Los pequeños grandes detalles de una gran mujer

¿Alguna vez escucharon hablar a una mujer con total sinceridad? ¿Despojada de la realidad? ¿Sin sentir vergüenza de lo que hace o dice? ¿Opinar de otras mujeres con honestidad? Cuatro respuestas negativas a cuatro preguntas muy sencillas. Las mujeres tienen la desfachatez de ser hermosas e interesantes, inteligentes y llamativas, malas e intolerantes, obsesivas e infumables, un torbellino de cosas que sólo se comprenden cuando las conocemos bien, pero bien, lo bueno y lo malo. Ese conocimiento profundo que te hace saber cuándo ella se siente una diosa y al mismo tiempo se siente un elefante marino.

Conocemos a una mujer a lo ancho y a lo largo cuando, ella sin ningún tipo de vergüenza te cuenta todo. En realidad hay algunas que, en su desesperación por darse a conocer, la primera vez que te ven te hablan hasta de la mascota y la depilación en la misma conversación. ¡No! Esas no. La fémina exacta es aquella que, sin que se le mueva un músculo, y a cara de perro te dice: “loco…para…tengo un pedo atravesado” y por más ordinario que suene, las mujeres tiene gases, van al baño y hacen cosas de ser humano. No hay que idealizarlas tipo “diosas del Olimpo”. El sexo femenino también tiene mal aliento, cosa que se nota, ni siquiera hay que decirles, porque también pueden decirte: “háblame de lejos porque tengo un puma en la boca” u “hoy comí lengua a la vinagreta…aléjate”. Esas minas, asquerosas al principio, te están advirtiendo que no son princesas, y es un alivio saberlo antes para que no te desilusiones cuando por la mañana, sin desayunar te de un “besito de buenos días” y la imagen que habías formado, de tener a una modelo de piernas torneadas y cara de Sofía Zámolo, se convierta en “Pocho La Pantera”.

Las mujeres se despojan de la realidad cuando pierden la brújula que las guía, no es el celular, es la brújula que determina como organizar su día. Quieren levantarse a las 6:30 am, hacer gym, ir a la depiladora, tomar sol, llevar los chicos al cole, hacer de comer como “master chef”, plancharse el pelo, juntarse con amigas en el cine, volver, hacer la cena, atender al marido, bañar a los chicos y cuando quiere acordar, en todo el día sólo alcanzó a despertarse a la 6:30am, el resto es historia, pues tiene bigotes, se puso el conjunto de gimnasia del esposo, se puso crema bronceadora automática, dejó a los chicos tardes en el colegio, el almuerzo lo compró en un lugar berreta, el pelo es un desastre, las amigas garcas la dejaron plantada y cuando volvió la familia se alimentaba con empanadas del domingo pasado. Pero al fin de cuentas para ellas, siempre están a full. Por lo que así todo, el día les pareció fantástico. Eso sí, el hombre, como buen macho ponedor, le asoma al amigo y ella le dice: “pará…sos un completo desubicado…me ves cansada y sólo te importa ponerla…”, media vuelta y a dormir papá…bancate no ser multifacético como ellas.

Ellas sin ponerse coloradas, sin sentir vergüenza alguna, pueden dejar estacionado el auto como se les ocurra, lejos del cordón, torcido, sobre la senda peatonal, parar en doble fila e inclusive darse el gusto de “hacerle un toque” al auto de adelante. No tienen pudor, doblan sin guiñe y hasta putean cuando alguien les indica que está mal lo que hace. Otra cosa, que llama poderosamente la atención, es cuando por cualquier motivo arman escándalo, y no importa el lugar, puede ser La Bolsa de Comercio, el Changomas, la veterinaria, no les importa. Ahora cuando están con un tipo que puede elevarle la voz al verdulero, te dicen: “…aaayyy Alberto qué te pasa…estás loquito hoy…calmate o nos echan de éste lugar…”. Las tipas tienen un termómetro medidor de estados descontrolados, saben cuándo armar quilombo y con quien.

Por ahí tienen eso de conversar todo el tiempo, hablan de todo con sus amigas y ahora con la tecnología hablan las 24hs. Sea del tema que sea, se arman grupos en whatsapp, “mamis del cole”, “chicas del gym”, “pibas del secu”, “grupo yoga” y luego tienen un  subgrupo para hablar mal de las que no se bancan en el “grupo oficial”, entonces opinan de la mamá del cole que se hizo las lolas, pero que debería haberse hecho la cara, la que se fue al Caribe en Julio y viene tostada y por el solo hecho de odiarla por el color les cae mal porque no era necesario poner como foto del perfil a mitad de año, a ella en la playa. Hablan de “esa” que se separó y tuvo tanta suerte que, con tres hijos, enganchó a un gerente de banco divorciado que vive en un barrio privado, claro pero para que no suene con tanto odio el comentario, le clavan: “che, pero el tipo es feo, ¿le viste los dientes?”, déjame a mi gordito fiambrero, albañil, que me tiene como una reina, esa vida efímera no es para mí”. ¡Mentiraaaaaaa! Se mueren por ocupar ese lugar, usar su ropa, tener su pelo y pasear el mismo perro y estar al pedo como ellas. Sólo que no lo manifiestan abiertamente.

El sexo débil, de débil no tiene nada, pues se escudan en figuras dulces y manipuladoras que pueden amarte y odiarte en el mismo minuto sin motivo alguno. Las mujeres son inexactamente perfectas, te hacen un guiso para 45 personas en dos segundos y si no te tiran una milanesa de ayer cuando se enojan. Ellas son así…bellas, cambiantes, dominantes, simuladoras, vividoras, cuidadoras…quieren el cielo y el infierno. Quieren esto, que sepamos que no son tan femeninas, que son humanas y que tienen todo lo que muchas veces no nos gusta, pero cuando no lo tenemos lo extrañamos.

Escrita por: Pibe de Barrio

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