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El “tiempo de espera” más esperado

Creo que hay diferentes tiempos de espera. Uno por ejemplo es el tipo de espera que tenes en el consultorio de un dentista, el tiempo parece no pasar mas, pero no importa demasiado ¡porque en el fondo no querés que pase! Preferís seguir leyendo una revista esperando que en cualquier momento salga la secretaria a decirte: perdón pero el Dr. se tiene que ir antes y te va a cambiar el turno. Pero no.. siempre te hacen pasar y te piden que te sientes en ese sillón infernal digno de una sala de tortura medieval (¡ouch!).

Y después existen otros tiempos de espera, esos tiempos que si bien son también un tipo de tortura, es un tipo de sufrimiento mucho mas dulce, de esas esperas que te hacen pensar, ¿que estará haciendo?, ¿se estará riendo?, ¿en algún momento de este tiempo que estamos desconectados pensará en mi?

¡Seguro que si! y volvés a entrar a ver si te dejó un mensajito, porque estas seguro que de tanto pensarla generaste una conexión espiritual tan fuerte que se da cuenta a la distancia que la extrañas… y nada.. claro quizás no haya señal, esta en el campo, en el medio de un lago y se dejó el celular en el auto.

Y después digo, esta bien, ¡mejor! así me puedo concentrar en terminar esta cotización que tengo que terminar, entonces me pongo en el excel y mientras escribo en la planilla los números se transforman en palabras y veo escrito: «Vale» ¿Que es eso? ¿de donde salió? Oops… lo malo de los dedos es que siguen la instrucción de la mente y mi mente anda divagando, lo borro y vuelvo a escribir.

Entonces concentrate… dijimos que eran Usd 1000 hasta New York, ¡y de nuevo! me equivoco en una suma (debo ser el único ser de este mundo que se equivoca sumando en un excel) ¡¡papáaa despertate!! Que lo parió no me puedo concentrar.

Mejor me preparo unos mates y leo el MDZ, a ver pongámonos serios y abramos la sección Dinero: “…Las bodegas reportan una baja en el volumen de exportación…” y pienso, que lindo debe ser trabajar en una bodega como ella… (suspiro), y que lindo debe ser mañosear a la Vale haciéndole el asadito de los viernes en la bodega como a ella le gusta y que te regale una mirada cómplice mientras le servís un trozo de entraña y buen chori quemadito apenas y crujiente (supiro prolongado).

Naa bueno mi mente me juega en contra… ¡hoy pierdo de local!

Me dio hambre pensar en el chori, mejor salgo a buscar algo para comer…. quizás me encuentro mágicamente con la Vale.

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