Recientemente Separados: El Peligro Total

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-Me separé hace 5 meses y por lo menos 4 minas me andan merodeando. Me ven con cara de fácil. Eso me pasa porque soy un tipo decente: lo primero que les confieso, es que soy separado, una manera de jugar limpio; y me agarran por boludo! Pero no caigo más: de ahora en más, solo voy a decir que estoy solo. –Rezongó el Turco Mohamed.

-¡Peor! Porque en una de esas creen que sos puto –intervino Pepe.

Según la Doctora Elsa Lame L` Pístola –graduada en la U.N.C. – 9 de cada 10 tipos separados sufren del síndrome “Te engancho otra vez” Es que los separados tienden a creer que todas las mujeres que se les acercan, lo hacen con la intención de engancharlos, cosa que no tiene nada que ver con la realidad.

-Los separados son, para las mujeres, tipos sospechosos. Dudan de sus aptitudes para la vida hogareña y barruntan que se trata de mujeriegos sin remedio, según ellas, un estigma demoledor. De modo que si se acercan a un tipo separado es para gozar o no de su compañía., pero sin comprometerse en absoluto. Los usan de forros –explica la doctora.

Puede ser, la mayoría de los separados regresa al ruedo amoroso, con la psiquis revuelta: A) exagerada euforia por la libertad recuperada. B) acentuada timidez por la falta de ejercicio. C) dudas de sus condiciones sementales por carencia de práctica. Es decir que la nueva vida suele desequilibrarlos, detalle que las mujeres pescan al vuelo con su habitual intuición. De ahí que les tanteen el futuro para que el panorama se les vaya aclarando. A ellas claro.

-¡Son iguales! –continuó el Pepe. –Para las mujeres, los tipos separados cometen abandono de hogar y no tardan en calificarlos de turros y cosas por el estilo. Eso al principio, porque después van manejando la cosa de otra manera: uno se convierte en un espécimen bajo sospecha.

Dice la doctora Elsa Lame L` Pístola, que la condición de sospechoso no tiene que irritar al separado, ya que según sus estudios, todos los candidatos –solteros, -separados, -viudos, etc. Deben pasar por un período de observación. Si son aprobados, pasan a la segunda instancia. Caso contrario van al reformatorio.

-Yo conocí a una farmacéutica que me tuvo 3 meses en observación. -Evocó Agustincito-  Un día le dije que ya era hora de concretar lo nuestro y me recomendó, como buena farmacéutica, baños de tina con agua bien fría. “vos estás en observación” me dijo. Al mes siguiente, logré encamarla. Entonces me dijo que yo tenía “el éxtasis melancólico”. Le pregunté que mierda había querido decirme y me contestó mientras encendía un fasito: “te agarró el polvo culposo… ahora estás pensando en tu ex-mujer”  Así  que me mandó otra vez al período de observación por 2 o 3 meses hasta que se me incineraran los recuerdos…

Para la  doctora Elsa Lame L` Pístola, la denominada “exagerada euforia por la libertad recuperada” convierte a los separados en pequeños imbéciles desaforados. “Se siente súbitamente poderosos, seguros e irresistibles, cuando en realidad son menos que mequetrefes que no se cansan de hacer papelones.

-Tiene razón Doctora, aprobó el flaco Larguía- Tengo un amigo, que al cuarto día de separado, se le había tirado a una piba de 17, una veterana de 43 y una kiosquera de 30. Rebotó como un salame y con bochorno. Eran madre, hija y tía entre sí. Le pasó en una fiesta de cumpleaños de un compañero de oficina. “esta noche reviento todo” se dijo y en realidad el único reventado fue él…  idiota…

En el página 34, tomo V, de su tratado “el hombre indócil” de la doctora Elsa Lame L` Pístola se refiere a  la “acentuada timidez por falta de ejercicio” de los hombres separados, citando varios ejemplos. Entre ellos el de un veterinario acusado de zoofilia por la primera mujer que conoció tras su divorcio: La mencionada dama, relató que el tipo se pasó la noche acariciando a su gata, en lugar de hacer lo mismo con sus partes sensibles. “Es que tenía tanto miedo al rebote que prefirió meterse en terreno conocido.” ¿Para qué cuernos creyó que la mina lo había invitado a su departamento?”  Interroga el libro de la citada doctora.

