¿Que es la objetividad? ¿Es posible ser objetivo?

Es casi seguro que alguna vez habremos escuchado decir que un periodista afirma su credibilidad en función de su capacidad de mantenerse imparciales frente a los hechos, es decir, en función de su objetividad. Ahora, si googleamos el significado de esta palabra nos aparecerá lo siguiente:

«La objetividad es la cualidad de lo objetivo, de tal forma que es perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir que pueda tener cualquier sujeto que lo observe o considere.«

Esto quiere decir, en pocas palabras, que lo objetivo o la persona objetiva es aquella que hace juicios de valor atendiendo a los hechos y a la lógica y no a los propios sentimientos y sensaciones. Ahora, somos seres humanos y para colmo Argentinos, si hay algo que nos caracteriza es la capacidad de sentir, de ponernos en el lugar del otro, de apasionarnos, de putear, gritar, alentar y reírnos ¿Podemos permanecer ajenos a todos estos sentimientos a la hora de contar los hechos? En mi opinión, no creo que esto sea posible.

Pensemos en la objetividad fuera del ámbito periodístico, pensemos en cuando estamos en una reunión con amigos y decidimos contar alguna anécdota ¿Contamos todo lo que pasó, tal cual pasó? Por ejemplo, cuando alguien nos cuenta que chocó o tuvo un accidente automovilístico, seamos sinceros, más allá de que es lo que haya pasado realmente o de quien sea el responsable real del siniestro, cuando nos cuentan o contamos lo sucedido a otra persona la culpa siempre la va a tener el otro. Esto no es algo malo, ni algo bueno, es la forma de ser que caracteriza al ser humano, es lo que nos hace ser lo que somos, exagerar o minimizar algunos aspectos, cambiar el tono de la voz, los gestos, las palabras que usamos cuando escribimos, las fotos que subimos a Instagram (u otras redes, pongo Instagram como ejemplo por que es la meca de la perfección) los mensajes que borramos, todo esto constituye la característica y el derecho fundamental de las personas a la «Subjetividad» que es por definición todo lo contrario a la objetividad, es decir, contar los hechos escuchando a nuestros sentimientos.

Ahora ¿está bien exigirle a un periodista o a cualquier persona de carácter público (por ejemplo los influencers) que tenga un pensamiento o un punto de vista objetivo?

No solamente no está bien, sino que es un acto de hipocresía, no es posible ser objetivo siendo personas, somos sujetos de derecho que gozan de la libertad de expresión y que vivimos en la época de la democratización de la información y de la opinión, internet nos permitió poder hacer público nuestro pensamiento y poder escuchar opiniones diferentes. Podemos decir lo que queramos y podemos leer, ver y escuchar lo que queramos y si algo no nos gusta, cerramos la pestaña y abrimos otra. Nadie nos obliga a ver, leer o escuchar lo que no queremos. Es tan sencillo y maravilloso como eso.

Pero que todo el mundo pueda decir lo que quiera cuando quiera acarrea inevitablemente consecuencias y problemáticas que nos hacen pensar ¿Está bien que todo el mundo pueda expresar su opinión? ¿Cual es el límite entre la libertad de expresión y el libertinaje? ¿Todas las opiniones merecen ser escuchadas? Son preguntas que pueden resultar polémicas si quien las formula tiene un alcance mediático contundente, por ejemplo un político. Hoy en día cualquier cuestionamiento hacia la libertad es motivo para la cancelación o el repudio generalizado, pero aquellos que no permiten que se les cuestionen sus libertades poco reflexionan sobre sus responsabilidades individuales como opinólogos, refugiados bajo el anonimato que internet y las redes sociales les ofrece. No me malinterpreten, está perfecto no permitir que se nos coarten nuestros derechos básicos, lo que no está bien es hacer un uso irresponsable y desmedido de estos. Yo mismo estoy cuestionando la libertad de expresión haciendo uso de la misma.

En conclusión, no podemos esperar encontrar la verdad absoluta en un diario, en la radio, en la tele, en las redes sociales o incluso en lo que nos cuentan nuestros amigos y familiares, no existe una sola verdad, hay una frase de Nietzche que me parece muy adecuada para cerrar ésta idea que dice: “No hay hechos, sólo interpretaciones” cada punto de vista, cada interpretación subjetiva es válida siempre en cuanto esté haciendo un uso responsable de la información. No tenemos que exigir objetividad, sino responsabilidad.

Escrito por Franco Peñaloza para la sección:

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