Diabetes, estúpida y sensual diabetes

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Realmente no tenía muchas ganas de referirme a este tema, pero porque diversas circunstancias me han llevado a hacerlo (gente que me ha preguntado cosas, gente enojándose, gente defendiendo las palabras de la presidenta, etc.) por un lado, y por los dieciséis años de diabetes que llevo conmigo, cosa que me otorga una cierta potestad para hablar del tema, por otro lado, es que la he decidido hacer.

Aclaro desde ya que no será una nota divertida y esas cosas, sino una nota un poco aburrida. Además la dividido en secciones para que no sea tan aburrida.

Primero que nada, si me preguntan si me enojaron las palabras de la presidenta, diré que no, para nada, la conozco, es como quien tiene un amigo que es medio pelotudo pero lo banca igual, y le ve otras cosas, y le deja pasar otras. Sinceramente no me afectaron, ni me alteraron ni nada.

El verdadero significado de las palabras de la presidenta
Al contrario de muchas personas, no considero a la señora Cristina Fernández una persona fuera de sus cabales o que no sabe lo que dice. Todo, absolutamente todo lo que dice y hace lo tiene más que calculado. Es más, en el mismo momento que puede estar diciendo algo, ya sabe hasta las consecuencias más lejanas de dicho actuar.

No vamos a entrar en un análisis político profundo, solo diré que se sabe, todos sabemos, que la mejor política que ha funcionado con este gobierno es la de la confrontación. Muchos creen que los monigotes visibles del gobierno son los que llevan la posta, pero por favor, profundicen un poco en política si tanto vamos a opinar, los que realmente llevan la posta son los que no se ven, los que casi nadie conoce, los que cocinan en las sombras, busquen, encuentren, usen internet para algo más que levantar y publicar pelotudeces en Facebook.

Leyes
Punto uno resuelto, los jubilados, los docentes, etc. ahora los diabéticos para un nuevo tema de polémica. Punto dos: hace años se está luchando por el cumplimiento de leyes que no se cumplen por parte del Estado. Además de la ampliación de dichas leyes.

Vamos a hacerlo corto al tema.

Las obras sociales tienen que cumplir con determinadas leyes que le aseguran al paciente diabético los insumos básicos y necesarios para llevar un buen control de la enfermedad. Aclaro por las dudas que al que no le guste esto, que se vaya a vivir a otro país. El sistema político de este país, como el de muchos otros, dice que todos aportamos al Estado (impuestos) para que el Estado lo distribuya a los sectores que más lo necesiten. Con más razón hoy en día estando bajo un gobierno socialista (no voy a entrar en discusión, ellos dicen que son socialistas, listo, son socialistas). Bueno, entonces están las leyes, perfectas, hermosas, como casi todas. ¿Qué pasa cuando estas leyes no se cumplen? Entra en juego la Superintendencia de Servicios de la Salud, dependiente directamente del poder ejecutivo, o sea, quien es presidente del país. Este organismo se encarga de supervisar y controlar a que las obras sociales cumplan con sus obligaciones. Todo muy lindo y hermoso, hasta que vemos que quien tiene que hacer cumplir la ley, quien es independiente, quien está a favor de los afectados, en realidad está con quien no cumple la ley, o sea, es como que vas a la policía porque te robaron, sabés quién es y todo, y la policía te dice “no, a él no lo tocamos, él no te robó, nosotros lo defendemos a él y a usted no”. Literalmente igual.

Entonces qué pasa, los diabéticos estamos calentitos hace años, hace años la venimos luchando, tenemos mil trabas burocráticas, y no solo la tenemos que luchar contra quienes no cumplen la ley, sino que también la tenemos que luchar contra quienes supuestamente se encargan de defendernos.

Entonces ¿contra quién dirigimos la lucha en este momento para desgastar y desanimar más de lo que ya están desanimados? Contra los diabéticos. Además de que 1 de cada 40 es diabético en la Argentina, más de la mitad no lo sabe, 1 de cada 80 personas enojada, siendo que 50 de cada 80 apoya a la presidenta, los números cierran.

Ante esto no cabe discusión posible, yo mismo he viajado a Buenos Aires, peleando con la obra social, peleando con la Superintendencia, yéndome bien preparado en temas de leyes de salud, un bibliorato lleno tenía de papeles, porque no seré una persona con alto poder adquisitivo, pero imbécil eso sí que tampoco lo soy. Y lo más lamentable es ver lo poco que saben las personas respecto a defender sus derechos y lo mal que los trata el Estado, sobre esto tampoco hay discusión posible, ya que lindas cosas he visto en este camino de pelearla.

Siempre digo que no me molestaría no tener cobertura, pero que no me cobren impuestos de ningún tipo, que no me obliguen a tener obra social, que no me descuenten mil cosas, porque nos piden aportar para un sistema democrático socialista pero nos tratan como si viviéramos en un anarco-capitalismo.

