Una Chica Almodovar por Una Chica Almodovar

almo

Llego a la casa de María. Toco timbre y nada. Toco de nuevo, se abre una ventana, y un grito de “¡ahí vaaaa!”. Es casi como sentirme en familia.

Minutos más tarde (las divas se toman su tiempo) baja y se excusa…

– Disculpá, te juro que me quedé re dormida – Corren las 11.30 del mediodía.

Me atiende en bata (azul de satén, muy ella) y pantuflas en la calidez de su living. Por todos lados hay fotos de ella con Conep, la niña y el perro. Abre la ventana y prende un cigarrillo extraño.

– Es electrónico – aclara ante mi cara de desconcierto – Estoy embarazada, por si no sabías. – Se saca las pantuflas y se acurruca en el sillón, abrazando un almohadón. – ¿Y entonces? – Empezamos con la entrevista.

1 – ¿Cómo conociste el Mendo?

Técnicamente lo conozco desde antes de que naciera. ¡Desde que era un esperma en la mente de su padre! (se ríe sola de su chiste). Bueno, en serio: yo era amiga de Conep antes de que se le ocurriera hacer esta porquería. Y cuando me contó le dije, “es una porquería”. Pero claro, vos viste lo que es la sociedad en que vivimos: fue un éxito. Y también ahí es que consideré dejar de ser su amiga. (Ríe de nuevo. Es evidente que se resulta muy graciosa).

2 – ¿Cómo entraste al Mendo?

Empecé escribiendo en un momento en el cuál mi vida era una película de Almodóvar. Creo que escribía mis desventuras amorosas para recordar los nombres de los tipos con los que salía. Eso y tener un buen registro para calcular luego quién podría ser el padre (risas).

3 – Pero hoy en día ya no escribís relatos hot, ¿cierto?

No, no. El dulce se acabó pronto, porque así como entré me puse de novia y mi vida sexual volvió a ser más aburrida que la de Manuelita mientras estuvo en París. Resulta que Conep y yo habíamos pasado varios años sin estar en contacto, y cuando volvimos a la vida del otro fue un flash de amor que devino a monogamia. Es una historia triste, pero no se puede tener todo.

4 – ¿Cómo es María “detrás de cámara”?

Así (se señala): una mina sencilla. La verdad es que no me pienso tanto, soy lo que sale. Al que le gusta bien, al que no, me puede dar unfollow. Imaginate que a esta altura de mi vida ya ni me hago problema si estoy depilada o no. Yo me quiero un montón, luego está mi familia y un tantito más abajo el resto del mundo. Amigos no tengo, pero siempre quiero a las personas. Es como no tener favoritismos dentro de la humanidad… Aunque admito que muchas veces me siento sola.

5 – ¿Qué te inspira a la hora de escribir?

Me baso en temas que me tocan de cerca. Puedo hablar de arte, moda, sexo, o maternidad: me da igual. Siempre que tengo una opinión fundada bien adentro sé que es un buen tema para escribir. Busco empatizar con el otro, ¿sabés? Creo que la sociedad de apariencias en que vivimos ha hecho que nos cristalicemos en un montón de ideas sobre nosotros mismos, sobre cómo deberíamos ser y actuar. Vivimos con esa estupidez de vernos siempre felices y “en línea”. No, man, la oscuridad también es parte nuestra y hay que abrazarla, mirarla de cerca, charlar sobre las cosas que no nos hacen sentirnos orgullosos… ¿A quién queremos venderle otra cosa? Si la vida de todos, la tuya, la mía, la suya, tiene momentos gloriosos y otros que son una mierda, ¿por qué queremos escaparnos? Apelo mucho a la autenticidad, y sobre todo a conectar con otras mujeres, que somos también el género más encasillado en “lo que debemos ser”.

6 – ¿Cuál es tu mejor nota?

¿Un diez sobresaliente? (ríe). No sé, a mí me gustan todas. Son tan variadas que supongo que hay gente que conecta con algunas y no con otras… hay para todos los gustos.

7 – ¿Planes para el 2017?

Me gustaría decirles que voy a escribir más. Pero la verdad es que voy a tener otro crío, con lo cual creo que el Mendolotudo va a seguir siendo mi hobbie número cincuenta y cuatro en la lista. Sí les adelanto que se vienen muchas notas de maternidad, embarazo y puerperio, y también me gustaría volver a escribir algún que otro relato hot, aprovechando el revuelo hormonal que es el embarazo. Quizás mi vida ya no es tan alborotada, pero siempre existe la imaginación donde la infidelidad no es considerada un delito.

8 – María, una última pregunta…

-No, che, me vas a disculpar. (Pone gesto aristócrata) Tengo que ir a arreglarme porque tengo un compromiso más tarde (se ríe). Nah, mentira: desde que entraste me estoy aguantando y necesito ir al baño. ¡Suerte con eso! Cuando salgas cerrá y dejá esto en el buzón.

Me tira la llave de la puerta y se va sin más.

Las divas son así.

Fotografía por Juan Bautista Gauna.

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