Los «Rápido y Furioso» mendocinos

Vos los conoces, más que rápido y furiosos estos son un triste intento de “Ligeritos y Enojados”. Sabés que van al parque o alguna que otra rotonda. Sabes que juntan sus máquinas, le suben el volumen a todos sus estéreos y hacen bailar a las chicas vestidas con ropas muy veraniegas mientras los “pilotos” destapan botellas y todo es una fiesta. Y alguna vez querés ir, entonces convences a tus amigos y van.

Llegas al lugar y sin bajarte del auto, te empezás a sentir como alguien que se compró ofertas de Sprayette: estafado y pelotudo, al mismo tiempo.

Tu cabeza venía fantaseando con con cosas parecidas a las que viste en Rapido y Furioso, esa peli con autos maravillosos, mujeres hermosas y sensuales, música rapera sarpada y capos del volante. Pero la realidad, es taaaan distinta…

Acá los autos son una garcha despintada y con alerones agarrados a remaches, las minas son más feas que pisar mierda descalzo y encima se hacen las primer premio, la música es una mezcla infumable de cumbiachas y los pibes. Bueno, si te pones a contar ojos contra dientes, ganan los ojos por paliza y eso que hay más de un tuerto.

Hagamos un vuelo rasante para conocer, una a una, las principales características de los auténticos Ligeririto y Enojau (L&E)

El auto: Es el primer elemento, el alfa y el omega, la condición “sin ecua non” del L&E. Sea como sea, tiene que hacer mucho ruido y llamar la atención. Si todavía no lo tiene y está en su etapa de motito, es como una larva que espera su momento. Ahorrará cada monedita, comprara Fernet Gonzalo porque hasta el Fratelli le parecerá caro, y vivirá a manaos y mortadela hasta llegar a juntar unos pesos y publicar en grupos de facebook deplorables un aviso buscando su complemento mecánico. “Que autito piola hay por la 110 y 5 luca andando joia tarGeta Berde” o “Que hay que este con buena plancha y música, tengo una Motomel y planta”. El momento en que cambia manubrio por volante es digno de ser filmado por Animal Planet, como cuando nacen las mariposas o los leoncitos bebe se morfan su primer animalito.

Los autos elegidos son más o menos los mismos, y dependiendo del in-gusto y la moneda disponible pueden elegir entre varios modelos. Los mas “rabiosos” suelen optar por tradicional marca Fiat, 128 si están pobres y Uno si tienen algo mas, o su archirival el Vw Gol, desde el cuadradito hasta los más nuevos. Algunos son más amantes de los clásicos Chevy o Falcon, otros son consumidores compulsivos de albóndigas y carentes de olfato y terminan al volante de un Dodge 1500, Renault 4l, peugeot 504 o cualquier cosa con ruedas que puedan manotear. Finalmente están los monos vestidos de seda, que pueden comprar un auto nuevo, incluso en algunos casos de gamas altas como un VW Bora o un BMW con un par de años.

Lo importante no es tanto el auto sino la cantidad y calidad de chirimbolos que pueden ponerle: alerones, luces, faldones, luces, trompas, luces, polarizados, calcomanías, más luces. En algunos casos el trabajo es una obra de ingeniería, horrible pero bien hecha. El resto resultan unas chapuzas del espanto, con alerones hechos en el patio de la casa, pinturas puro aerosol, y mejoras mecánicas realizadas por el tío-del-primo-del-vecino-que-preparaba-autos-para-el-TC-de-la-Republica-de-Zambia.

La Música: Un L&E que no tiene música en el auto es como el nerd de los suyos. Un paria, aunque probablemente más inteligente que el resto. El L&E promedio instala cuanta baratija sonora pueda poner dentro del su cascajo ¡Y si tiene luces (les encantas las luces… ya sabemos) mejor!

Es común ver estéreos con pantallas, parlantes tamaño bombo en el baúl y otros tipo paellera colgando de agujeros mal hechos en la luneta trasera. Casi siempre reproducen cumbia a volúmenes insalubres y contaminantes. Sería socialmente redimidor que exista alguna explicación mecánica para el uso indiscriminado de cumbiacha en el auto, pero lamentablemente no existe. Quizás podríamos aventurar una explicación medicinal: tanto olor nafta en la cabina, mezclada con pegamento de la puesta de parlantes y pintura en aerosol, produce algún tipo de trauma nervioso que solo se calma con yerba brava. Tampoco es posible explicar el fenómeno por ese lado.

Lo cierto es que escuchan cumbia de la mala porque son la contradicción misma de la teoría de la evolución y de la existencia de dios: si Darwin resucita y los ve, se corta un huevo, una mano, y se dedica a escribir en El Mendolotudo. Si existiera algo llamado Dios que hubiera creado al hombre a su imagen y semejanza, hace rato habría terminado con este experimento fallido que le hace tan mala prensa.

Las chicas: Hay un reducido número de mujeres que son como los muchachos L&E y deben ser consideradas igual que ellos. Son Pilotos sin pito, pero en el resto comparten categorías. La auténtica y genuina chica L&E es eterna ocupante de asientos derechos o traseros. Le encanta vestirse barato y mal, usar desodorante como perfume y pintarse la cara como la versión mapache de Piñon fijo. Nunca conoció a esa maravillosa letra llamada “S”, pero en cambio parece que le tiene mucha bronca a la “R” por que la ashhhhhwwrasssstraaaaan por toda la frase como si quisiera castigarla. Al igual que en las películas de Paul Walker y Vin Disel, usan ropa muy veraniega, pero entre el short y la remerita se les escapa ese infame sobrante de cuartirolo estriado que sacuden al ritmo incansable de la música fecal. Por algún juego cruel del destino ( y aportando más pruebas contra la existencia de dios y la teoría de la evolución) están convencidas de que si las buscan en auto son “shre-lindas” y por ende actúan y bailan en consecuencia.

Saben que el pseudo-hominido dueño del auto las pasó a buscar porque Primero: se las quiere garchar . Segundo: se las quiso garchar y no pudo, pero igual queda bien los pibes si lleva minitas. Se hacen valer por esa condición de prenda sexual, y se autocotizan a valor blue.

Entre baile y baile suelen descansar sentadas en un capó o baúl, tomando fernet de una botella cortada, y profiriendo frases mal compuestas sobre autos, del tipo “ hay que cosa que me gusta el doye tuniado” o “ que zarpado en rico esta el dueño del Bora”.

Seguro hay más elementos característicos, así que espero sus comentarios para agrandar la lista. ¡Saludos, estimados sobrevivientes!

Por Beto, para la sección…

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