¿Qué necesidad?

Siguen y siguen rompiendo la paciencia con el fin del mundo…los terremotos, los volcanes, los tsunamis, todos son «signos del fin de los tiempos». Y yo me pregunto: ¿es necesario que se acabe el mundo? ¿Lo analizamos un poco? Así, de puros jodidos que somos.

No sé si alguna vez se habrán puesto a pensar en lo que significa «el fin del mundo». Uno podría pensar que se trata del fin de la (in)civilización que supimos conseguir. Pero esto no sería igual al fin de la vida en la Tierra. Ni siquiera una catástrofe como la que borró a los dinosaurios de la faz de nuestra roca dejó al planeta yermo. Simplemente cambió la especie dominante, en forma lenta pero segura. ¿La próxima especie dominante serán las cucarachas, ridículamente resistentes a todo y acostumbradas a vivir en la mugre?

Mucho tiempo antes del meteorito, la llamada «extinción precámbrica» se cargó, números más o menos, al 70% de las especies de la Tierra.  De nuevo, los que quedaron se las arreglaron para seguir adelante y así llegamos a esta maravillosa y autodestructiva época. En síntesis, cambiemos la frase «fin del mundo» por «fin de la civilización», aunque seamos tan egocéntricos que nos parezca que el planeta no vale la pena sin nosotros.

Supongamos que nuestro amigo, maestro, capo del arte de vivir de la gilada, el predicador yanqui Harold Camping tiene razón. No me refiero a que el mundo se iba a acabar el 21 de mayo, en lo cual evidentemente le pifió mal. Me refiero a que, de alguna manera, un ser superior decida terminar con nosotros. En ese caso, querido lector, no hay absolutamente nada que hacer. Si realmente existe un ser todopoderoso con ganas de deshacerse de nosotros, siéntese tranquilo y mire el espectáculo hasta que le llegue la hora. No hay escape, no hay tecnología que nos salve ni forma de negociar.

Si, por el contrario, nuestro fin llegara por culpa de una catástrofe global (natural o provocada), ahí podemos charlar un rato.

No es necesario que ocurra, no tiene por qué haber un fin, pero si es posible que pase. Aún en el caso extremo de una catástrofe, no es seguro que vayamos a desaparecer como raza. Quizás todo cambie y no podamos reconocer el mundo dentro de 100 años, pero podríamos seguir estando. El concepto de «civilización» tiene mucho menor alcance temporal que el de «especie». Al fin y al cabo, muchas civilizaciones pasaron por el planeta, desaparecieron y no por eso la Tierra ha dejado de girar.

Un terremoto o un tsunami son eventos terribles, que pueden cobrarse millones de víctimas. Sin embargo, a escala planetaria, siguen siendo fenómenos locales. Hay muchos lugares del planeta dónde nunca ocurrirá una tragedia de este tipo. No es posible, por lo tanto, que ninguno de ellos destruya totalmente nuestra civilización.

El cambio climático podría ser causa de grandes modificaciones en el futuro. Desertificación de algunas zonas del planeta, inundación de otras, cambios rápidos de temperatura. Todo esto puede producir grandes desplazamientos humanos, guerras por el control de las zonas habitables y los recursos, hambrunas y muertes. De nuevo, nada de esto es suficiente para hacer desaparecer a la raza humana, simplemente cambiaría el mundo tal como lo conocemos.

Nos queda entonces pensar que nos tocará el mismo destino que a los dinosaurios. Un enorme asteroide que choque contra la Tierra y la haga desaparecer. Debería ser más grande aún que aquel para terminar con el planeta entero. A propósito, me resultan muy graciosas esas cadenas que aseguran que hay una estrella y su planeta que vienen hacia el Sol y que acabarán en un juego de billar cósmico con nuestro Astro Rey. Si tuvieran una mínima idea de las distancias cósmicas y de que el Universo es casi todo espacio vacío, se darían cuenta que hay mayor probabilidad de ganarse 4 veces seguidas la lotería antes de que el Sol tenga un encuentro cercano con otra estrella.

La posibilidad de toparnos con una piedra de tamaño considerable es real. Hay un programa de la NASA para catalogar y estudiar las trayectorias de todos los cuerpos potencialmente peligrosos. Si lo descubrimos con tiempo, quizás podamos hacer algo al respecto. Si no, habrá que reconstruir la civilización desde cero o quizás no quede ningún representante de la raza humana para hacerlo.

Finalmente quiero aclarar que no tomé en consideración los argumentos de la película 2012 porque son tan ridículos desde el punto de vista científico que no vale la pena ni comenzar a analizarlos.

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