-¡Eso le puede pasar a cualquiera, qué joder! –rezongó el Pepe. Cuándo mi tío se separó de la cuarta mujer también se le enroscó la duda. Se había levantado a una preciosura en Bizancio, rubia (teñida) ojos verdes (de contacto). Se jugó como un león, champán con speed a dos motores, campari y mojitos. Para rematar, se mandó para Casa Blanca, pidió la Suite Romana y a la hora de entrarle… se le enroscó… “la tímida” (por falta de ejercicio): no funcionó. -Se quería matar…

-¿Y qué edad tiene tu tío?

-40 y pico bien puestos.

-¡A ese más que la timidez, le agarró el bajón! Dejate de joder…

Cómo ya es habitual, el vino y el fernét habían calentado el pico de la concurrencia: “Don Coco” ubicado en Bogado y Mitre, de Capital, estaba lleno de nostálgicos, chantas, políticos y perdedores a perpetuidad. Desde una de las mesas adyacentes, paladeando un toro tinto con soda, el Sordo Juan, arrimó su opinión:

-Cuándo yo me casé, pesaba 50 kilos y por ello me decían que era un jockey frustrado. Pero a los 2 años ya estaba en 65 y a los 4 ya rondaba los 80. Parecía un matambre. Un desastre estético. Así las cosas se armo bardo con mi mujer, y por asuntos que no vienen al caso, decidí separarme. Estuve perdido casi 6 meses, pero al fin decidí cambiar “de monta” Me fui a un boliche tipo para mí (llámese 30 y pico… Bizancio…)  y terminé enganchado a una “aburrida de la vida y de la muerte también”. A la semana nos fuimos a un telo de la calle Patricias Mendocinas, ese que está frente al VEA. ¡Para qué! Cuándo me saqué la ropa y me vi al espejo, me agarró la mufa triste. Me había olvidado que mi cuerpo era como el de una morsa. Pese a todo, la aburrida de la vida y de la muerte, se puso mimosa. Pero no hubo nada que hacer… a esas alturas, ya no daba ni para una azul… fui a parar a lo de un terapeuta amigo y me dijo muy concienzudamente que “tenía problemas con mi cuerpo” Menos mal ¿no? Ahora sé porque no se me paró. Ahora el tema es cómo solucionarlo. Je.

Estadísticas recientes indican que nada menos que 800 mil separados están dispuestos a reincidir en el tormento: el casamiento suele dejar secuelas incurables. El antropólogo frustrado Jacinto Celibato –cuya deductiva generó innúmeras teorías sobre la vida y los desastres de los separados- afirma que la reincidencia es casi inevitable en los hombres, pero que poco a poco van condicionando su entrega. Así la cosa un gran porcentaje de los desdichados comienzan a trazar paralelismos entre las mujeres que se les pusieron en el camino –las que los casaron especialmente- arribando a conclusiones, que para algunos son exactas. Y para otros, edípicas o equivocadas.

¡Tiene razón! Apoyó Agustincito. Yo me casé y me volví a juntar 4 veces, pera la última fue la vencida: me fui a vivir con mi vieja. ¿quién te va a querer como ella? ¿quién te lava y te plancha sin quejarse como ella? ¿quién te recibe contenta, aunque sea de madrugada? ¿quién te da de comer con cariño y entrega?

-Y… ¿quién coge como ella? Ironizó el flaco Larguía.

-¿Qué te pasa la p…?!!! y casi se arma bardo…

En su tratado “Viaje a Las Heras vía Luján y otras yerbas” el licenciado Jacinto Celibato, explica que los hombres descarriados, siempre vuelven al primer amor. Y pone como ejemplo a los indios jíbaros de los 5000 lotes, quienes tras descabezar a gran parte de las esposas que se les pusieron a su alcance, terminaron acariciando los pelos grises de sus viejas. Una ceremonia que para ellos simboliza los amores frustrados.

