Adorables chacraconductores

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Como buen estudiante de doble escolaridad tengo el honor de circular por las calles céntricas de chacras al menos 4 veces por día y hay un tema que me rompe soberanamente las pelotas: el estado de las mismas y los conductores. Por suerte y luego de una larga espera llena de puteadas y bocinazos, ha sido pavimentada la calle Darragueira, la cual me tenía las pelotas cuadradas entre los pozos, zanjas, y en especial los grupitos de bicicletas que se esmeran en ocupar la mitad de la calle para que tengas que ir a 20 km por hora atrás de ellos. ¡Pero qué hijos de puta! Para asombro de muchos hay algo peor que la calle Darragueira y se trata de una zona específica del centro de Chacras de Coria sobre la calle Italia.

Es un fenómeno único y totalmente irritante el cual tengo el desagrado de presenciar obligatoriamente todos los días de la semana, junto con otra tanta cantidad de personas. El colegio San Nicolás. Les comento queridos lectores que no se les ocurra tener apuro para llegar a sus casas cuando estén hambrientos al mediodía y ni se les cruce por la cabeza llegar temprano al trabajo por la mañana, porque de seguro se topan con una serie de eventos totalmente molestos los cuales voy a detallar:

Primero que nada, una dulce espera mientras cada papi o mami estaciona su auto tamaño lancha o su camioneta 4×4 en el medio de la calle, obstruyendo el tráfico sin ningún problema e imposibilitando el avance de los autos restantes. ¡Pareciera que se esmeran en dejarlos estacionados como el culo los muy forros!

Acto seguido se baja lentamente el padre de la criatura (vale aclarar que no tienen apuro alguno ni se molestan si hay un auto atrás esperando, ellos se bajan sin problema) se dirige a la puerta trasera, baja a su hijo el cual seguramente hace un escándalo bárbaro porque no quiere ir al colegio, el padre lo consuela prometiéndole que le va a comprar la consola de video más nueva que exista, le cruza la mochila por los hombros, le da un beso y espera hasta que este entre al colegio.

En ese momento uno está contento porque pudo presenciar la entrada al colegio del niño y en breve podrá avanzar, pero se olvida de que papá tiene muchos amiguitos y que mientras vuelve, se encuentra con algún forro con el cual finge ser amigo de la infancia y se pone a charlar en el medio de la calle de su último viaje a Norteamérica, de su nuevo BMW y de las operaciones que le hizo a la mujer, todo esto mientras la población entera trata de avanzar sin tener interés alguno en los asuntos de la vida privada del conductor de adelante. Pero ellos no tienen apuro, a ellos nada les incumbe. Ni te cuento si les tocas bocina, te miran como bicho raro, porque claro ellos no tienen horarios de entrada ni salida, seguramente llegan a sus casas para acostarse de nuevo o salir a trotar con su personal trainner por lo tanto no saben lo que es cumplir horarios.

El adorable hombre que se encuentra adelante nuestro, mas o menos a media cuadra de la entrada, del cual sabemos sus ultimas inversiones, viajes y entradas al quirófano se digna finalmente a subirse al auto. Pero esto no es todo.

Al llegar a la senda peatonal tenemos un guardia de seguridad el cual increíblemente está bronceado los 365 días del año sin saber cómo hace. Este sujeto se para en el medio de la calle y frena a todos los autos como si fuera a cruzar la princesa de Inglaterra. Lamentablemente a esta altura uno se encuentra muy furioso y con ganas de insultar a cualquiera que se le cruce, en este caso el guardia de seguridad del colegio. Pero es increíble, pareciera que el tipo tiene un censor que cuando vas a soltar la puteada larga una sonrisa, te saluda, y te agradece con la cabeza por saber esperar, por lo que tenes que tragarte la puteada y más odio te da. ¡Pero que hijo de puta!

Finalmente, tras una desagradable espera tenemos suerte de poder continuar.

Escrito por El Pendejo para la sección:

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