Otra vez Plutón…

Resulta que hoy las musas no venían. Les ofrecí de todo y nada. Bueno, mucho para ofrecer tampoco tenía… Cuando estaba por tirar la toalla y largarme a llorar como un crío, apareció una y me dijo al oído que escribiera sobre Plutón. Así es con las musas…

Esta semana volvió a ser noticia nuestro amigo enano, que dejó de ser planeta hace tiempo. Vamos por partes, como decía Jack.

El último descubrimiento se lo debemos, una vez más, al telescopio espacial Hubble. Esta maravilla de la tecnología nos permite ver cosas que serían imposibles de distinguir desde la superficie terrestre, simplemente porque la atmósfera está en el medio. Hemos recibido propuestas para deshacernos de la atmósfera, pero todavía hay algunos problemitas técnicos por resolver. La cuestión es que una vez arreglado el moco del siglo que se mandaron los de la NASA cuando construyeron el espejo del Hubble, este telescopio contribuyó increíblemente al desarrollo de la astronomía.

Esta semana supimos que Plutón tiene una cuarta luna, casi un pedazo de roca de no más de 30 km de diámetro que gira a su alrededor. Por ahora la bautizaron P4, a la espera de un nombre mejor. Ya se conocían otras 3: Caronte, Hydra y Nix. Mientras buscaban rastros de un anillo alrededor del planeta, preparando el terreno para la misión “New Horizons” (Nuevos Horizontes) que pasará cerca de Plutón en 2015.

En el año 2006, más precisamente en agosto, Plutón fue noticia cuando dejó de ser un planeta. ¿Le pasó algo? ¿Cambió repentinamente? No, los que cambiaron fueron los astrónomos. En la reunión de la Unión Astronómica Internacional (IAU en inglés) de ese año, se cambió la definición de lo que es un planeta. ¿Y qué es un planeta?, se preguntan a coro las masas sedientas de datos astronómicos. La definición actual tiene tres puntos, a saber:

– Un planeta gira alrededor del Sol y no de otro cuerpo del Sistema Solar. Plutón cumple esto. Esto diferencia a un planeta de un satélite.

– Un planeta debe ser suficientemente grande para que su propia gravedad le de forma esférica. Plutón cumple (Caronte dignifica). Esto diferencia a un planeta de un asteroide, que generalmente tiene forma de papa.

– Un planeta debe haber despejado su orbita de otros objetos. Bueno, esto es lo que Plutón no cumple. Hay otras cosas que comparten su órbita y por eso desbarrancó a la categoría siguiente (iba a escribir que se fue a la “B”, pero todavía me dan ganas de llorar cuando escucho esa frase).

Los astrónomos crearon entonces la categoría de “planeta enano”, a la medida de Plutón, para los objetos que no cumplen el tercer requisito. A pesar de estar hecha a medida, hay otros objetos en esta categoría: Ceres, el asteroide más grande que se conoce; Caronte, uno de los satélites de Plutón y un objeto llamado 2003-UBS313, que por un tiempo fue considerado el décimo planeta.

A ver, un minuto, Caronte ¿no es un satélite de Plutón? ¿Cómo puede ser considerado un planeta enano? La verdad  es que Caronte no gira alrededor de Plutón. Tiene 1043 km de diámetro y su compañero 2300 km, un poco más del doble. Esta diferencia de tamaño tan pequeña hace que en realidad ambos giren alrededor de un centro de gravedad común. Es decir, los dos giran alrededor del Sol y pueden cumplir el primer requisito.

A mucha gente no le gusta que se haya “discriminado” a Plutón. Ya se sabían los nombres de los 9 planetas, en orden desde el Sol, y cuando tienen que terminar en Neptuno parece que les falta algo. En EE. UU., el tema fue casi un asunto de orgullo nacional. Plutón fue descubierto por el astrónomo

estadounidense Percival Lowell. En realidad no fue un descubrimiento, fue una predicción. Lowell notó ciertas perturbaciones en la órbita de Urano y Neptuno, explicándolas mediante la presencia de otro cuerpo cercano. Predijo dónde debería estar, apuntó el telescopio…y lo vió. En realidad lo vió un joven ayudante suyo que encontró una forma ingeniosa de fotografiarlo. En resumen, Plutón fue descubierto en yankylandia, mientras que todos los demás fueron descubiertos por europeos. Se llegó a plantear la posibilidad de no enseñar en las escuelas que Plutón ya no era un planeta, para evitar que los niños norteamericanos se deprimieran.

Dentro de unos años sabremos más de Plutón y sus compañeros. Por ahora seguirá siendo un planeta discriminado para unos o un enano con ínfulas de planeta para otros.


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