Típico personaje de la cola de entradas para el Indio

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El “Topa”, 30 años, tipo de barrio, seguramente tendrá un nombre de pila corriente y ordinario, como Matías o Carlos, pero el nacimiento de su apodo es todo un misterio. Era bueno en matemáticas y ordenado, tímido e introvertido en la primaria, fututo promisorio en alguna carrera de Ciencias Económicas, el papá soñaba con que sea “dotor” o abogado, podría haber incursionado en una actividad deportiva o musical, pero un vecino lo llevo por el camino del rock y lo bandeó. A los 13 el Viceroy 10 y el vino barato eran moneda corriente. De orto se terminó de aprender las fechas patrias y las tablas.

A los 16 conoció a la “Negra Naty”, se enamoraron y se regalaron un CD para el mes de noviazgo. Con temas pulenta que pasaban en la 100.9 y la Brava. Ahí conoció la Mancha de Rolando y Divididos. Fumó porro berreta, le gusto. Banquineó a mediados de la secundaria, luego de cuatro años de traspiés, roscas, faltazos y un flequillo antiestético que le engrasaba la frente de tanto poco champú, dejándola como un símil brillo Mantecol. Para administrativo no le daba, así que laburó de changarín del viejo, prácticamente un chupasangre, vendiendo yuyo para mantener la garufa… y no precisamente plantas de vivero.

A los 18 tuvo un pibe, le puso “Luca”. Pegó laburo en la despensa del tío Mario, mucho más cheto y tranqui, juntó guita y se fue al Cosquin Rock, ahí cambió a la “Negra Naty” por la “Petisa Débora”. Tetona y gauchita, de buena familia y emprendedora. Gracias a ella no lo rajaron de la despensa del tío. Trató de terminar la secundaria, empresa que solo le sirvió para conocer atorrantes más picantes que él. Tomó nafta súper y descubrió que el cartón no servía solo para embalar…

A los 21 se compró el ansiado R4, lo estampó con plotters del Indio con lentes negros, de Olmedo y de escuditos de Godoy Cruz… trágicamente lo reventó a los 23, porque la mitad de la guita se la patino en “mermelada”, y no La Campagnola. Por costumbre odia a la policía, gendarmería, los ingleses y Soda Stereo.

Actualmente sus pies rechazan todo tipo de calzado que no sea Topper lona blanca y tiene tatuado el escudo de su equipo en el hombro, aunque nunca va a la cancha. Una rasta asoma entre el cabello prolijamente cortado, el pañuelo rolinga le cubre el cuello y la campera de jean mágicamente lo abriga de los -3 grados que hacían, cual plumón de pato. Tiene la voz ronca de ponerle tanto hielo a la botella y fumar en ayunas. Hoy discutió fuerte con la “Negra Naty” porque el Luca tenía que ir al colegio y él estaba escavio intentando comprar la entrada para el Indio. Esta fue la que le dieron:

Escrito por Marco para la sección:

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