Ensayo sobre la ceguera femenina

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Mi tan amado Sr. esposo, el famoso, aclamado y siempre tan genial Celso Jaker, en una de esas noches donde estábamos cenando en casa, me propuso que volcara todas mis ideas sobre el mundo, en un escrito, y que él me daría el empujoncito, para hacerme mi lugar en este universo tan mendolotudo. Pero tampoco tanto… ya todas sabemos que si hay algo que a los hombres no les gusta es que las mujeres los superemos. Nunca… En nada…

Así que acá va, ¡esperemos que les guste y/o les sirva!

Chicas,  chicas… realmente muchas anécdotas e historias me hacen sentir vergüenza de mis congéneres, muchas otras me hacen sentir orgullosa, aunque, debo admitir que estas últimas son las menos…

Eternamente, tenemos la tendencia de ver, escuchar, creer, pensar y hasta afirmar que las cosas son de una forma, que se aleja bastante de la realidad, como cuando mirás ese vestido 3 talles más chicos y te convencés de que vas a quedar diosa en él, hasta que llegás a tu casa y te das cuenta de que no;  te queda como el culo, para cerrarlo tenés que alimentarte a lechuga una semana, y así y todo, sabes muy bien que no resiste una cena entera sin estallar.

Cuando de hombres se trata tendemos a hacer lo mismo, pero vamos chicas, que cuando llegamos a nuestra cama, solitas, con la luz apagada, sabemos muy bien que las cosas no son así, y que no lo serán jamás, y en vez de asumirlo, y salir de eso con la frente en alta, elegimos guardar el vestidito, porque aunque no te entre, el solo hecho de tenerlo colgado, implica que es tuyo y que no te lo ponés no porque no quieras o puedas, sino porque no tenés ganas.

Yo he estado ahí, lo he hecho, me las he creído, y hasta he actuado de una forma muy coherente con ese pensamiento tan irreal e inventado… como cuando creí que esa infidelidad de Celso había sido una noche de borrachera desmedida, y que era la primera y la última vez que lo hacía, que esa chica se le había regalado en el boliche y que él no había querido herirle los sentimientos diciéndole que no.

Nos mienten chicas, todos los días, a toda hora, y nosotras en vez de comportarnos de un modo decente y acorde a la evolución que nuestra condición de mujer ha experimentado, actuamos como en la época de la inquisición, como si no tuviésemos voz ni voto, ni poder de decisión, ni depilación definitiva a nuestro alcance… ¿Para esto nos “independizamos”? ¿Para esto tantas lucharon por nuestros derechos? ¿Para que seamos igual de boludas, pero con muchas más actividades diarias? ¿Para que se nos sigan riendo en la cara mientras nosotras silbando, miramos para otro lado? ¡Nooo chicas, algo mal hicimos! Porque para esto, sigamos dependiendo, quedándonos en casa, viendo nuestros hijos crecer, y que el cavernícola que hayamos logrado enganchar se encargue de proveer, sexo un par de veces al mes y ¡problema resuelto! En eso la pifiaron nuestras abuelas, en la listita que hicieron de los derechos a conquistar, deberían haber incluido el destierre definitivo de la celulitis, y el tener la posibilidad de no creer todas las mentiras que nos dicen.

A modo ejemplificativo, voy a pasar a detallar una situación, de lo más común, y que es la prueba fehaciente de lo boludas que podemos llegar a ser, y lo peor de todo, es que en vez de hablar con algún amigo hombre (alguno que tenga un impedimento grosero para no querer meterse en tus pantalones, entiéndase:  tu hermano, el novio de tu mejor amiga, o algún amigo gay que sea bien machito,  todos los demás, seguro, seguro, quieren, querrán, o quisieron acostarse con vos, esa es otra mentira que nos creemos, la de somos RE amigos… no mi chiquitina ilusoria, no es tu amigo, si no es una mariposa, es un buitre, no hay punto medio) somos tan ingenuas que nos sentamos a charlarlo con nuestras amigas, que, como tienen el mismo mecanismo, se creen las mismas mentiras, te darán exactamente la misma respuesta y/o solución que vos tenés rondándote en tu cabeza.

El pibe es aaalto mujeriego, anda con todas, un langa bárbaro, lo ves todos los fines de semana con una distinta, hay algunos que dicen que hasta tiene un par de hijos no reconocidos con chicas de la más variada índole, en definitiva,  su reputación no es discutible, sino que esta clarísima: ¡es un cabrón! Este muchacho en cuestión, un día se levanto y decidió que su próxima presa serías vos, y te tiro todos los perros, y vos (porque a las mujeres este tipo de muchachos nos resultan altamente atractivos) te metiste de cabeza, nadie entiende por qué, pero el muchacho termino “enganchado” vos te enamoraste hasta de las medias agujereadas, y empezaron una relación como Dios manda, y vos lo primero que atinas a pensar es, “yo lo voy a hacer cambiar”. Cagó a las 15 novias anteriores, pero conmigo, va a ser distinto, a mi no me va a hacer eso, yo soy especial… no mi amor, vos no sos especial, no va a cambiar por vos, y cada fin de semana seguirá siendo un raid enloquecido por romper el record de Celso y en consecuencia, acostarse con la mayor cantidad posible de mujeres… (vale aclarar que 1 en 1.000.000, es acreedora del cambio de uno de estos enloquecidos sexuales, muy probablemente esa, no seas vos…)

Pero bueno chicas, para resolver este problemita tan típico de la condición, deberíamos preguntarnos que vino primero, la mentira, o la intrínseca necesidad de creerla, pregunta que probablemente quede irresoluta, como gran parte de los misterios de la vida: ¿Qué vino primero, el huevo o la gallina? (nunca entenderé la reproducción pollo, gallo, gallina…) o ¿Por qué separado se escribe todo junto, y todo junto separado?

En definitiva siempre podremos dormir tranquilas, esperando la actuación del Karma, para que el cabrón pague todo el sufrimiento, todas las mentiras y todas las veces que tuvimos que fingir… Que como ya dijo el filósofo contemporáneo Justin Timberlake, “what goes around, comes back around”.

Las dejo que llega Celso, y si no le tengo la comida preparada ¡me disminuye el crédito dela Tarjeta Nevada!

Fuente de la imagen: 
http://madeinalemania.blogspot.com.ar

Escrito por Xuri Golf de Jaker para la sección:

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