a su casa, cocinó muy rico y nada, nos quedamos viendo dibujitos animados hasta tarde tirados en el sillón abrazados, todo iba viento en popa hasta que llegó la hora de ir a dormir. Esa parte me la reservo para mis recuerdos más personales e in reproducibles.

Esa mañana tenía que ir a la casa de una amiga, era su cumple y estaba invitada al almuerzo, todo estaba bien, le conté lo bien que la habíamos pasamos juntos hasta que me hizo la pregunta del millón:

– ¿Se cuidaron?

– Yyyyyy, no, la verdad no, pero fue porque no se dio el momento y pasó, fue rápido – le conteste y ahí quedaron las cosas.

Pasaron 30 días y no me venía, yo estaba loca, me quería morir, me maldecía por haber sido tan irresponsable, y bastante pelotuda, nunca me había pasado algo igual,  tenia hasta los síntomas de un embarazo, pero era porque me hacia la cabeza supongo.

Ya no daba mas, no había ayuda psicológica de amigos que ayudaran a calmar mis nervios y a él no le podía decir, primero quería hechos concretos y después lo llamaría, así que partí a la clínica en la que trabaja mi tía y saqué turno con un ginecólogo.

Hablamos, y después de cagarme a pedos, porque lo conozco como para hacerlo, me dijo que si, que era mas que posible que estuviera embaraza pero que esperara hasta que me viniera y si no me iba a tener que hacer análisis y toda la bola.

Si estaba mal, cuando salí del consultorio ¡me sentía peor! ¡Fueron los días más feos de mi vida!, no me animaba ni siquiera a comprar un Evatest, no sabía cómo mirarle a la cara a mis viejos, tenía miedo, esperar fue lo peor hasta que llego el día, y ¡¡aleluya!! ¡¡Me vino!!! Creo que jamás fui tan feliz estando tirada en la cama con dolor de ovarios y dolor de cabeza.

La cosa es que aprendí la lección: no tengo que garchar sin forro. Y esa regla no la rompo, no vuelvo a pasar mas por ese miedo, esa sensación de tener los ovarios en la garganta, por saber o no si voy a tener un bebé, lo cual no es malo, pero si ahora.

Yo no se como hacen mis amigas para pasar por eso una y otra vez, para mi son estériles las hijas de puta, algún día se van a quedar embarazadas o se van a contagiar de algún bicho y se van a joder.

Se preguntarán que paso con “mi chico”… Pues nada, ahí quedó, lo vi hace un par de semanas y nada, salimos de vez en cuando, lo que pasó no se repitió, por ahora, pero no hay casorio por mucho tiempo así que hay soltería para rato.

Insisto, garchen con forro, porque no saben lo que es para una pendeja pensar que podes quedar embarazada cuando no lo buscas.

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