Y tus amigos se están casando

Cada día te vas enterando de cosas nuevas gracias a las redes sociales, desde el nabo que se despertó por un temblor y salió a publicarlo en el Face, hasta el salame que cree que la vida es una mierda y necesita compartir su soledad con el resto. Día a día, miles de personajes “fastos”  y “nec fastos” publican sus comentarios y pedazos de su vida insignificante en las redes sociales. Es uno quien, como el escritor de ésta nota, quien encuentra esos restos de información en su página de inicio. No se la de ustedes, pero la mía está llena de nada. Nada, en el sentido de que la información que veo es tan útil como saber natación en el Sahara.

Todo bien, hasta hoy. He visto cosas, cosas que ningún mortal ha visto jamás. No, mentira… pero si, hoy en mi perfil he visto cosas que me han llamado la atención y por eso he venido como loco a volcar mis pensamientos en una nueva nota. El tema es el siguiente: Mis amigos se casan. Así es, mis amigos están entregando la soltería (ya empeñada en el noviazgo) para siempre y se están  atando a una persona por el resto de sus felices vidas.

Mi problema no está en el casamiento en sí, ya que me parece una decisión de cada pareja y cada pareja es todo un mundo. La cuestión está en que me pongo a pensar en aquellos que están solteros, en los ex de esos que se van a casar, y en los tantos que no quieren tomar una decisión de semejante envergadura.  Pero, tampoco voy de la mano de casarme o no. Eso queda en mi interior (o para otra nota). A donde quiero llegar a es a lo siguiente: estimo que hay muchos a quienes sienten que les llega la hora de “madurar”, de casarse y tener hijos, formar familia: cuando las canas comienzan a aparecer y cuando te das cuenta que preferís quedarte en tu casa el sábado en la noche. Y, se dan cuenta que están más solos que el Chavo en el día del padre. Loco, tus amigos se están casando, y vos tirado ahí en el sillón.

Así, como en un rapto fugaz de lucidez te das cuenta que los años se te han pasado mientras te la pasabas pelotudeando con cada minita o flaquito que andaba suelto por ahí. O quizás estas con alguien ahora mismo pero que no te quiere para siempre sino para la joda; o acabás de largar a ese pibito que no quería comprometerse. Creo que muchos están así. Y ahí es cuando te ves a vos mismo desempolvando la agenda de los números viejos, sacando a la luz tus viejas cartas de amor, tus listas de  ex novios, cuanta cosa te haga acordar de los amoríos anteriores. Te la pasas viendo los perfiles de ellos o ellas mientras averiguas si están  solteritos. Incluso, estas comenzando a practicar como no rechazar y aguantarte a ese guachito del laburo que nadie quiere pero que a vos te arrastra el ala, con tal de quedar como una mujer u hombre casado y  “maduro” para el resto de la sociedad. O, aquellos que están en pareja, comienzan a apretar al otro y a  “pedirle pista” ya que llevan 5 años de novios pero no pasa nada. Ni convivencia, ni promesas, ni compromisos. Nada. No pasa absolutamente nada.

Cuando te das cuenta, has cometido miles y miles de errores. Pero tu ansiedad de quedarte solo te hace cometer más y más, llevándote a ridiculeces como rogarle a una ex para volver. Al menos, parece, todo queda en tu mente porque tu vida sigue de la misma manera. Felizmente, son solo pensamientos y no acciones (espero que no hayan acciones) que no afectan a nadie más.

Estimo que la solución es otra: no volverse loco. No apurar ni quemar etapas. Tampoco forzar a la gente a hacer lo que nosotros queramos. Quizás ahora mismo deseas estar vestida de blanco o vos con el traje viendo a tu futura mujer caminando al altar. Es maravilloso pensar que cada vez que te levantes vas a ver a la misma chica radiante todos los días, en vez de ver el lugar vacío o una cara nueva cada tanto. Lo sé, tiene que ser bello todo lo que te cuento. Pero todo a su tiempo. Las relaciones humanas llevan su tiempo, ya que la vida de las personas con como ríos que fluyen en forma constante y con  varias direcciones, pero que en algún momento se juntan las orillas, en otras estas se vuelven a separar, y en unas más estos ríos se funden. Pero, todo en forma natural. De nada sirve traer una pala y excavar un  cauce para que el rio vaya por donde vayamos. El agua tarde o temprano irá por donde tiene que ir y desbordara todo lo que hemos trabajado.

La vida es igual, las personas somos iguales a los ríos. Fluimos juntos o solos. Pero  fluimos.

Si tu pareja no se quiere casar y vos si, charlalo. Hablale. Pero si no pasa nada, pues no fuerces a que lo haga. Será mejor y más sano que se separen, o aceptes vivir así. Y, si estas solo, pues tranquilo que el amor no se busca, sino se encuentra. Es como las cosas perdidas, mientras más las buscas menos las vas a encontrar. Cuando lo dejes de hacer, ahí estará para vos.

Casarse por edad o por moda no sirve. Hacerlo por puro amor sí.

Tranquilo, tus amigos se están casando. No pasa nada.

Escrito por El Kayser para la sección:

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