Tarde twiteaste

Recuerdo que aún no tenía intención de crearme una cuenta de Facebook cuando me enteré de que existía una cosa que se llamaba Twitter. Lo escuché en la tele, así como quien no quiere la cosa. Entonces me dije “bueno Bomur, vas a ser pionero e innovador como cuando instalaste el Google Chrome y tus amigos decían que eras un fantasma y ahora todos lo tienen porque es el mejor navegador”. Entonces me cree la cuenta de Twitter personal. Porque siempre me gustó hacerme el más poronga.

Mi primera impresión fue espantosa. ¿Cómo una web que están difundiendo el la tele puede ser tan berreta? Mi segunda impresión fue peor. ¿Cómo puede una red social ser tan difícil de utilizar y entender? Mi tercera impresión fue peor aún, ¿Cómo puede ser tan escueta la capacidad para escribir? Y mi última impresión, con resolución incluida fue devastadora: Estos es una pija, no lo uso más.

En aquella época tenía un celular más o menos moderno. Tenía camarita, le podía subir ringtones y hasta tenía una memoria de 1gb, cosa que era muy pulenta. Para mí, estaba en la cúspide de la tecnología. Me sentía un geek con el aparatejo luminoso y cuasi-digital.

Apenas pasados unos años comenzó el furor del BlackBerry y los celulares con conectividad a Internet rápida y ágil, creo que se dice técnicamente tecnología 3G. Abarrotaron las casas de celus este tipo de aparatos, donde podías leer y mandar emails rápido y fácilmente.

Luego aparecieron los planes de Internet ilimitada y toda la bola. Se pusieron de moda y el “pasame tu pin” se agregó al léxico cotidiano, junto con cada una de las marcas de celus que innovaron su propuesta hasta terminar haciendo pequeñas computadoritas telefónicas.

Entonces, lo primero que hace quien se compra este tipo de celus es instalarle su email al mismo. Lo segundo que hace es bajarse Facebook y Twitter. Es ahí cuando nos damos cuenta de que Facebook es demasiado “pesado” para navegarlo desde un celu, poco dinámico y sin sentido. Y de repente… ¡chan! Descubrimos que ágil y práctico es usar Twitter. Es como “mandar mensajitos de textos” con lo que nos esta pasando a mucha gente, de manera gratuita y fácil, con sus 140 caracteres que alcanzan y sobran para comentar “que estas pensando” desde un celular, en el medio de la calle o una clase de aritmética 4. Además, nadie tiene ganas de leer desde un celu grandes cantidades de texto.

Y ahí es cuando me cae la ficha y me siento el más imbécil de todos, dándome cuenta de porque algunos son millonarios y no simplemente tienen orto. El que tiene la capacidad de ver un poquito más allá que el resto va un paso adelante y se forra de guita. ¡Y se lo re merece la puta que lo parió!


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