¿Cuando un hombre debe comer sushi?

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El tarado de mi jefe, (Bomur ) me vino con un planteo propio de su juventud: si el macho come o no come sushi, en pos del bien superior, o sea de voltearse una minita. Él asegura que comer sushi es de bala, pero concretamente quiso saber si por ponerla, un hombre debe comer sushi y puede ser perdonado por ello ante los ojos de los demás mortales. No se si atribuirlo a su juventud, a su reciente unión marital o que es un tarado lisa y llanamente.

Con tal de ponerla, uno es capaz de cualquier tipo de indignidades, soy capaz de comer un asado que me haga ella y decirle que esta bueno. O peor, soy capaz de pedirle al Ángel Gris (que también escribe en este periodicucho on line) que me haga la gamba y le relate sus vivencias de cuando Independiente mando a la B a Racing, el mismo día que salieron campeones y encima lo haga con una sonrisa.

La base del macho, en lo que se refiere a ponerla, se basa en el siguiente dicho: “prometer, prometer hasta meter, una vez metido olvidar lo prometido”.

Tomando la sabiduría, representada en poesía, da permiso a todo tipo de bajezas que uno es incapaz de repetir, o racontar en la mesa de café con los amigos.  Allí solo se cuenta el resultado (siempre omitiendo el nombre, o en el caso que lo hayan enganchado en el renuncio, sin dar detalles) por ejemplo “me estoy comiendo un bombón de 25 añitos”. Ante las preguntas de los amigotes del método utilizado, uno siempre reserva para si hasta donde hubo que arrastrarse en pos del bien buscado.

Es imposible contar, sin someterse a escarnio amiguil, que le llevaste todos los días del invierno un bonobon al trabajo o que la pasabas a buscar para llevarla a la facu (mientras los compañeritos le preguntaban que hacia con el viejo choto). O en la juventud, teñirse un mecho de azul o dejar el asado con los amigos para ver una repetición de “Los Puentes de Madison” en el Canal 9.

A ver si entendemos, en pos de la conquista esta permitido el abandono de todo tipo de principios, lo que no esta permitido es mantener la calidad de gusano una vez logrado el objetivo.

Tengo unos cuantos ejemplos de ex amigos (ahora ya no llegan ni a conocidos) que una vez conseguidos los favores de la fémina, se convirtieron en calzonudos (intuyo que si Bomur me  preguntó “¿Cuándo un hombre debe comer sushi?” estando casado, va camino a ser uno de estos). Recordemos el dicho “olvidar lo prometido”.

El macho promete, pero no puede seguir siendo macho si mantienen la panza pegada al piso mientras se arrastra cual vil culebra. Todo aquello que lo lleva a uno a conseguir los favores, ya se abrir la puerta del auto, comprar flores o chocolates, hablar por teléfono una hora simulando escuchar y entender, abrazarla después de ponerla y hasta un cabeceo (se permite un “yo también” en voz baja) ante el “te quiero” de la mujer en ciernes.

Lo otro que hay que tener en claro es que las bajezas a las que nos sometemos son directamente proporcionales a lo buena que este la niña en cuestión. Mientras más buena esta, más nos vamos a auto-perdonar la bajeza, es mas si se filtra la información a la mesa de café, la verdugueada general será la misma, pero en el mano a mano recibiremos el apoyo de los amigotes.

Para finalizar, la conclusión lógica a esto es: “como no me voy a comer un rollito de salmón crudo envuelto en arroz y algas, si en la vida me he comido cada bagre”

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