Personajes en una reunión científica

Estoy en una reunión científica durante toda la semana, así que se me ocurrió contarles sobre los diferentes personajes que uno puede encontrar en todas ellas.

El/La muy nerd

Como podrán imaginarse, una reunión científica no es otra cosa que una gran aglomeración de nerds. Se los distingue entre la gente del lugar por la ropa, porque llevan sus computadoras portátiles a todas partes, porque hablan en inglés entre ellos. Sin embargo, hay algunos que se pasan y son considerados nerds entre los nerds. Tipos que andan siempre solos, no se comunican con el resto, hacen chistes que solamente cuatro personas entienden, no combinan jamás los colores de la ropa, no se maquillan nunca si son mujeres. ¿Se los discrimina? No…si no fuera por ellos y su falta de vida social, la ciencia no avanzaría tan rápido.

La linda

Hay algunas ramas de la ciencia bendecidas con la presencia de bellas féminas entre sus filas. Claramente la física no es una de ellas…Es así que en una reunión de 200 personas habrá una o quizás 2 que puedan considerarse lindas. Además de esto, las mujeres que eligen estudiar física son minoría casi siempre. Es por eso que estos raros ejemplos suelen ser el centro de atención de los congresos. Todos quieren charlar con ellas, aunque no tengan mucho que decirles. Por favor no caer en la tentación de pensar que el hecho de que sean lindas las hace tontas. ¿Qué pasa con la belleza de los hombres? Ni idea, debería pedirle a alguna colega que escriba sobre eso.

El preguntón

En todas las presentaciones y en todas las discusiones el tipo tiene algo que preguntar. No importa de que tema se trate, él quiere demostrar que sabe algo de eso. La mayoría de las veces pregunta boludeces, pero eso no lo frena nunca. Otras veces ni siquiera pregunta, simplemente opina sobre cosas que no sabe. Tiene la habilidad de despertar el instinto asesino del resto de la audiencia.

El que se duerme

No duerme bien en los aviones durante el viaje, extraña su cama y no puede dormir en los hoteles. Eso sí, se echa unas siestas durante las exposiciones de los demás que darían envidia a más de un santiagueño. Parafraseando al filósofo Arjona: “el problema no que duermas, el problema es que roncas como un oso”. Siempre hay algún colega que se solidariza con el resto y la da un codazo para despertarlo. Lamentablemente la paz dura solamente unos minutos, hasta que el dormilón se deja caer nuevamente en brazos de Morfeo.

El analfabeto informático

En lugar de copiar su charla a la computadora que se utiliza para toda la conferencia, él insiste en usar la propia. En general no es compatible con el proyector, no sabe manejarla y no consigue que la imagen aparezca en la pantalla. Los colegas tratan de ayudarlo, sin ningún progreso. Uno comienza a pensar en el chiste: “¿cuántos científicos hacen falta para hacer funcionar un proyector?”. Así se pierden minutos, se retrasan todas las charlas que siguen y siempre, pero siempre se hace tarde para almorzar.

El japonés

El idioma oficial de las conferencias internacionales es el inglés mal hablado. Salvo los que lo tienen como lengua madre, todos los demás lo hablamos mejor o peor, pero siempre con mucho acento. Sin embargo, los asiáticos tienen la particularidad de que es absolutamente imposible entenderles una palabra. Aparte de esto, suelen intentar mostrar 45 diapositivas en una charla de 15 minutos, escritas en letra tamaño 11 y en un inglés tan malo como el que hablan. Esta es la charla que usualmente incita al dormilón a empezar a roncar. Para ser justo debo decir que los rusos tienen el mismo problema.

El “party animal”

No va realmente a los congresos, va de fiesta a la ciudad donde se hace el congreso. Se lo encuentra en todos los boliches, aprovechando que el cambio de moneda lo favorece para gastar más plata de lo que pueden gastar los locales (y así conseguir compañía…) Se lo ve llegando tarde a las charlas de la mañana, con anteojos negros y la barba crecida. Si le toca exponer, seguramente ya no le queda voz para hablar y no se le entiende nada.

El fotógrafo

Se hace el interesado por todas las charlas, anota todo y saca fotos a la pantalla (!) Molesta con el flahs, con el ruido de los «cliks», con el «me das permiso» para que no aparezcan cabezas entre él y sus tomas, molesta parándose para enfocar mejor, molesta todo el tiempo. Los demás lo miran mal y él sigue foto que foto. Se nota que nadie le contó que las presentaciones se pueden copiar de una computadora a otra…

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