Vos abogado, vos abogada

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Estudiante de leyes, defensor de la justicia, vos, con la sapiencia suficiente para bancarte horas y horas de estudio, y el agregado de la moral, todos son iguales ante la ley, todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

Pero aun en lo contrario, seguirán siendo inocentes, todo se volverá relativo y todos los culpables son culpa de los demás, no de ellos mismos. El ser político, el que gobierna, es en su gran mayoría abogado, sabe de leyes, sabe evadirlas, sabe utilizar sus conocimientos para evadir, no para hacerse más grande, y vos serás su peor versión.

Defenderás el derecho al aborto en caso de violación, pero defenderás al violador, al que desmembró el himen de quien decidió ser vírgen hasta que se le de la puta gana, o al que ultrajó a la mujer en su decisión de con quién tener sexo o no, pero defenderás los derechos de las mujeres con la misma vehemencia. El terror, el pánico, la ansiedad, la culpa y la depresión ya son cosas de psiquiatras, ya ese campo no es tuyo, o de médicos si hubo desgarramiento vaginal o anal, para eso no estudiaste. Menos para ser médico forense, porque tu formación, la formación que elegiste, no fue hecha para encontrarte de frente con la verdadera realidad, con la objetividad, con la verdadera naturaleza de tu defendido.

Defenderás la reducción de pena de quien ultimó al padre protector, al padre modelo, al hombre que puso su parte de hombre hasta ese momento en que quedó reducido a la nada, la cadena perpetua se luchará a diez años, muchos menos que los que llorarán y llevarán sobre su espíritu quienes quedaron sin él, sin ella, vos decidirás el destino de quien acabó con la elección de elegir la duración del vínculo con el padre, la madre, el hermano, el nieto, el tío, el sobrino, muchos vínculos familiares reducidos a un solo desconocido, vínculos de los cuales tendrán su alivio solo cuando mueran.

Será siempre culpa del alcohol, no de quien decidió tomarlo a la hora de finalizar el ciclo natural de la vida de alguien. O será culpa de la sociedad, olvidándote que vos también sos parte de la sociedad. El título te hizo creer superior, mejor que los demás, fuera de la sociedad, pero sos parte, sos uno más, y tu contribución nefasta te hace inferior, dejándote fuera de la sociedad, pero no de la forma superior que creés, sino al otro extremo.

Creés que tus hijos no sufrirán las consecuencias, tus hijas menos, pero los hijos y las hijas de muchos sí las sufrieron, sin tener la suerte de tener padres como vos, irónicamente una injusticia entre quienes deben ser los defensores de la verdadera justicia.

Todo es relativo, todo es discutible, todo es negociable, pero cuando te toque a vos, las pocas veces que la sociedad tenga esa suerte, dejarás de ver todo tan relativo, discutible o negociable, o no, tu forma, tu ser, ya se habrá inmunizado lo suficiente de la realidad…

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