Lo esencial es invisible a los ojos

Estoy seguro que todos, en algún momento, habrán pensado que sería maravilloso poder ser invisible. Para hacer travesuras sin ser descubierto cuando eran chicos, para entrar sin ser visto en el vestuario del club y espiar a las chicas/os cuando eran adolescentes o para salir de esas situaciones incómodas en las que nos metemos los adultos. Como decía Ben, el tío de Peter Parker, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Es decir que si tuvieramos la capacidad de hacernos invisibles deberíamos usarla para el bien…si, seguro…los primeros interesados en conseguirla fueron siempre los militares.

Comencemos por detallar en dos palabras como es que vemos los objetos. La luz que se genera en una fuente (el Sol o las lámparas) llega hasta el objeto, se refleja en él, nuestro ojo la enfoca y la proyecta sobre la retina. De ahí en más toda la interpretación de la imagen queda a cargo del cerebro. Así es que se pueden crear miles de ilusiones ópticas diseñadas para hacernos ver cosas que no existen en la realidad (busquen “ilusiones ópticas” en las imágenes de Goolge, es divertido). La clave para que un objeto sea invisible está en evitar que la luz se refleje en él. Muy simple de decir, bastante difícil de lograr. Es lo que sucede con los materiales transparentes. La luz los atraviesa en lugar de reflejarse en ellos. En realidad siempre se refleja al menos en parte, es por eso que podemos ver la superficie del agua o un vidrio (llevarse puesta una puerta corrediza vidriada es un problema de falta de atención, no de óptica…)

Una forma de hacer que un objeto opaco se vuelva transparente sería cambiar su estructura a nivel molecular para que deje pasar la luz a través de él. Eso no solamente no es tecnológicamente posible aún, sino que seguramente alteraría otras propiedades del material. No serviría de mucho, por ejemplo, un avión o un tanque de guerra que se rompieran como el cristal. Es interesante notar que una consecuencia desagradable de lograr que una persona se vuelva invisible sería que se quedaría ciega. Si todas las partes de su cuerpo dejaran pasar la luz a través de ellas, incluyendo su retina, no tendría forma de ver lo que hay a su alrededor.

La alternativa sería hacer que la luz pasara alrededor del objeto, esquivándolo como un torrente de agua que pasa alrededor de una piedra en un río. De esta manera parecería invisible, ya que la luz que llegara directamente desde atrás aparecería delante del objeto igual que si nunca hubiera estado allí. Ya se están probando materiales que tienen esta capacidad, que se verían como la tela de la capa que aparece en la foto. Todavía falta mucho para que esto sea realidad y se puedan manipular estos materiales a gusto, pero es un buen comienzo.

Mientras buscamos ser invisibles con motivos más o menos justificables, hay personas en la sociedad que quisieran dejar de serlo. Los mendigos, los enfermos mentales, los ancianos, los adictos, las prostitutas, los pibes que viven en la calle…a todos ellos la sociedad los ignora como si no los viera.

¡Feliz Navidad y hasta la semana que viene!

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