También se refiere a las Laserindias seducidas por los colonizadores, y a los indios conquistados por los mencionados que volvieron a unirse tras los embates de los mismos: es decir casamiento-separación forzosa-retorno a la fuente. Una modalidad que actualmente se reitera con leves variantes: dos de cada ocho separados, vuelven al primer amor, y otros dos, a la mami que los parió.

Otras encuestas desarrolladas entre las víctimas de los separados permitieron establecer una tendencia la mariconeo: la gran mayoría, recuerda al menos una vez por mes a su ex, en las charlas que mantiene con la actual candidata. Y otro importante personaje evoca a su ex cuando llega la hora de hacer cuentas: si mantener a una suele se molesto, mantener a dos se convierte en un tormento. Debido a esto precisamente, todos los separados padecen chequeos de las candidatas antes de que se animen a aceptar el concubinato.

-A mí una mina me preguntó cuánto ganaba por mes, con qué ingresos extras podía contar, cuánto le pasaba a mi ex y si estaba en condiciones físicas para laburar en dos lugares, si las urgencias económicas así lo requerían. Y encima me hizo firmar un contrato pre-nupcial con escribana sellos y todo. ¿Podes creer? Narró el Fido

-¿Y qué hiciste? –le preguntaron varios a coro.

-Me volví con mi ex, ¿qué más podría hacer?

Claro que los candidatos separados suelen recurrir a innumerables trampas para evitar los compromisos. El muestreo de excusas para mantener el estatus de “amantes no juntados” puede ser de antología. El antropólogo Jacinto Celibato recopiló varias de las excusas frecuentes:

  • Tengo que superar un problema de convivencia; creo que tras un tratamiento terapéutico no menos de 2 años y mayor de 8, voy a superarlo.
  • No puedo reemplazar mis afectos tan rápido: Mi amor por mis hijos, Angelita, Franquito y Fernandito no puede ser forzado para lograr un sentimiento igual hacia Berta, Atila y Adolfo, tus hijos. Creo que es cuestión de reeducación y estoy dispuesto a ello, pero no me emplaces, ¿qué tal si lo elaboramos un par de años?
  • Admiro tu independencia y no quiero de ninguna manera cortar tu libertad.
  • No estoy seguro de que hayas olvidado completamente a tu ex pareja: Tengo esperanzas que con el tiempo logres superar el problema, que es tuyo no mío.
  • Los planes de vivienda del gobierno no son muy alentadores; así que tendríamos que esperar un poco.
  • A veces pienso que no te merezco y por eso, solamente por eso, me inhibe mucho empezar una nueva vida con vos.

De todos modos, las candidatas no deben desesperarse. Los hombres separados suelen arrastrar lastres sumamente inconvenientes. Se vuelven exigentes, huraños, casi cavernarios, ya que durante el período que vivieron solos –sin presiones de nadie- el Libre Albedrío, termina por trastornarlos.

  • Les molesta despertar con una persona extraña en su cama.
  • Tirarse pedos, eructos y escupitajos forma parte de una libertad íntima, que no están dispuesto a negociar con nadie.
  • Temen que las visitas de sus amigotes y otros borrachines, no sea aceptada y por lo tanto no están dispuestos a arriesgar semejante beneficio.
  • Si les cae un “hueso” inesperado, no tienen que andar dando explicaciones ni mintiendo.
  • Tirar los puchos al piso, fumarse un churro, lavar los platos solo los sábados, colgar los calzoncillos en la canilla de la ducha y mantener un caos en su hábitat, son beneficios que corren peligro ante la eventual llegada de alguna intrusa.
  • Putear, gruñir, desdeñar cuando se les de la real gana, pasa a ser una costumbre habitual.
  • Después de coger puede pedirle a su hueso que se vista y que se vaya, sin culpas ni remordimientos.

Claro que… ¿quién se puede interesar en semejantes energúmenos?

Escrito por El Choco para la sección:

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