Grupo
Hace un tiempo formé un grupo de diabéticos tipo I, el cual dejé de “comandar”. Nunca dije las verdaderas razones, es la primera vez que las voy a dar. La idea era obviamente compartir experiencias, hacer cosas, qué sé yo, cosas buenas e interesantes, que los que no lo supieran, vieran que no es tan malo ni nada del otro mundo ser diabético. La cosa es que me empecé a desanimar mucho, era frustrante enterarme y ver la cantidad de personas que no podían conseguir nada por ningún lado, cosas que les correspondían, la necedad de las obras sociales, el maltrato por parte del Estado, el desinterés por parte de los profesionales de la salud. Entonces el grupo no podía tener el rumbo que le pretendía dar, sino que se trataba más de tratar de solucionar los problemas y las necesidades de las personas afectadas, y mi impotencia era grande, ya que no tenía los recursos ni estaba en un lugar de poder como para poder ayudar o solucionar problemas. Solo era un diabético más, no era político, ni tenía acceso a ningún hospital ni siquiera abogado. Y era obvio, primero estaba la necesidad urgente de cada uno y después todo lo demás. Me volvía loco buscando insulina, compartiendo la mía, ni agujas les querían dar a algunas personas, nada.

Futuro
La cosa a futuro no pinta para nada bien. Una de las pocas cosas buenas que tuvo la crisis del 2001 fueron la ampliación de varias leyes y demás cosas legales para proteger al universo de personas más vulnerables, entre ellas, las personas con enfermedades crónicas. A partir de la mejora económica del país, se empezaron a dejar de lado, hubo más desidia, más desentendimiento respecto a esto. Cada año que pasa, más problemas hay con el tema de la salud, por lo menos respecto al tema que estamos hablando. Por un lado cada vez hay más presión por el cumplimiento, y por el otro, hay cada vez más resistencia, reflejado en este caso en las palabras de la presidenta de público conocimiento.

¿Sedentarios o no sedentarios?
Primero, lo de “personas sedentarias y que comen mucho” era referido a la diabetes tipo 2, totalmente distinta a la diabetes 1. Uno de los factores de la 2 es el sedentarismo, el sobrepeso, la baja actividad, pero no son determinantes. O sea, podés no ser nada de eso e igual tenerla.

Por otro lado, me sorprende que de las personas que conozco con diabetes tipo 1, yo incluido, la gran mayoría son personas con una actividad ya casi exagerada. Hacen mil cosas, están metidos en mil proyectos, trabajan, estudian, viven de acá para allá. Siempre me llamó la atención esto, y concluyo que una de las principales causas es la idea, inconsciente la mayoría de las veces, que tenemos la muerte más próxima que el resto, y que por eso nos preocupamos por vivir más intensamente, hacer más cosas, vivir más cosas, pero esto ya es teoría mía y es lo único que les permito discutirme de todo lo que les he escrito.

Si la presidenta hubiera criticado la falta de cuidado de los diabéticos tipo 2, ahí sí hubiera estado un poco más de acuerdo, ya que es otra de las cosas que he visto en la mayoría de las personas con esta enfermedad (vuelvo a repetir que la diabetes 1 y la 2 son totalmente diferentes). Pero aun así no hay motivo para denigrarlas ni mentir.

Defensa de los K
Me metí a investigar un poco las repercusiones que tuvo este tema, y me resulta increíble que también se la defienda en este tema por parte de los fanáticos K. Médicos que dicen que es cierto, porque en África no hay diabetes y en los países nórdicos sí. Palabras desafortunadas para un país que nunca cumplió y cada vez está peor en ese tema respecto a la cobertura de salud. Si fuéramos Noruega se podría criticar a los diabéticos que no se cuidan o que tienen altos recursos, pero no en un país como el nuestro, por lo menos hasta que realmente la gente tenga cubierta las necesidades básicas de salud.

También empecé a ver complicadas tergiversaciones comparativas con otros países, poniéndonos a la cabeza en salud mundial. He estado en otros países, aun sin tener altos ingresos, y si los tuviera no tendría que haber ningún problema, les recuerdo que quien nos preside y la amplia mayoría de políticos tienen no escasos ingresos, y he visto realmente la cobertura de salud, principalmente por parte de los países de los cuales nos alegramos de que estén en crisis, y les puedo decir que es envidiable la vida de las personas enfermas en varios de ellos, porque en esos países sí que el que no se cuida es porque no quiere y no porque no puede (Sí, ya  sé, por qué no me voy de acá bla bla bla).

Humor
La mejor forma de tomarse este tema, como cualquier otro tema que venga de nuestros amados políticos, es con humor, esté quien esté en el poder. Estudien, investiguen, lo bien que le hacen a los de arriba cuando se enojan o putean, y lo mal que le hacen cuando se lo toman con humor. Por eso considero esencial en este caso tomarse las cosas como las tomamos desde El Mendolotudo, no criticando, no enojándonos, sino con una buena dosis de ironía, porque vamos, no jodamos, Cristina es una mendolotuda más hace años, y eso nos gusta y nos satisface. ¿Por qué creen que los K nos odian tanto? Porque  no les damos de comer, no les seguimos el juego, y ustedes, que también son tan mendolotudos como nosotros, sean iguales, no nos queda otra.

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