QUILOMBO MENDOZA: una fantástica y creativa idea

Un día cualquiera caigo a la casa del gordo Fer. Me hace pasar, me sirve algo de vino y me muestra como tiene las manos… manchadas de uva hasta las muñecas. ¿Me bancas que me pego una ducha?, me dice. Entonces me quedo solo en la cocina, en medio de ese mar de cosas, producto de una mudanza cercana.

De pronto algo me llama la atención… hay un libro en la mesa (cosa rara en la casa del gordo). Lo agarro y veo la cubierta dice “QUILOMBO”. ¡Transgresor!, pienso. Entonces bajo mi vista y leo “Mendoza”… ¿es un libro de Mendozaaaaaa?, leo un cachito más abajo “one book to understand a city” (un libro para entender una ciudad). Lo tomo entre mis manos como cuando te compras un nuevo celu por Mercadolibre, como cuando abrís la caja de las últimas zapatillas que te regalaron. Esta groso, nuevo, contundente, de calidad, zarpado, ¡esto no parece Mendocino la puta madre!

Entonces comienzo a mirarlo, a recorrer sus páginas, tiene imágenes y fotos de altísima calidad y producción, sobre todos y cada uno de los lugares, los modismos, las costumbres y las cosas que hago como menduco… ¡todo! La Arístides, el parque, el diario, donde topa, lo pandito, el vino, el Malvinas, la vendimia, el shopping, el río, la montaña, los lagos… ¡todo en imágenes!

Pensé que tenía entre mis manos una obra única, algo groso, algo que no conocía… ¡y no era de mi propiedad! Aproveché la volada y abrí despacito la puerta, casi al llegar al último peldaño de la escalera me descubrió el gordo, que salió medio en bolas con una toalla a la cintura….

– ¿Che dónde vas?

– Esteeemmmm… me llamó mi vieja gordo, vengo mañana.

– ¿Y que llevas ahí escondido? ¿Qué te llevas?

– Nada – dije y comencé a correr.

– ¡Es mi libro! ¡Bomur hijo de puta es mi libro QUILOMBO! ¡vení para acá!

Corrí hasta llegar al auto y hui despavorido. Entre risas y euforia veía por el espejo retrovisor como el gordo Fer me correteaba por el medio de la calle re caliente y se daba tremendo porrazo al envolverse las gambas con la toalla. ¡QUILOMBO era mío!

Y fue así como perdí un amigo, pero mi hice de uno de los productos más geniales que ha dado Mendoza, un ejemplar magnífico, una muestra vibrante de la capacidad creativa de mis coterráneos. En una tarde me devoré el libro, al cabo de una semana me lo conocía de memoria y luego de veinte días me llamó Luisina, una de las creadoras, para pedirme por favor que le devuelva el libro al gordo, que me iba a regalar uno a mí y que me iba a contar de donde viene esta maravilla…

Y fue así como recuperé un amigo y hoy tengo la suerte de que me cuenten que es QUILOMBO… desde su puño y letra.

De la idea al libro terminado (Por los creadores)

La idea surge de Chacho Puebla que vive hace algún tiempo en Europa, y  quizás es por eso que  se le ocurrió hacer éste Quilombo. O quizás porque es un creativo incansable que siempre está pensando nuevas maneras de comunicar. Chacho se puso en con nosotras, primero con Luisina y luego con Jorgelina Ponce para contarnos su idea:

“Hacer un libro que muestre Mendoza desde la mirada de los mendocinos. Todo contado con fotos y textos ligeros que den una idea sobre temas particulares de la provincia”

A nosotras nos encantó la idea y nos pusimos a trabajar.Siempre dirigidas por Chacho, que fue el director creativo de la idea.

Primero recopilamos toda la información que, pensamos, refleja la idiosincrasia mendocina. Buscamos esos lugares que los que vivimos en la provincia conocemos, como por ejemplo dónde podes comer rico, abundante y barato y también donde comes rico, poco y muy caro .O ese bar o café que es conocido por todos por algo en particular. O dónde podes encontrar un Kiosco abierto a las 4 de la mañana un día martes. O quiénes son esas figuras populares y entrañables. Esos fueron un poco los parámetros de la búsqueda, mostrar “eso” que todos sabemos.

De lo mejor a lo peor, de lo lindo a lo feo. De lo valorable a lo repudiable. De lo popular a lo under. Pero siempre escapando de no caer en lo típico que se muestra de la provincia. Buscamos fotógrafos e ilustradores, como es el caso de Marcelo Marchese, que pudieran representar lo que teníamos en mente. Los encontramos a través de Flickr, Facebook y por conocidos de conocidos. Fueron 16 fotógrafos en total, entre los que hay profesionales como Pablo Betancourt y amateur como el mismo Chacho.

En cuanto al diseño y el armado final del libro estuvo a cargo de Alejandro “el Negro” Olguín, amigo de Chacho. La portada fue el resultado del trabajo de Monchi Menjibar, una diseñadora chilena y esposa de nuestro amigo maipucino radicado en Chile Mariano Pérez.

Todos los textos fueron escritos por Chacho, y traducidos al Inglés por María Sol Piña.

El objetivo de QUILOMBO no es informar. Para eso está Google, los centros de información turística, etc. El objetivo principal es mostrar Mendoza de una manera menos tradicional y no por ello menos atractiva. La idea es que, quien obtenga el libro pueda tener una visión de cómo somos los mendocinos, quiénes son nuestros personajes, cuáles son nuestras palabras típicas, etc. Y también que los locales nos veamos reflejados en él. Que sea un recuerdo de una época en Mendoza.

El libro no se lee de corrido, se ojea, se ven las imágenes, se lee algún texto. Sirve para regalar y para tener en la casa a la vista de las visitas. Salió a la venta en el mes de Enero del 2013, tiene un valor de $100 y se imprimieron solo 1.500 ejemplares.

La idea es sacar un Quilombo cada año porque hay muchos ítems, como bares, boliches, restaurantes y costumbres que van variando. Y también porque consideramos que hay muchos ¡muchos! personajes que tienen que aparecer en Quilombo.

Contacto

Cel: 261-155877237 / 261-156511313

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