El “Che Donlad’s” o “Mc Guevara”

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Este espécimen pulula, abunda y se reproduce en la facultad de ciencias políticas. En estas carreras hay dos clases de personas, la gente comprometida, que condice lo que es, lo que hace y lo que quiere ser con lo que estudia y el famoso “Che Donlad’s” o “Mc Guevara”. Este pelotudo me hace mal a mí en particular y a su carrera en general. No, en serio, mal así en las tripas, como cuando a Neo le meten ese bicho para rastrearlo, pero menos elegante. Es un hijo de puta, lo veo y me revuelco de agonía. Todo sobre él me molesta. ¿Por dónde empiezo?

Creo que el solo hecho de que sea miembro de algún partido político juvenil de nombre rebuscadísimo tipo «partido trabajador de la fuerza joven comunista» o «Partido del futuro para el trabajador de camisa arremangada con cara de ojete» hace que merezca hacerlo caminar descalzo sobre fichas de lego.

Usa Linux, tiene una remera de «Las Manos de Filipi», calza unas alpargatas de cuero que le hacen juego con su cinto con motivos gauchescos y luce múltiples pulseras tejidas que compra en cada oportunidad que algún jipi se le acerca para ofrecerlas porque dice que fomenta la expresión artística. Que forraso.

Él se la tira de comunista, por eso usa barba. Lo gracioso es que esa barba siempre parece tener 2 o 3 días de crecida, así que es evidente el uso de alguna maquinita cara o mantenimiento obsesivo.

Es uno de esos pelotudos que se compra anteojos sin aumento, rectangulares con marco grueso negro y sale al parque a pasear a su perro con algún libro en la mano. Ojo, no cualquier libro, no… Esos libros de tapa negra con letras rojas grandotas y algún dibujo en blanco y negro de manos o puños y caras de viejos que ni ellos deben saber quiénes eran. Bien bolches.

Hablando de libros, otra cosa que me provoca arcadas, es verlo pasar siempre con 8 o 9 libros bajo el brazo todas las semanas… ¡CULIADO! ¡de pedo puedo leer mientras escribo esto, no me imagino de dónde saca tiempo para leer más de un libro por día!

Yo lo conozco, conozco a su familia y sé que nunca le gustó el mate… y menos que menos amargo. Pero como él es ahora estudiante de políticas o comunicación social, el mate amargo en rondas es obligatorio. Y dice que mientras más amargo, mejor. Es un boludo.

Más irritante aún es escuchar sin querer, de lejos, las charlas de esas rondas de estudiantes. Forradas como cuantas y cuales películas independientes de Checoskracovia o de esos países que cambian de nombre cada 23 minutos fueron a ver al cine club y de como ellos entendieron a la perfección lo que el drogadicto de mierda del director quiso decir. «Acá en esta parte, el director quiso expresar la disconformidad del aumento del precio del bicarbonato de sodio en una sociedad harta de los atropellos de la burguesía de Europa Occidental»…. ¡hijo de puta, yo lo vi! ¡la escena es un gordo envuelto en una sábana gritándole a una vela! ¡Eso no tiene sentido ni acá ni en La India Budista!

Y Por supuesto, no puede faltar su remera con la cara de Ernesto Guevara y su colección de banderas del susodicho que utiliza en la primera marcha que se le cruce en el camino.

¿Hay una marcha para pedir justicia por los muertos en Bosnia?

– ¡A la zurdocueva a buscar mis banderas del che!»

¿Quieren aumentar el precio del ácido sulfúrico 0.002 centavos?

– ¡Rápido! ¡a buscar cacerolas y banderas del Che!

¿Están pidiendo por los derechos de los bichitos bolita?

– ¡Arriba compañeros! ¡Vamos a buscar nuestros palos y gomas para encender el fuego de la revolución en el nombre del Che!

… salame.

Se cree que fumar porro es un golpe uppercut tipo Mortal Kombat en la mandíbula del presidente de Estados Unidos (sea cual sea). Se cree que escuchar Manu Chao o Fidel Nadal hace llorar a los dueños de Mc Donald’s. Pero lo que lo convierte en un gil de categoría mundial es que cuando tiene que asistir a su facultad, a sus reuniones de partido político, al cine club o a alguna manifestación/piquete, lo hace en la comodidad de su BMW regalito de su padre, el dueño de la cementera más grande de la provincia. O cuando sufre leyendo las últimas noticias del bloqueo yanqui hacia Cuba desde su Iphone comprado en su último viaje a Estados Unidos. Y lo mejor de lo mejor: cuando twittea sobre las diferencias sociales que sufre el país mientras mochilea de gira en Europa.

Él es, sin duda alguna, el pajero del milenio.

Escrito por Quesito para la sección:

El año pasado escribíamos:
Mi encuentro conmigo y ella 

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