Se sintió cansada…

Se sintió cansada… casi con un poco de resignación, anduvo bastante, corrió en demasía… ¿en vano?

Se sentó en la ventana a repasar mentalmente los besos recibidos de ese amor que no se parecían en nada a los que obtenía por este tiempo.

Se sintió cansada… cansada de esperar. Tuvo algunos enredos, pero su corazón había dejado de latir en el preciso momento en que la noche (o el destino) hizo que sus miradas se cruzaran…

Miraba y su pensamiento estaba muy lejos, buscando respuestas que la hicieran comprender sus malogrados intentos de amarlo y, aunque nunca recibió ningún vestigio de un amor recíproco, terminó por convencerse que había hecho bien cuando decidió alejarse.

Amaba con fuerza, y aún así tuvo que conformarse con poco… atesoraba en su cuerpo instantes de felicidad fugaces, casi como migajas que le parecieron suficientes… una o dos canciones, cinco salidas al cine, veinte abrazos y un poco más de besos.

Se sintió cansada… vencida por años luz de distancia, derrotada por fantasmas que aparecían de un momento a otro robándole ese amor intermitente, ese amor que creyó suyo y nunca lo fue.

Algunas veces soñó, otras se sacrificó, otras mintió y a veces se cruzó de brazos… pero ni una vez sintió que le pertenecía, y cuando descubrió su miedo tuvo ganas de irse… irse lejos.

Se sintió cansada de mirar a los ojos muy de cerca y no ser vista, sintió la pesadez en los párpados y durmió. En su sueño maldijo su sofocada voz por no haber gritado mas fuerte y se recordó bailando un tango que la desgarraba hacia el sur… ese sur que una vez fue su refugio.

Recordó como era antes y despertó con la certeza de que efectivamente ya no era la chica que había soñado, “ya no soy la misma de antes, tal vez ahora me quiera” pensó… y lejos de acobardarse, se desprendió de su cansancio y se sumergió en una nueva espera.

Escrito por Marian para la sección:

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