Las mujeres mendocinas y las despedidas de solteras

Las mujeres podemos ser mucho más peligrosas entre nosotras mismas, de lo que los hombres se imaginan en una despedida de soltera… pero eso si siempre tranquilitas; si, aunque suena una contradicción es así, les cuento…

Hablo de las despedidas más “normalitas”, no te hablo de esas a las que van tipos en pelotas, ¡ojo! Siempre está entre las amigas de la novia la que quiere contratar un stripper… pero siempre la gran mayoría la rescata de la perdición y le dice que no da, que la mayoría son madres, que muchas trabajan en lugares públicos, que si sacan fotos y el novio se entera se arma, y bla bla bla, aunque en realidad les da un poco de curiosidad saber que se siente que un cuerpo torneado les mueva un poco sus partes pudentas en la cara y las toquetee un poco, cosa que los mamertos gordos arruinados de sus maridos hace rato seguro no le hacen,… pero aun así, desisten de la idea del tipo ¡¡en bolas!! Tema aparte es lo que ellos creen… siempre, pero siempre se van a imaginar que llevamos tres strippers fornidos que nos untarán sus miembros en nuestras bocas, para luego maniatarnos y propiciarnos sexo salvaje. Eso (lamentablemente) (casi) nunca pasa.

Dejan todo en manos de las dos más allegadas a la novia, y como no va a haber strippers ni nada raro invitan a las cuñadas y primas del novio, total, ya van a estar en la familia, y así nos vamos conociendo todas, que ellas vean el tipo de suripanta con la que realmente se va a casar su hermanito querido.

¡Y llego la gran  noche!, bombillas con forma de pene, preservativos inflados, collares  con forma de mini porongas y todo lo relacionado con el miembro viril masculino… y si chicos súper entretenido no saben… bebidas por doquier, de comer poco y nada pero de tomar no falta, y esa noche se creen que es la despedida de cada una de ellas, porque no hay una que se mantenga en pie al final de la noche, es más, seguro antes de salir de caravana alguna ya murió al lado del inodoro.

A todo estos, nuestras parejas, siguen pensando que a esta altura de la noche ya nos están penetrando por tres sitios a la vez, un trío de gorilas africanos con antebrazos en lugar de miembros. Tristemente (para nosotras) eso (casi) nunca pasa.

Al pasar la noche, un par de juegos pelotudos, y el más importante e infaltable, el “Yo Nunca”, donde juegan a ver quién es más puta… si si, así como lo leen… ya pasadas en copas las cuñadas y las primas tan recatadas, muestran la hilacha, y todas confiesan, quien se acostó con quien, quien compartió chongo con quien, la que hizo trio, la que se chapo a una mina, la que lleva más de 70 en su haber , la que ya se volteó a más de 5 del gym, las posiciones sexuales que más les gustan, los tamaños de sus maridos/novios… si si eso también, igual eso lo hablamos siempre, ¡¡osea!!…

Ahora ellos piensan que estamos en pleno boliche tiroteando a cualquiera, tipo «noche permitida», como el día permitido de una dieta donde te podes masticar aquel lomo que tanto añoras, o esa piza que te hace salivar con cada recuerdo. No señor…. no comemos ni lomo ni quesito, nos quedamos entre nosotras. Ser levantada y garchada por segunda vez en una noche es algo que (casi) nunca pasa.

Cuando salimos a bailar somos todas unidas, un grupo esplendido, aunque las amigas de la novia no podíamos ver ni pintadas a las cuñaditas y todas esas nuevas… pero adentro del cheboli todas abrazadas, un amor, nos bailamos hasta un chamame si pasan, y no le pasamos pelota a nadie, excepto la que realmente esta soltera y después de todas esas charlas tiene más ganas de coger que de vivir.

A la semana siguiente llega el casamiento, y nos juntamos otra vez, solo las amigas para sacarle el cuero a las cuñadas que se visten para el orto y vienen con los impresentables de los novios que mejor que eso, nada… y bueno, nada,  seguimos igual de conchudas.

Ellos nos miran sospechosos, imaginando todo lo que (no) (o casi no) hicimos. Pensando que nuestra cara de felicidad es por habernos manducado un viril muchacho con cuerpo esculpido… cosa que (?) no pasó.

¿¿Que se creían que las despedidas es puro sexo, drogas y rock & roll??…  Bueno, ¡si, en algunos casos sí! Pero eso nunca lo sabrán.

Escrito por La Mujer Maravilla para la sección:

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