Nena, la culpa es nuestra

En la nota de la semana pasada escribí: “Mientras las mujeres se preocupan por cosas irrelevantes, los hombres tenemos más presiones que Lionel Messi en la Selección”. Está de más decir que a gran parte de las muchachas no les cayó bien esta apreciación y quiero denunciar que he recibido múltiples amenazas. Si, si. Y para que queden evidencias en caso de que se concrete alguna de ellas, es que las transmito a continuación:

  • “Te voy a dar con un hacha en la cabeza para que cuando estornudes te des con el mango en las bolas”.
  • “Cuando te masturbe voy a acercar mi cabeza lentamente a tu M.P. (Míster Poronga), voy a abrir la boca y cuando creas que te la voy a chupar…voy a pedirte que me lleves a mi casa”.
  • “Voy a juntar las Esferas del Dragón y pedir que seas estéril” (Igual es una grosa la mina).
  • “Esta semana vas a lavar los platos vos, irrespetuoso culo roto” (Mi mamá, indignadísima).

Pero todo esto es entendible. Es que las mujeres tienen presiones distintas a las que tenemos los hombres, presiones que he categorizado de la siguiente manera:

  1. El complejo de la adolescente.
  2. Estereotipo impuesto por los padres.
  3. Los deseos de los monstruos.
  4. Lo que ellas quieren.

Con títulos no hacemos nada y es por eso que intentaré explicar cada uno de los cuatro tópicos que hacen a la mujer…una mujer desgraciada.

El complejo de la adolescente

A los 14 años todos somos incogibles, somos una buena patada en los huevos. No solo somos insoportables con nuestro carácter marca “Marcelo Ortíz” sino que, además, tenemos acné, estamos fofos y nuestros rostros son deformes y dignos de alguna película friki de a mediados de los años 60.

Para colmo, la naturaleza se encarga de cagarse de la risa de ellas en sus caras y a algunas no les da tetas ni como para utilizar un corpiño talle 85 mientras que a otras les dan dos jamones imposibles de no ver, imposibles de llevar y que, tarde o temprano, lograrán que la pobre tetona deba elegir entre sus pechos o tener una joroba.

En la adolescente todo es malo. Si es alta le dicen “roba focos” pero si es petiza le dicen “escaladora de bonsái”. Si es gorda hay que empezar a darte el abrazo de fin de año en marzo, pero si es flaca la tildan de anoréxica. Si se viste bien es cheta, si usa lo que tiene es hippie guevarista marihuanera. En fin, a los complejos nos encargamos de regarlos como si se tratara de chipica en el jardín colaborando a que se sientan horribles.

Estereotipo impuesto por los padres

Los padres son padres. Los padres están para acompañarnos, enseñarnos, corregirnos, guiarnos pero padre que no le haya cagado la existencia, al menos una vez, a sus hijos no merece ser considerado padre.

Es que nuestros viejos también nos limitan e intentan que seamos un modelo tuneado de ellos pero en versión joven. Es por eso, mis cielos, es que no vas a manosear un ganso hasta los 19 años, no vas a abrir las piernas hasta los 23, no usarás mini faldas ni escotes ni aro en el ombligo. Tatuarse el conejo de Playboy es de trola, fiestera y coge pijas. Usar lentes de contacto celestes es de floja, petera y de que hacés la crema de leche para la salsa caruso con chele manualmente extraída del toro.

Claro. Tu viejo se acostó con medio barrio pero vos no podés compartir una gaseosa con tu vecino sin que te tilden de fácil, calienta japi y de reina barrial del mano cambiada.

Los deseos de los monstruos

Vuelvo a citar la nota de la semana pasada ya que escribí que “ser hombre es una mierda”. Es cierto. Pero tampoco mentiría al decir que “los hombres somos una mierda”.

A los hombres nos gusta gobernar, someter, nalguear. Cuando la tenemos dura le damos pijazos a todo: al volante del auto, a la almohada que está usando nuestra chica, cerramos los cajones de la mesita de luz a porongazo limpio. Nos creemos hombres solo por tener pitulín. Lo cierto es que somos crueles, inventamos esos apodos dolorosos, somos burlescos, boludos y grotescos.

Chicas, deberían saber que los hombres les vamos a pedir:

  • Sexo sin preservativo.
  • Que te lo tragues.
  • Que nos prestes la cola.
  • Que nos la chupes por horas.
  • Que no se metan con el fútbol…
  • …ni con nuestras mejores amigas.
  • Que si sos infiel, no nos enteremos.
  • Que hagamos un trío.
  • Que no nos hablen mientras jugamos videos juegos.
  • Que nos hablen con claridad: Si es si, no es  no, tal vez es  no, quizás es no.
  • Que no chillen si van a reclamar por algo.
  • Que no nos sacarán nuestras maratones de cerveza.
  • Que no critiquen a nuestras madres. Una crítica amerita látigo. 

Lo que ellas quieren

Por último, y no por ello menos importante, está lo que ustedes desean. Quieren ser respetadas, amadas y cuidadas. Quieren que las invitemos a cenar, que tengamos detalles, que valoremos una mirada…una caricia…una palabra. Quieren garchar como Dios manda, quieren estar con chicos lindos, buenos y con garompas grandes. Quieren coger en la calle, en autos y con la familia reunida comiendo el postre.

Si. Son humanas. Se tiran pedos, tienen mocos y pueden tener mal olor. Somos más parecidos de lo que creemos.

Pero, para su tranquilidad, deberían aprender que a nosotros no nos importan las estrías, las raíces, el poto flojo, las varices, el rollito, los rollitos, las tetas chicas, las tetas caídas, el grano, la verruga. Somos hombres, buscamos lo mismo que ustedes.

Quizás, en esta guerra destinada a lastimarnos también estamos  sentenciados a terminar juntos, deberíamos aprender a ceder y a dejar la hijodeputés a un lado. Aprender a mirar y hablar sin tabúes, sin mentiras…sin máscaras. Aprendamos a acabar juntos.

Fuente de las imágenes:
 http://noticiasastrolgicas.blogspot.com.ar
http://pluskuamperfecta.blogspot.com.ar/  

También podes leer:
La tonta re culiá 

El año pasado escribíamos:
Como encontrar fácilmente notas en El Mendolotudo

 

 

ETIQUETAS: