Pañuelos de colores

Con el tema de los pañuelos de color dando vuelta, me parece que es hora de emitir una opinión bastante personal al respecto, puesto que desde un principio no me siento cómoda tomando partido en posturas contrarias.

Primero voy a arrancar con el pañuelo azul. De chica tuve un breve paso por una institución donde uno de sus pilares fundamentales, o al menos así lo sentí yo, era mostrarnos que el aborto es un asesinato, que manchaba nuestras almas y que bajo ninguna circunstancia debíamos considerarlo.

Siempre me pareció muy chocante toparme con una prohibición tan rotunda, sobre todo en un tema donde, claramente, las tonalidades del azul son muchas. ¿Quién tiene el coraje de decirle a una mujer que fue violada que no puede ni debe abortar? ¿Cómo vive esa madre mirando la cara de una criatura que no pidió ser traída al mundo de esa forma? ¿Se merece, en el peor de los casos, no gozar del cariño sano de su madre? ¿Esa madre debe cargar con el silencioso dolor de recordar una experiencia tan horrible cada vez que ve a un ser inocente por el cual no debe sentir más que amor?

Y con este caso hablo de una de las tantas tonalidades, por no mencionar otros como madres que por un auténtico fallo del método anticonceptivo de elección se ve frente a la responsabilidad de una vida a su cargo. Todos dicen que la maternidad es una experiencia única, pero no por eso debe ser obligatoria ni forzada. El propósito de este color es defender la vida del niño, pero defenderla no tiene que significar que venga a donde no es deseado y no va a ser amado ni cuidado como se merece.

Ahora, vamos a hablar del color verde. Siguiendo la anécdota de la educación, por más que sabía que en la prohibición debía existir la excepción, no podía evitar por pensar que ante todo, somos seres humanos, y como humanos, tenemos una facilidad increíble para caer en el exceso.

He escuchado de casos de mujeres que creen que la pastilla del día después es lo mejor que nos pasó desde el asado, y eso me lleva a pensar: ante un fallo de la pastilla, porque como toda droga, después de cierta dosis deja de ser efectiva, es ahí donde caemos en una nueva solución que, ante todo, se volvió legal, más accesible e incluso más segura (que puede ser lo único bueno que salga de esto).

Como dije previamente, traer al mundo un niño que no va a ser querido ni cuidado como merece es una crueldad, pero como dije también antes, cuando existe la excepción, va a empezar el exceso. Y no nos mintamos, por más que digan que va a ser regulado, en Argentina eso es una mentira, y si se vuelve regulado y por lo tanto menos accesible, inevitablemente va a salir una salida rápida por un costado, con lo que volvemos a la clandestinidad. Y me surge otra pregunta, que podría ser un tono de verde por cuenta propia: ¿cómo le explicas a una mujer que viene hace años tratando de quedar embarazada lo poderosa que te hace poder interrumpir el milagro de la vida porque es tu cuerpo y podés hacer con él lo que se te cante?

En base a ambos colores, yo propongo que, si se van a colgar un pedazo de tela al cuello, se pongan algún otro color y pidan que, ante todo, se eduque. Hablamos mucho de la educación sexual en las escuelas, pero los embarazos siguen pasando. Tener un hijo no es una decisión a tomar sin pensar. Una vida no es algo que viene y se acomoda como se puede, sino que merece ser cuidada y amada. Los preservativos los dan en todos lados (flaco, no me vengas con que te quita sensibilidad), las pastillas en los centros de salud (si tenés celular para una selfie, tenés para ponerte una alarma), todos los días aparece una forma nueva de evitar un embarazo. No vivimos en la era del tabú y sin embargo, no tenemos idea de nada.

No es prohibir ni liberar, es concientizar. Un niño no merece venir a un mundo sin amor; y es tu cuerpo y podés hacer con él lo que quieras, pero también podés considerar otra opción. Pedí que exista una ley que ampare casos que realmente lo merezcan, pedí que una adopción sea un trámite llevadero, pedí que eduquen y que realmente se apoye en caso que se tome una decisión y que no sea porque sí, pedí que eduquen a las instituciones que muestran al sexo como algo a lo que se debe temer, cuando es algo natural, y que como tal, debe ser enseñado para ser seguro y que en caso que se desee traer una vida al mundo.

Es fácil tomar una postura en el fanatismo, pero para crecer, hay que considerar que la otra parte puede tener razón también.

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