El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos (más síntomas que demuestran que ya no estás tan pendejo)

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Si hay algo que tenemos en común nosotros, los de veintitantos, es que despacito, despacito nos empieza a caer la ficha de que nos estamos poniendo viejos. No es joda, hermano, esto de dejar la relajada e irresponsable etapa adolescencia para transformarnos de a poco en eso tan odiado, casi impronunciable, como es  ser ADULTO.

Sin más preámbulo, vamos a las claras señales de que te estas convirtiendo en un viejo choto:

Entendes a tus viejos

De repente, un día te levantas y comprendes que todo esa historieta de llevarte el mundo por delante es una patraña. Cada cagada que te mandas, cada paso que das, es tu responsabilidad y todo, pero todo aquello que alguna vez te dijeron tus viejos empieza a tomar valor sagrado. Comprendes y respetas su sabiduría, y si te dicen algo, abrís los ojos y te tapas el poto, porque seguro te la van a poner.

El boliche se llena de pendejos

¿Te acordas cuando Iskra explotaba y eras capaz de dejar plantado al mismísimo papa por reventarla todos los santísimos jueves? Lindas épocas, si señor, pero resulta que cuando con los pibes decidieron rememorar las épocas de gloria, fueron, y esta lleno de pendejos. Quiero aclararte algo, gurrumin, siempre estuvo lleno de pendejos de totalmente libres de rajarse durmiendo todo el viernes, el problemita es que VOS no tenes esa 18 años, y la historia es otra.

Valoras la tranquilidad

Sin dejar de tener en cuenta las épocas de gloria donde podías salir de lunes a lunes y tu hígado seguía inmutable, decididamente preferís cambiar el locuron por la tranquilidad. Si saliste el viernes, el sábado no tenes vida: te mata la acidez, se te parte la cabeza y no hay alikal que te ayude. Ir al boliche implica nafta, que si conseguís, es carísima. Tenes que pagar la playa, la entrada, los tragos….¡y de tu bolsillo! Más vale te quedas de previa eterna, te pones al día con la muchachada que ya no tiene tanto tiempo para juntarse, o no consiguen permiso de las novias, o tienen que estudiar. Cocinar algo rico y tomarse unos vinos mientras hablan de filosofía barata tiene mas sentido.

Cambian los temas de conversación

Hablando de hablar, si hay algo que denota tu nivel de jovato son los temas de conversación: antes casi ni había tiempo para hablar, cada juntada era una experiencia  por si misma. Pura acción. Hoy no te calienta cual sea el tema de conversación: Moyano, la diversidad religiosa, el matrimonio gay o el calentamiento global. Los temas en algún momento mas insospechados salen a flote (siempre y cuando haya pasado la primera etapa de rememorar anecdóticas noches de descontrol que ya no vas a tener).

Puteas por el laburo

Si no tenes laburo y estas buscando, sabrás lo difícil que esta la calle. Puteas por eso. Si tenes, te preocupas por mantenerlo y sacar de tu mente la posibilidad de entrar con una itaka y matar indiscriminadamente desde el mas simple chupamedia, hasta el carbón de tu jefe (pasando por las forras infradotadas de tus compañeras). Puteas por eso. Puteas porque no te depositan el sueldo, porque se te va la mitad en aportes, por el gremio que no hace nada. Puteas, puteas, puteas.

Las tareas de ama/o de casa te son demasiado familiares

Cambiar el cuerito de la canilla, destapar una cañería o prender el calefón son temas tan cotidianos como el café con leche de la mañana. Tenes a mano el numero de todos los service habidos y por haber, y el ferretero ya te conoce. Por ahí, un domingo te despertas poseída por Doña Petrona y te preparas comida para toda la semana, la cual prolijamente guardas en el freezer. Sin dejar de mencionar que sabes el nombre de todas las verduras y que secretamente te preocupas por llevar una dieta equilibrada.

Escuchas música que antes calificabas como “de viejo”

¿Viste esa música que escuchaba tu viejo en el auto y vos le decías “papaaaaaaa, saca esa grasada del año del pedo”? ¿Viste esa música que tarareaba tu vieja mientras limpiaba y vos por dentro deseabas morirte? Eran viejos, anticuados, no entendían nada. ¿Cómo no iban a escuchar la súper banda del momento y estar tan out? ¡Que horror!…Bueno, ahora aunque te cueste tenes que reconocer que el boludo sos vos: descubriste que las “bandas grasas” se llaman Creedence, The Beatles, Pink Floyd y en realidad son grosos; tu diminuta cabeza cegada por rock and roll barato, entendió que los ritmos latinos, como la salsa, puede alegrarte la puta rutina de todos los días. Un tango puede emocionarte con sus letras y su bandoneón, tanto como una samba enamorarte y ponerte los pelos de punta con el sonido del violín. Gil vos, que perdiste tiempo.

Para tener sexo se tienen que dar una serie de condiciones

¿Recordas aquellas épocas de franeleo adolescente en el que cualquier pared bastaba para matarse en un hormonal frenesí? ¿Te acordas que algún impedimento, como la hora de llegar a casa o que estuvieran por llegar tus viejos, le daba el toquecito para ponerte on fire? Bueno, restale las hormonas y sumale un par de detalles: y es un bajón. Si no estas depilada te da cosa, si hace frío es un garrón, ni da hacerlo en lugares imprudentes -y sobrio, claro-, y hacerlo con la cosa ya te da un poco de asquete. O comiste mucho, o fumaste demasiado, o laburaste todo el día, o tenes que estudiar. Los requisitos mínimos ya no son tan mínimos.

¿Se sintió ud identificado con algo?¿Cree que se está poniendo viejo y no hay como remediarlo? Soluciones no tenemos, pero compártalo pues. Los jovatos en vías de desarrollo se lo agradecerán, y los pendejos se le reirán en la cara…pero recuerde, el que ríe último, ríe mejor.

Fuente de la imagen:
http://es.123rf.com/

Escrito por Tu Mamá para la sección:

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