Trabajos y vocaciones que nunca entenderé

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Es curioso, el otro día me tope con un ex compañero de secundario, de esos que son re bocho y se comen todos los libros mientras vos haces papelitos y se los tiras en el pelo a la chica de adelante. Obvio que había salido con uno de los mejores promedios del secundario (o el mejor, no recuerdo, no me interesaba demasiado) y había entrado a estudiar derecho, que era su vocación, creo, desde que tenía 3 meses en el útero de la madre. Un tipo totalmente aburrido, pero con muy buen laburo.

Me llevo a pensar como la gente elige su “vocación”, porque derecho te lo creo, pero por ejemplo ¿en qué momento de tu vida decís “quiero ser proctólogo o ginecólogo”?, perdón, pero ¡wacala!

Que tan triste es la vida de la gente que decide no se… ser dentista, la gente te tiene miedo, sabe que seguro lo vas a cagar a pedos y te odia en secreto, o no. No quisiera ser el dentista de Charlie Sheen, encima que sos dentista te persiguen con un bisturí.

Nunca escuche a un niño decir: cuando sea grande voy a ser proctólogo, y lo peor no es eso, si no la cantidad de años que lo estudiaste. Siempre les quise preguntar en qué momento se dieron cuenta que les gusta revisar culos.

Después tenés esas carreras,  en las que no haces un carajo.

Nutricionista: Cuídate con las grasas, come frutas, toma 2 litros de agua. Fin

Personal trainer/profesores de gimnasia: es la típica carrera que eligen los que nunca saben qué hacer, esos que eran los vagos del curso y jugaban bien a la pelota. ¡¡Como se rascan!! No sé si es peor en los gimnasios o en los colegios.

a) Gimnasio: a todos le dicen los mismo: caminadora o bici y después brazos 4 de 20 y abdominales 4 de 20 y así… ¡Hijo de puta! ¡Al menos cámbiame algo!

b) Escuelas: chicas jueguen al vóley, chicos jueguen a la pelota

Nota mental: Debe haber casos especiales donde hagan algo, pero realmente no los conozco.

Cuando uno es chico, por lo general no se imagina atendiendo un quiosco o trabajando en Direct TV, pero, cuando toca tener que trabajar y no poder, “vagar” por muchas carreras hasta encontrar la indicada, es donde uno generalmente termina.

Los primeros lugares donde uno empieza a trabar cuando es joven, salida del secundario, son siempre de moza, o en ventas.

Cuando te cansa de caminar como gil para ofrecer algo que la gente no quiere, como algún súper diccionario carísimo o Direct TV, caes indefectiblemente de telemarketer.

El telemarketer: Cuando sos el dueño del teléfono, les cortas, les haces bromas, no los atendés y en algunos casos, si tenés buena onda, los atendés, pero casi seguro que no les compras lo que te ofrecen.

¿Qué pasa? Te ofrecen para trabajar para “claro”, supongamos, y una se hace la ilusión que va a atender el 611 o que va a estar en cobranzas o en algún lugar donde solo tenga que soportar las quejas de las personas y tratar de solucionarle el problema.

Eso casi nunca pasa de entrada, primero por que en Mendoza no están, o son de Colombia o de Córdoba o de la Inda, segundo porque sos nueva, estas desesperada por laburo, y no te da para pararte en una esquina.

Entonces te dicen que tenés que vender tal o cual cosa y convencer a la gente de que:

  • Deje su compañía actual y se cambie a la tuya
  • Se compre un nuevo celular que la persona no ha visto y no ha pedido
  • Cambie el plan que tiene por otro mucho más caro que casi no le trae ningún fucking beneficio.

¡Y tenés que lograrlo 100 veces por día! Cosa que no pasa, y te vas al mes con 200 pesos y unas 12.000 puteadas y cariños a toda tu familia.

Y después los lugares yanquis, donde te explotan, pero hacen feliz con un pin o cuadrito que dice “empleado del mes”, y ahí es cuando te das cuenta lo triste que es tu vida.

Y los brillantes que la pegaron con un negocio, que también da para pensar: ¿en qué momento de oscuridad se te ocurrió?

Un cementerio: ¡posta! Es un negocio redondo, la gente siempre va morir, y los familiares van a seguir pagando eso hasta que ellos mueran y le hereden la deuda y su parcela. Mejor pensado imposible. Pero es bastante macabro, un día alguien se levanto y dijo: voy a enterrar personas y les voy a cobrar.

Y todos los que se cuelgan de ello: el que te vende las flores, las estampitas, el que te llama ofreciéndote parcelas y te hace sentir culpable por rechazarlos y se genera tensión en tu casa, tus parientes te miran con cara de ¿no me vas a enterrar? etc… Pero los peores son los que te venden seguros de vida, ¡esos si son unos hijos de puta!

Y las funerarias: Esos sí que también son macabros, cuando se les ocurrió que iban a exponer el cadáver para que la gente lo vea. Entiendo el por qué funciona, no entiendo el quiere hacer negocio. ¡Y el colmo es el que pone la funeraria frente al hospital!

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